En Risaralda existe un personaje con un gran aprecio a Don Quijote de la Mancha: José Ramón Ortega, un hombre que ha dedicado parte de su vida a estudiar esta obra de Miguel de Cervantes y a coleccionar pinturas, cuadros y esculturas relacionadas con la novela que consolidó el idioma castellano.
Ortega es un prestigioso abogado, fue gobernador de Risaralda y representante a la Cámara; además de ser escritor. Actualmente se encuentra radicado en Santa Rosa de Cabal, donde preside la Sociedad Bolivariana.
“Cuando yo estaba en la facultad de Derecho, tuve un profesor del Quijote que se llamaba Bernardo Villegas, él era de Pereira y le tenía tanto amor al Quijote que se lo transmitía a uno. Él se sabía capítulos enteros y los analizaba. Era alguien que sabía el verdadero significado de esa obra tan importante”, afirma Ortega.
Su pasión por esta obra de la literatura universal lo ha llevado a convertir su casa en un museo alusivo a Don Quijote de la Mancha, una obra que ha leído cuatro veces y la cual considera muy especial pero no apta para los más pequeños.
“Considero al igual que Vargas Llosa que este libro no debe ser usado para iniciar a los niños en la lectura, porque el Quijote no es un libro fácil de entender, sobretodo por la filosofía que va detrás de lo que uno lee, pero en el bachillerato creo que por lo menos deben enseñarlo, pero parece que ya no lo hacen”, afirma José Ramón.
El día del idioma, Un homenaje a Cervantes
El idioma español se extiende hoy por todo el planeta, es la segunda lengua más importante del mundo y la tercera más hablada con 500 millones de habitantes nativos. El 23 de abril se celebra el Día del Idioma para conmemorar al escritor español Miguel de Cervantes Saavedra quien con su obra ‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’, contribuyó al prestigio del castellano en el mundo entero.
Esta novela, publicada en el año 1605, logró no solo consolidar al castellano sino también a su autor llevándolo a la cima de la gloria de la literatura universal, compartiendo honores con Homero, Dante y Shakespeare, entre otras famosas obras literarias.
La importancia del Quijote en el castellano ha trascendido los tiempos convirtiéndose en el símbolo universal de la lengua española. Esta historia se destaca por una serie de personajes en los que caben los defectos, las virtudes, las debilidades y aspiraciones humanas, incentivando al lector a utilizar su imaginación con esas mágicas batallas lideradas por su protagonista.
Los tiempos han cambiado y el Quijote sigue siendo conocido en el mundo, pero a pesar de su importancia, cada vez son menos los jóvenes que se interesan por estas obras y así lo demuestra un sondeo realizado por LaTarde a estudiantes pereiranos, de los cuales, quienes conocen El Quijote son de grados superiores.
En Colombia, actualmente el libro es trabajado en los colegios con jóvenes de 10 y 11, debido a que es considerado complejo y hace parte de la literatura universal, temática abordada en estos últimos grados de bachillerato.
La palabra en tiempos de las tecnologías
Cristian Bohórquez
Grupo Estudios del Lenguaje y la Educación, dirigido por Mireya Cisneros Estupiñán
Walter Ong predijo la época actual con el sugerente subtítulo “Las tecnologías de la palabra”. Sin embargo, y a pesar de estar viviendo un tiempo caracterizado por una agitación de avances tecnológicos, poco reconocemos que hay creaciones humanas que vienen desde tiempos inmemoriales y que trascienden el futuro de la existencia. ¿Será acaso porque en el imaginario de la modernidad perviven con terquedad las revoluciones del hierro y del silicio como símbolos del desarrollo?
Así las cosas, no se percibe una invención en aquello carente de estructura metálica y circuitos. Pero mucho antes ubicamos una gran creación humana, que aunque privada de estas características, sea reconocida o no, es indispensable para la comunicación entre seres humanos y para sentir el mundo: la lengua, esa lengua que articulamos en un contexto y de acuerdo con nuestras necesidades comunicativas. Pero, claro que ella trasciende la necesidad de reconocimiento, porque es parte de nuestra humanidad.
Este instrumento es el responsable de la construcción más monumental de la humanidad: la humanidad misma; base y campo de acción para todo lo demás. Pero la costumbre nos hace sentir la comunicación verbal —hablada o escrita, en el papel o en la pantalla— como un asunto que no necesita más atención por ser tan natural y tan fácil. Nada más alejado de la realidad.
Ni la oralidad ni la escritura son herramientas de mínimo dominio público aunque las manipulemos a diario. Cuesta mucho a todos hablar y escribir, y la prueba está en tantas inconsistencias sociales que derivan de una crisis del entendimiento: muchas formas de dominio se explican como una destreza superior con el
lenguaje y múltiples formas de violencia se adjudican a la impotencia expresiva.
En estos tiempos, cuando una estadística de desarrollo se cuantifica respecto a la cifra de alfabetización, valdría la pena conocer si el poder sobre el alfabeto — la capacidad de enhebrar algunas oraciones y descoser algunos textos—, basta para sentirse un ser partícipe del complejo, grueso y a veces enmarañado tejido comunicativo.
Existe un amplio terreno que conquistar solamente en lo tocante al hablar. Por ello, el leer parece lejano, el escribir impensable, y estas metas o, más bien estas “tecnologías de la palabra” se tornan complicadas si se parte de que no se sabe escuchar.
La palabra, irreconocida por muchos, pero sí usada de diversas formas y para diversos objetivos, es la manifestación sublime del lenguaje que, tal como lo dicen Areiza, Cisneros y Tabares en su obra “Sociolingüística”, publicada por editorial ECOE, “existe como constructo mental o abstracción, como una
capacidad universal exclusiva de la especie humana, que permite los procesos de apropiación, representación y simbolización de una realidad compleja, simultáneamente natural, social, síquica y perceptiva” y que “históricamente se ha dado como resultado de un desarrollo cualitativo de la especie y una cualificación de las características específicas del individuo”.
Que nos sirvan, pues, las celebraciones en homenaje a las lenguas en Colombia, previstas para la semana del 23 de abril, para reflexionar sobre nuestro uso, desuso y abuso de la palabra para ser mejores constructores de la estructura social que nos cobija y de la cual somos parte activa y vital.
La variedad lingüística de Colombia
Mireya Cisneros Estupiñán
Profesora de la Universidad Tecnológica de Pereira
Nuestro país tiene la tercera mayor variedad idiomática de América Latina, después de Brasil y México. Además del castellano, existen en nuestro territorio nacional 68 lenguas habladas por grupos étnicos: 65 lenguas indígenas, 2 criollas y la lengua de los gitanos, el romaní.
El Instituto Caro y Cuervo, publicó hace 12 años, como fruto de sus investigaciones, la obra “Lenguas indígenas de Colombia: Una visión descriptiva”, en la que de manera breve y profunda está el estudio de las 65 lenguas indígenas. Esta obra, junto con su prolongada labor de estudio de las lenguas indígenas y de su papel en la transmisión y pervivencia de las culturas, hizo merecedor al Instituto Caro y Cuervo, en el año 2002, del XI Premio ray Bartolomé de las Casas, convocado por la Casa de América y la Secretaría de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores de España.
Las lenguas indígenas que aún sobreviven, según el ICC y el Centro Colombiano de Estudios de Lenguas Aborígenes (CCELA), de la Universidad de los Andes, tienen estructuras tan complejas como la de cualquier idioma del mundo, a pesar de ser ágrafas. La mayoría está dispersa por los lugares más inhóspitos y periféricos, precisamente, los menos intervenidos durante los periodos de la Conquista y la Colonia. Algunas son tonales (así como el chino), algunas son flexionales (como lo es el griego antiguo), otras son de tipo aglutinante (como lo es el húngaro). Hay trece familias lingüísticas, más 8 lenguas aisladas que hasta el momento ha resultado difícil relacionar con otras. Por lo tanto hay un total de 21 raíces lingüísticas diferentes.
Pero, la historia ha visto desaparecer otras tantas, como la muisca, que aunque llegó a ser lengua general o lengua franca, es decir, materia obligada para los religiosos que aspiraban a adoctrinar en suelo americano -enseñada incluso en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, en Bogotá-, es considerada una lengua que ha desaparecido desde el siglo XVIII. Así, vemos con dolor y con impotencia como más de la mitad de las lenguas oficiales de Colombia se están perdiendo. Según los estudios del Instituto Caro y Cuervo y del Ccela de la Universidad de los Andes, se calcula que cada 5 años se extingue una lengua.
En el 2002, por ejemplo, murió de viejo el último indígena que hablaba Tinigua, una lengua amazónica, que nunca pudo ser asociada con alguna de las familias lingüísticas identificadas por la Universidad de los Andes y por el Instituto Caro y Cuervo.
Otras 20 lenguas tienen menos de mil hablantes, incluidos casos como la Sáliba, utilizada en la Orinoquia por no más de 25 personas. Diez tienen entre 1.000 y 20.000 hablantes, y alrededor de 30 superan esta cifra, mientras que apenas tres pasan de los 50.000; se trata de las lenguas Wayuu, Paez (con unos 100 mil cada una) y Embera, con cerca de 60.000 hablantes.
Sobre las lenguas criollas, existen dos en nuestro país: la sanandresana y la palenquera. Ambas nacieron de la necesidad de los esclavos de comunicarse entre ellos mismos, pues a su llegada a estas tierras hablaban diferentes lenguas africanas.
Con las palabras del amo como cimiento de la nueva estructura (inglesas en el archipiélago y españolas en San Basilio de Palenque, cerca de Cartagena), crearon sistemas de comunicación mixtos, que con el correr de los años se convirtieron en lenguas maternas. Un proceso no muy diferente de los que dieron origen al español y al francés -por ejemplo- a partir del latín.
De acuerdo con el lingüista recientemente fallecido, Carlos Patiño Rosselli, estudioso de este fenómeno, el palenquero es la única lengua de vocablos africanos unidos sobre la base léxica del español. Esa característica, an singular, de ser una lengua construida con palabras que se aglutinan alrededor del tronco del castellano, la comparte sólo otra lengua en el mundo: el chabacano hablado en Filipinas (Asia).
Con todo, quizá, como lo resalta el periodista Bernardo Bejarano, “lo más importante de toda esta riqueza sea la posibilidad de reconocer, al igual que lo hace la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos, que ninguna lengua tiene el monopolio de lo universal o de la modernidad; todas son iguales en dignidad y su preservación, su valoración y el diálogo de las culturas, enriquecen el patrimonio de la humanidad”.
PROGRAMACIÓN EN PEREIRA PARA EL DÍA DEL IDIOMA
La Fundación Universitaria del Área Andina Seccional Pereira, a través de la Biblioteca Otto Morales Benítez y el Departamento de Humanidades, en el marco de la Cátedra Pablo Oliveros Marmolejo, desarrollan el conversatorio “Literatura, Crónica y ciudad”.
Hora: 3:00 p.m.
Lugar: Biblioteca de La Fundación Universitaria del Área Andina Seccional Pereira
Homenaje a Hugo Ángel Jaramillo
Actos protocolarios con la presencia de Enrique Vásquez Zuleta, Alcalde de Pereira; Adriana Vallejo de la Pava, directora Instituto Municipal de Cultura y Fomento al Turismo; Luz Janeth Gómez Arango, directora Biblioteca Pública Municipal.
Hora: 8:00 a.m.
Lugar: Sala General Biblioteca Pública Municipal Ramón Correa Mejía
Coordina: Biblioteca Pública Municipal Ramón Correa Mejía
Lectura sin fin: “Pereira, Proceso histórico de un grupo étnico colombiano”, de Hugo Ángel Jaramillo. Lectura en inglés, español, francés, braille, embera y lengua de señas
Hora: 8:30 a.m. hasta las 12:00 de mediodía.
Lugar: Sala General Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía.
Caravana “Por una Pereira mejor”
Recorrido: Salida de Cuba a las 9:00 a.m.: recorre San Fernando, Parque Guadalupe Zapata, Guayacán, las Mercedes, Naranjito, Villa Verde, Samaria, El Poblado, Providencia, Calle 21, Parque Olaya Herrera, Avenida Circunvalar, Parque La Rebeca, Berlín, Calle 4 hasta la carrera 9, Avenida Santander, Calle 13, Carrera 4 y calle 20. Llega a la Plaza de Bolívar a las 5:00 p.m.
Conociendo la poesía de Eduardo Carranza (a partir de 7 años)
Lugar: Área Cultural Banco de la República
Juego: Modelo Alfabético de Pombo (varias edades)
Hora: 10:00 a.m.
Coordina: Biblioteca Pública.
Lectura sin fin en colegios públicos de la ciudad. Libros de Alba Lucía Ángel Marulanda
Coordina: Secretaría de Educación Municipal
Charla de Cecilia Caicedo Jurado y lectura sin fin. Sala General Biblioteca Pública Municipal Ramón Correa Mejía, de libro “Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón”, de Alba Lucía Ángel Marulanda
Hora: 2:00 p.m.
Lugar: Sala General Biblioteca Pública Municipal Ramón Correa Mejía
Coordina: Instituto Municipal de Cultura y Fomento al Turismo
Lanzamiento obras ganadoras de Convocatoria de Estímulos 2012
Colección escritores pereiranos – Colección de Novela “Aniversario ciudad de Pereira”
“Diarios íntimos”, de Yorlady Ruiz López; “Esa delgada luz que es el silencio”, de Juan Manuel Ramírez Rave; “La Conspiración urbana o los hijos del mal”, de Luis Jairo Henao Betancur; y “Anónimos”, de Alan González Salazar
Hora: 4:00 p.m.
Lugar: Sala General Biblioteca Pública Municipal
Los pereiranos leen a “Dos veces Alicia”, de Alba Lucía Ángel.
Conversatorio con José Fernando Marín y una taza de café. Invita La Buhardilla
Lugar: Centro Colombo Americano – Sede Centro
Hora: 4:00 p.m.
Coordina: Colombo Americano
Noche Blanca
(Homenaje a los maestros escritores de Pereira)
Lugar: Teatro Santiago Londoño Londoño
Hora: 6:00 p.m.
Coordina: Secretaría de Educación Municipal
Exposiciones
Área Cultural del Banco de la República
9:00 a.m. – 6:00 p.m. Punto de Interés sobre Carranza, Punto de interés sobre Alba Lucía Ángel Marulanda, Los niños que fuimos: huellas de la infancia en Colombia.
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