abr 252013
 

En Londres (Inglaterra) un grupo de activistas asegura que los robots militares que actúan –e incluso matan- con autonomía, ya no son pura ciencia ficción: están a la vuelta de la esquina. Con el lema “Stop Killer Robots”, una veintena de organizaciones internacionales como Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional (AI), están impulsando una campaña para prohibir los “sistemas de armas plenamente autónomos”; que a diferencia de los drones no tripulados (como el  Predator), tendrán capacidad para seleccionar y atacar objetivos sin intervención humana.

“Tenemos que prohibir los robots asesinos antes de que estén listos para combatir. Una vez que estén operando será demasiado tarde”, advierte Mary Wareham, coordinadora de la campaña por HRW. Además de la organizaciones ya mencionadas, participan la Liga Internacional de Mujeres para la Paz y la Libertad; Handicap International; Women Nobel’s Initiative (formada por varias premios Nobel); y la española FundiPau.

Países como China, Rusia, Reino Unido, Corea del Sur, Israel y en especial Estados Unidos; están invirtiendo mucho dinero para que estos autómatas en el arte de la guerra sean una realidad, según advierten todos estos activistas.

“Permitir que máquinas puedan tomar decisiones de vida o muerte en el campo de batalla cruza todas la líneas morales fundamentales y supone un uso inaceptable de la tecnología”, declaró Jody Williams de la Iniciativa de Mujeres Nobel (según el comunicado de prensa). La campaña pretende informar a la sociedad civil; y exige un tratado internacional para prohibir el desarrollo y uso de este tipo de aparatos militares.

La utilización de aviones no tripulados en guerras (como la de Irak o Afganistán) se ha generalizado; provocando controversia  porque el número de civiles exterminados por estos aparatos es elevado. El próximo paso serán los robots terrestres que podrán detectar enemigos y actuar con autonomía. “Los ‘Killer Robots’ no tienen voluntad propia al estilo ‘Terminator’; son armas dirigidas a través computadoras que, una vez sueltas, pueden identificar y atacar objetivos sin intervención humana”, explicó Noel Sharkey, presidente del Comité Internacional para el Control de Robótica Armamentística.

El argumento de los gobiernos y responsables militares de los países que están desarrollando este tipo de tecnología; suele ser que los robots salvan vidas de sus propios soldados, que en el futuro no tendrán que arriesgarse en combate.

Según la Organización de Defensa de los Derechos Humanos, el uso cada vez mayor de estos dispositivos armados teledirigidos y capaces de elegir blanco; “ha modificado radicalmente los métodos de combate” en la última década y “generado nuevos desafíos humanitarios y jurídicos”. “No debe permitirse la fabricación de robots armados con capacidad letal que puedan identificar y matar personas sin ninguna intervención humana”, señaló por su parte Steve Goose, director de la División de Armas de HRW.

Este tipo de robots podrían ver la luz en 20 o 30 años, o “incluso antes”, según un informe de HRW y de la Harvard Law School publicado en noviembre. Actualmente, los aparatos no tripulados X-47B (del tamaño de un avión) pueden despegar y aterrizar sin piloto. “Numerosas fuerzas militares trabajan actualmente para incrementar aún más la autonomía de su armamento, y es necesario actuar ahora para trazar un límite claro respecto de las armas completamente autónomas”, estimó Goose.

Estas armas llevan demasiado lejos los adelantos tecnológicos, por lo que se requiere en forma urgente adoptar una prohibición; antes de que la inversión realizada, los avances tecnológicos y las nuevas doctrinas militares hagan que sea imposible poner freno a esta tendencia; advirtieron los activistas pro derechos humanos.

El “Código Asimov”

Películas muy conocidas como “Terminator” o “Matrix” siempre sugirieron que confiar en el juicio de un robot no es la mejor de las ideas. El escritor y bioquímico Isaac Asimov advirtió en su obra cuáles debían ser los tres preceptos indispensables en la “ética” de una máquina de este tipo. Para algunos son sólo novelas de ciencia ficción. No obstante, está visto que Asimov previó incluso la aparición de este tipo de tecnología. Sus preceptos eran:

1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la primera Ley.

3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera y segunda ley.

Esta redacción de las leyes es la forma convencional en la que los humanos de las historias las enuncian; su forma real sería la de una serie de instrucciones equivalentes y mucho más complejas en el “cerebro” del robot. (Twitter: @rolandolino)

Noticias Agibilis

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