CIENTFICOS CRITICAN LA VISIN “CORTOPLACISTA” Y ECONOMICISTA DE LA ADMINISTRACIN
La situacin econmica por la que atraviesa el Consejo Superior de Investigaciones Cientficas (CSIC) sigue siendo crtica, a pesar del adelanto de 25 millones de euros que el Gobierno ha inyectado en sus cuentas. La Tesorera del mayor centro de investigacin pblica en Espaa, un referente en el panorama internacional, se quedar en nmeros rojos la segunda semana de octubre. A pesar de las promesas del Gobierno sobre una segunda transferencia de en torno a 50 millones en otoo, la comunidad cientfica advierte de lo grave de la situacin y cree que desde la Administracin estn poniendo “parches”, pero no atacando el problema real.
Laura Crespo / Foto: Efe.
02-08-2013
La comunidad cientfica espaola sigue en pie de guerra. Aunque la secretaria de Estado de Investigacin, Carmen Vera, intent calmar los nimos el pasado mircoles durante su encuentro con buena parte de los directores de centros del Consejo Superior de Investigaciones Cientficas (CSIC), las aparentemente buenas intenciones del Gobierno no sirven para rebajar la crispacin y el nerviosismo de los investigadores que estn viendo tambalearse a la base del i+D en Espaa.
El pasado 9 de julio, el presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo, haca un desesperado llamamiento: adems de los 25 millones de euros que el Consejo de Ministros ya acord inyectar al organismo a finales de junio, eran necesarios 75 millones ms para evitar un “cataclismo”. El Gobierno acudi a la llamada, pero sus estimaciones rebajaban la nueva inyeccin a 50 millones que, segn prometi Vara a los directores del CSIC en su reunin, llegarn a la caja central de la institucin “en otoo”. Fuentes gubernamentales han asegurado despus de que esta “trasferencia extraordinaria” comprender finalmente 44 millones, sin especificar tampoco la fecha. Y mientras la comunidad cientfica se muerde las uas, saca fuerzas para instar a que se aclare por fin la cantidad que mantendr al CSIC respirando, para destacar que la fecha de transfusin no es, ni mucho menos, balad porque el tiempo apremia y para puntualizar que lo nico extraordinario de estas remesas es el momento en que se envan.
Ni los 25 millones que ya ha recibido el CSIC ni los 44 50 que han previsto insuflarle en una fecha poco concreta de lo que queda de ao responden a una financiacin extra que el Gobierno le concede a modo de rescate. Ambas inyecciones son adelantos de dinero destinado a proyectos ya aprobados y que en condiciones normales llegara a la institucin en diciembre. La situacin de crisis no se est, por tanto, cortando de raz, sino alargando para posponer ya en dos ocasiones el “cataclismo” al que aluda Lora-Tamayo en su llamada de auxilio.
Segn el escenario dibujado por la Tesorera del organismo en enero de este ao, la caja entrara en nmeros rojos en el mes de mayo. Tras esa primera inyeccin de 25 millones ya recibida desde las arcas del Estado, los fondos se mantienen por encima del cero en mayo, s, pero slo hasta octubre.
“A fecha de hoy, el CSIC entrar en nmeros rojos en la segunda semana de octubre”, lamenta la investigadora del Centro Nacional de Astrobiologa (CAB), dependiente del CSIC, y portavoz de la Plataforma por una Investigacin Digna Amaya Moro-Martn durante una entrevista con El Imparcial. “En cualquier caso, esto no es dinero extra sino un adelanto de lo que ya le corresponda”, observa.
Previsin de fondos de la Tesorera del CSIC antes y despus de la primera inyeccin de 25 millones de euros (Fuente: CSIC).
Moro-Martn prev que, si con los primeros 25 millones aplazaron el momento crtico apenas seis meses, los prximos 44 millones, “si es que llegan”, pospondrn el problema hasta principios de 2014. “Esto no es ms que un parche, el Gobierno no est atacando la raz del problema”, critica Moro-Martn.
Altibajos
Pero, cul es la raz del problema? Cmo ha llegado el CSIC, el principal y ms prestigioso motor de la investigacin del pas, a verse con el agua al cuello de una forma tan apremiante?
Como radiografa bsica de la dimensin de este organismo, srvanse algunas cifras: cuenta con 135 institutos entre propios y conjuntos con otras instituciones; empleaba en 2011 a 14.050 trabajadores; trabaja en casi 4.000 proyectos; y es el primer productor de artculos cientficos en Espaa: 12.420 en 2011, casi un 20 por ciento del total.
A pesar de su magnitud, en menos de cinco aos el presupuesto pblico para el CSIC se ha visto recortado en 500 millones de euros. Slo desde 2009, la institucin recibe un 40 por ciento menos de financiacin del Estado.
Segn denuncia el funcionario del CSIC, investigador en el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS) y portavoz de la plataforma Ciencia Con Futuro, Alberto Pascual, “tanto el gobierno anterior como el actual han demostrado una completa falta de inters hacia la investigacin en Espaa”, recortando sistemticamente sus partidas presupuestarias.
Pascual advierte, no slo una escasez de financiacin, sino tambin una mala gestin de la misma. Mientras que en otros pases ms competitivos en ciencia en el marco internacional, como Francia, invierten “con constancia” y “apoyados por un sistema”, en Espaa “vamos pegando saltos”, dice el investigador. “Cuando hay dinero nos dan mucho y cuando no hay, no nos dan absolutamente nada; vamos subiendo y bajando sin que se pueda trabajar en algo de forma constante”, afirma.
Para Moro-Martn, el CSIC ha llegado la unidad de intensivos fruto de la acumulacin de problemas durante muchos aos, tanto bajo la actual presidencia como durante las de Carlos Martnez y Rafael Rodrigo. “Hasta ahora el CSIC poda ir tirando del dinero que tena ahorrado, pero ha tirado tanto que se ha quedado sin ahorros y ya no tiene plan B”, expone Moro-Martn.
Desde el CSIC
Nadie cuestiona que el hecho de que la Administracin haya cerrado el grifo es el principal motivo de agona del CSIC en particular y del i+D espaol en general. Eso s, los propios investigadores del Consejo perciben tambin una necesidad de “reformar la estructura CSIC para hacerlo ms eficiente”, tal y como sugiere Moro-Martn.
El referente de investigacin espaol tampoco se ha librado a uno de los mayores lastres de buena parte de la actualidad poltica, econmica y social espaola: la burbuja inmobiliaria. Los investigadores reconoce que ha habido durante aos un “despilfarro de recursos en construccin”. Tanto Moro-Martn como Pascual hablan a El Impacial de edificios construidos por el organismo que nunca se han llegado a utilizar.
Adems, la investigadora del CAB, tambin aboga por flexibilizar los mecanismos de contratacin del sistema pblico de investigacin, “demasiado atados al modelo funcionarial”. Segn Moro-Martn “hay un bloqueo absoluto a la contratacin en el sector porque toda la contratacin en empleos estables es funcionarial e impide reemplazar a los investigadores que se estn jubilando”.
“Naturalmente, tambin es necesario hacer en el Consejo una reestructuracin, pero cualquier reestructuracin necesita recursos”, concluye la investigadora.
De forma paralela a su reclamo a la Administracin, el CSIC ha empezado a hacer los deberes por su cuenta, no sin levantar cierta polmica por lo desesperado de sus medidas de ahorro. La decisin del actual presidente de “socializar” los remanentes de los investigadores no ha sido bien recibida por algunos de ellos. Con esta especie de corralito, el CSIC har frente a sus gastos corrientes —luz, sueldos, material…- con los ahorros que cada equipo de investigacin haba almacenado de forma individual para futuros proyectos.
“Al presidente no le ha quedado otro remedio”, opina Moro-Martn, quien entiende la excepcionalidad de esta medida y es consciente de que ayuda a ganar tiempo pero tampoco es una solucin. “Lo que se necesita es que el Gobierno haga una apuesta firme por el CSIC, ya no nos valen promesas ni seales, sino que necesitamos que transfiera los fondos necesarios para que el presidente no se vea obligado a tomar este tipo de medidas”, clama.
El investigador del IBIS tambin cree Lora-Tamayo y su junta directiva “estn intentando abordar los errores que se han cometido en pocas de bonanza”, pero que 500 millones menos en cinco aos “son inabordables para cualquier estructura”.
“Creo que el CSIC est haciendo una buena reflexin, pero es necesario mantener una cordura en la financiacin”, defiende Pascual.
Distorsin de objetivos
Para muchos trabajadores del CSIC e investigadores en general, la actitud del Gobierno con respecto a los recortes en i+D slo puede achacarse a una falta de entendimiento en la materia. Los encargados de hacer los nmeros y repartir el dinero no conocen las necesidades y especificidades del sector. “La visin que se tiene es muy cortoplacista”, considera Moro-Martn, quien critica que se trate “el asunto como si el resultado de la investigacin pudiera generar dinero de un ao a otro”, cuando “su objetivo es otro muy diferente”.
No es slo el CSIC. La ciencia espaola en general est sufriendo la tijera con especial desazn. Hace unos das, el Centro Nacional de Investigaciones Oncolgicas (CNIO), anunciaba el cese de unos 60 empleados entre fin de contratos temporales y despidos. Con ello, el Gobierno prev ahorrarse 8 millones de euros. “No todo lo que es til para la sociedad y que es resultado de la investigacin cientfica cotiza en el mercado de valores ni puede tasarse en un precio Cmo cotiza en el mercado de valores nuestro bienestar?”, se pregunta la investigadora del CAB, quien insiste en que el Gobierno maneja conceptos confusos en relacin al objetivo de la ciencia. “La investigacin no se rige por el ciclo poltico sino que necesita plazos ms largos”, indica.
En este sentido, Pascual destaca que el Plan Estatal de Investigacin Cientfica y Tcnica y de Innovacin presentado recientemente y que define las directrices de actuacin pblica en el sector hasta 2016, busca por encima de todo la inversin en investigaciones aplicadas a la sociedad. El funcionario del CSIC seala que hay un consenso internacional sobre la necesidad de desarrollar primero una ciencia bsica para sustentar despus la investigacin aplicada.
“Lo que no podemos pretender en Espaa, donde ya existe un retraso en ciencia, es hacer investigacin aplicada que te genere patentes y resultados econmicos sin tener una base fuerte que nos permita sustentar esos conocimientos”, expone Pascual, quien considera que “si los polticos no saben esto, simplemente no estn capacitados para gobernarnos”.
Dao irreparable
Ni parches ni supuesta voluntad poltica. Aunque las maniobras de reanimacin del CSIC llegaran al mejor de todos los puertos, las consecuencias de estos meses crticos van a dejar secuelas. “Ya hay una repercusin inmediata y es la gente que se est yendo y que es difcil que vuelva”, lamenta Moro-Martn.
El organismo cientfico ha perdido en el ltimo ao y medio el 10 por ciento de su plantilla. Slo en 2012 ha habido 1.200 bajas y las estimaciones prevn otros 1.200 trabajadores menos en 2013.
La investigadora del CAB es una de las que se marcha, probablemente a Estados Unidos. “Me voy fruto de esta crisis; los investigadores jvenes nos estamos quedando sin salida, nos quedamos sin contrato y slo podemos irnos”, explica.
De los despidos y no renovaciones del CSIC en los ltimos aos, la gran mayora se corresponden a jvenes investigadores, tanto los que rondan la cuarentena y que van terminando sus contratos Ramn y Cajal, como los que salen del doctorado y slo encuentran muros de hormign. Los que salen de los laboratorios optan por abandonar la investigacin y dedicarse a otra cosa o buscar mejor suerte en el extranjero. En ambos casos, el retorno es complicado.
“Se estn cargando en muy poco tiempo varias generaciones de investigadores y esto supone un dao irreparable porque poner a punto una generacin de cientficos lleva muchsimo tiempo”, expone Moro-Martn, quien asegura que la actual situacin impide el relevo generacional. “De aqu a pocos aos, los centros se van a quedar sin gente”, advierte.
El caso de Alberto Pascual tambin es ilustrativo. “Yo soy funcionario, tengo una plaza desde la que trabajo y pido dinero para hacer investigaciones, pero si no consigo ese dinero me quedo cruzado de brazos en mi despacho sin aportar nada”, reconoce. “No tiene sentido toda una estructura pblica de la invstigacin, con funcionarios del estado, sin dinero que permita a esos funcionarios hacer su trabajo, es, simplemente, una sinrazn”, analiza. El investigador lo ve como “un tema de prioridades”.
“Los recortes en ciencia empezaron con el gobierno socialista y han seguido con el del PP, lo que indica que a nuestros polticos les interesa ms tener empresas pblicas que les ayuden a gobernar que tener investigacin que les permita desarrollar el pas y tener en el futuro produccin propia de tecnologa”, critica.
Moro-Martn cree que “lo ms preocupante es que el Gobierno siga diciendo que apuesta por la investigacin y que no va a dejar caer al CSIC”.
“Estn manteniendo al CSIC en una situacin agnica durante un periodo de tiempo demasiado prologando. Si no lo van a dejar caer, como dicen, lo que tienen que hacer es inyectar dinero de manera inmediata. Es la nica solucin”.
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Article source: http://www.elimparcial.es/sociedad/los-parches-del-gobierno-no-atajan-los-problemas-de-la-investigacion-en-espana-solo-alargan-la-agonia-126629.html


Ya es molesto.
No estoy de acuerdo con “utilizar los recursos que ya existen no me parece algo muy novedoso”.
Las cosas no tienen que ser novedosas, tienen que dar resultado.
Saludos!
¿No les parece novedoso porque no lo implementó Apple? -pregunta abierta-