Era una de las plagas más temidas de la época, mucho más para los hombres de mar que andaban siempre en tránsito o en guerra. Documentos de la época dan fe de su ferocidad como cuando durante la Revolución Haitiana de 1802, más de la mitad de la milicia murió a causa de esta enfermedad que dejaba los ojos amarillos, provocaba terribles escalofrÃos, dolores de cabeza y musculares, incontenible fiebre, fallo renal y vómitos negros.
Esos habrán sido los mismos padecimientos que sufrió previo a su muerte Ramón Power y Giralt, quien finalizó sus dÃas vÃctima de la fiebre amarilla el 10 de junio de 1813 en Cádiz. De esa muerte terrible se conmemoran 200 años y mañana los restos del primer prócer puertorriqueño y uno de los primeros americanistas, regresarán finalmente a su tierra y al barrio sanjuanero donde vivió.
Pero traer su cuerpo hasta aquà ha sido una gestión de décadas que comenzó en los sesenta bajo el impulso de don Ricardo AlegrÃa y el historiador y experto en Power y Giralt, Arturo Dávila. Entonces crecÃa el Instituto de Cultura Puertorriqueña (fundado en el 1955) y con él una nueva mirada a la puertorriqueñidad que buscaba nutrirse de figuras puntuales como Power y Giralt. Sin embargo, en ese momento, el deseo no llegó a encaminarse.
Pero de haber ocurrido no habrÃa habido la tecnologÃa requerida para confirmar que, en efecto, se trataba de los restos de Power y Giralt, pues en 1931 –luego de haber sido enterrados en un cementerio de Cádiz– fueron trasladados a un mausoleo especial en la Iglesia San Felipe Neris junto a restos de otros 11 delegados “doceañistasâ€� de la Constitución de 1812, conocida como “La Pepaâ€�.
Al morir a causa de fiebre amarilla, los cuerpos eran enterrados en ataúdes de plomo. Y en el 1931, cuando se realiza el traslado, no hubo supervisión para los empleados del cementerio que realizaron la tarea. Entonces el plomo era muy valioso y los ataúdes fueron robados. AsÃ, se cree que los restos de todos terminaron mezclándose, por lo que la gestión local de los 60 fue abandonada.
Segunda etapa
En 2001 surge un renovado interés por el tema ya que se comenzaba a hablar en España acerca de la planificación de la conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812. Asà las cosas, se creó en 2001, bajo la incumbencia de la gobernadora Sila MarÃa Calderón, la Comisión Power presidida por el entonces presidente de la Cámara de Representantes, Carlos Vizcarrondo, bajo la dirección ejecutiva del profesor universitario de Historia y Humanidades Néstor A. Suro, estudioso de la obra de Power. ArtÃculos periodÃsticos del momento informan que el costo del proyecto serÃa de $238,400, desglosado en $77 mil provenientes de fondos camerales y $161 mil privados.
“La antropóloga MarÃa Cashion y yo hicimos un primer viaje de avanzada donde pudimos percibir el respeto que se tiene por la figura de Power en Cádiz. Recuerdo que con una serie de mapas logramos identificar la casa donde vivÃa allá y la gente de la comunidad estuvo muy entusiasmada de conocer que allà vivió un prócerâ€�, rememora Suro, quien tampoco olvida la oposición por parte de diversos sectores que tuvo la Comisión de cuya documentación es custodio.
Algunos se oponÃan por razones económicas y otros por motivos polÃticos relacionados a la cercanÃa de la figura e ideas de Power con el pensamiento autonomista. “Nos decÃan que para qué Ãbamos a gastar dinero en traer unos huesos pero respondÃamos fácilmente porque todos los paÃses del mundo tienen el respeto a sus próceres como algo sagrado. Fue vicepresidente de las Cortes, el cargo más alto al que ha llegado un polÃtico puertorriqueño en nuestra historia, con voz, voto y vetoâ€�.
A su regresó comenzó a trabajar junto a Cashion y los restantes miembros de la Comisión. “Fuimos hasta el cementerio Santa MarÃa Magdalena de Pazzis en San Juan a buscar la tumba de la familia Power. Necesitábamos encontrar a una mujer de su familia porque solo podÃamos trabajar con el ADN mitocondrialâ€�, recuerda sobre su visita con Cashion.
Tuvieron suerte. En la cripta solo habÃan dos osamentas de dos mujeres, que se cree eran la madre MarÃa Josefa Giralt y Santaella y una tÃa de Power. De inmediato, se pusieron en contacto con Douglas Osley, el director del Departamento de AntropologÃa FÃsica del Instituto Smithsonian en Washington, quien habÃa sido profesor de Cashion. Osley toma interés en el proyecto y acepta integrar el instituto a la investigación luego de que Suro y Cashion le presentan la evidencia encontrada.
De modo que en marzo del 2002 una amplia delegación de puertorriqueños viajó a Cádiz para comenzar el proceso cientÃfico al que se integró la Escuela de Medicina de Cádiz, la Escuela de Medicina Forense de Madrid y el grupo de puertorriqueños encabezado por Cashion. Como una ironÃa de la historia España y Estados Unidos fueron cruciales en el proceso.
Se realizaron los debidos procesos cientÃficos y, según explicó Suro, se llegó a confirmar que la osamenta número 10 era la de Power y Giralt. Sin embargo, dos eventos paralizaron el avance. Por un lado, el cambio de Gobierno en Puerto Rico y la muerte de José Luis Romero Palanco, el cientÃfico español que encabezaba la investigación en España.
“Se pasó el cuatrienio sin que tuviéramos la autorización y no hubo la voluntad de continuar el proyecto a nivel de la Cámaraâ€�, dijo Vizcarrondo, quien reconoció la gestión del fenecido alcalde cagüeño Willie Miranda MarÃn, quien intentó darle continuidad e involucró al municipio en actividades vinculadas a la figura de Power.
Tercera etapa
Y asà pasaron, casi diez años y un nuevo cambio de gobierno en la Isla permitió que se retomara la gestión.
“Digamos que fue coyuntural, se dio la coincidencia favorable de que hubiese un liderato legislativo con la sensibilidad y la perspectiva de entender la trascendencia�, opina Vizcarrondo, hoy juez del Tribunal Apelativo.
A esto se suma una alineación ideológica importante, pues Power es clave en el tema del ensanchamiento y la ampliación de los derechos del ciudadano.
“Todo converge en la figura de Power. Ese hombre que no envejece, que es como un Dorian Gray porque apenas tenemos como representación pictórica la obra de Campeche�, observa la catedrática Silvia �lvarez Curbelo, quien integra la nueva Comisión puertorriqueña sobre los restos y el traslado de Ramón Power y Giralt en Puerto Rico, creada el 21 de febrero de este año por orden ejecutiva.
Sin embargo, esta comisión tampoco hubiese sido creada si en los años previos, el Arzobispado Metropolitano Católico de San Juan y su arzobispo Roberto González Nieves no hubiesen comenzado a recuperar la comunicación con la Iglesia católica y sus principales lÃderes en Cádiz sobre este tema. A los esfuerzos de la Iglesia se debe este logro final.
Los restos llegan mañana y más allá de ellos nos llega, bien lo sabemos, una bocanada siempre necesaria de memoria.
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