abr 262013
 

Es la otra cara de la moneda, la prueba de que España no es ni de lejos una ruina. La historia de Ralf Richter es la antítesis del tan manido “vente p”Alemania, Pepe”. Mientras 46.000 españoles se ganan el pan en el país germano (4.700 han dado el salto en el último año), él ha recorrido el camino inverso. Mientras 42.500 científicos barajan emigrar (un 76% de los 56.000 que hay en España) por la precaria situación de la investigación en nuestro país, Ralf Richter ha alcanzado la excelencia en San Sebastián. Y de qué manera…

Ha tocado el cielo de la ciencia. «Para cualquier investigador es un sueño conseguir esta beca». Ralf habla de la ERC Starting Grant, el reconocimiento más jugoso que existe en Europa. Nada menos que 1,5 millones de euros para financiar durante cinco años el estudio que él y su equipo desarrollan en el Centro de Investigación Biomagune sobre los hidrogeles biomoleculares. «Son la primera barrera inmune ante los virus», explica Ralf, sobre esta mucosa que cubre los pulmones o la matriz durante la ovulación. Conocerla a fondo puede servir para perfeccionar biomateriales “inteligentes” y sensores mitad tecnológicos mitad humanos, y así tratar dolencias como la infertilidad o la osteoartritis.

Ralf no es un científico al uso. Es llano y de diálogo accesible, un joven de 38 años que igual habla de su pasión por la ciencia que de su inminente participación en la Behobia-San Sebastián, una carrera popular de 20 kilómetros. «Es la quinta vez que voy a correrla». Tantas veces como años lleva este físico alemán en el País Vasco. Antes estuvo en Suecia, Holanda, Francia… Habla inglés, francés, sueco, español, alemán, ruso, rumano y serbocroata. «Aprender una lengua es la mejor forma de entender otras culturas e integrarme en un país». Ahora le pega duro al euskera.

- ¿Y qué le diría a Angela Merkel un alemán, que también es “español adoptivo”, sobre su política de austeridad?

- (Ríe). Ehhh… (Silencio y más risas). Entiendo en parte a la canciller Angela Merkel y sus exigencias de recortes. Hay que intentar que cualquier Estado funcione perfectamente. No se pueden mantener los problemas hasta el infinito, pero el peligro es acabar recortando el futuro.

Y en materia de ciencia, los recortes no solo son el presente. También son el futuro. Los presupuestos para 2013 ya ponen sobre la mesa un amenazante descenso del 15% en materia de subvenciones a proyectos de investigación. «Y la ciencia es un vehículo para mejorar la economía», advierte el paisano de Merkel. Claro que Guipúzcoa es una excepción en este sentido. «Aquí no hay recortes en la ciencia». Ralf alaba también la idiosincrasia de los vascos, una curiosa mezcla entre la forma de ser europea -más fría- y española -más lúdica-. «Son muy emprendedores, pero al mismo tiempo muy pragmáticos: solo se hace aquello que es sostenible, muy parecido a los países escandinavos o Alemania. Y con el clásico espíritu de disfrutar de la vida de los españoles».

El equipo de Ralf es como una especie de ONU de la investigación: hay españoles, un ucraniano, un chino, un hindú… Una genial Torre de Babel. «La ciencia es el perfecto ejemplo de lo positiva que es la integración entre países para avanzar». Y él, la prueba de que este sector en nuestro país sí tiene futuro. Solo hace falta confiar, invertir en ella… y trabajar a destajo. Ralf se ríe cuando le preguntan por sus hobbies. «¿Cuándo?». Fanático de salir a correr, de montar en bici, del cine o del tango argentino, su vida gira ahora casi al cien por cien en torno a su investigación. «De momento no tengo una receta mágica contra la crisis. Quién sabe si la ciencia acabará encontrándola algún día…».

Noticias Agibilis

Article source: http://www.lasprovincias.es/20130426/mas-actualidad/sociedad/ralf-richter-arturo-checa-201304261211.html

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