mar 042014
 

Hace unos 30.000 años, en un rincón de Siberia, un virus gigante quedó congelado en el suelo. Pasaron los siglos y sobre aquella capa de tierra helada se fueron depositando muchas otras, generando un terreno conocido como permafrost. Este entorno gélido y en completa oscuridad funciona como un congelador natural perfecto para que un virus como aquel permaneciese intacto, en estado latente, a la espera de una situación más propicia para volver a la acción. 

Una imagen de  una ameba infectada por el 'pithovirus'  Foto: Archivo
Una imagen de  una ameba infectada por el ‘pithovirus’ 

Foto: Archivo

En el año 2000, pasados unos 300 siglos, un equipo de científicos rusos extrajeron justo la porción de permafrost en la que estaba aquel virus gigante, aunque no lo supieron hasta mucho después. Fue en 2012 cuando otro equipo de científicos franceses comenzó a rastrear aquellas muestras extraídas en Kolyma, en el extremo noreste de Rusia.

Ese año un equipo había conseguido revivir una planta de unos 30.000 años que también había quedado conservada en estado latente en el permafrost. Si una planta podía hacer eso, por qué no también un virus, esos patógenos al límite entre la vida y la muerte que permanecen inertes hasta que invaden algo vivo para reproducirse.

Para cazarlo, los investigadores usaron cebo vivo: amebas que pusieron a crecer mezcladas con las muestras del permafrost. La mayor parte de las veces no pasaba nada y las microbios seguían viviendo sin problemas. Por fin, un día, en uno de los muchos cultivos celulares, las amebas empezaron a morirse sin explicación aparente.

Al analizarlas, los investigadores descubrieron por fin al virus gigante de Siberia, el más grande que se ha hallado nunca y, de largo, el más antiguo que ha resucitado, según explican los descubridores del nuevo patógeno en un estudio publicado en al revista científica PNAS. Además, al analizar el virus, los investigadores franceses han comprobado que no se parece a ninguno otro conocido y que su rara mezcla de características le convierte en una nueva familia y especie de virus gigante.

Una de las principales conclusiones del artículo es que los virus gigantes no son una rareza. Aunque el primero fue descubierto apenas 10 años, se ha podido demostrar que estos patógenos están en el mar, en el fondo marino y hasta en la sangre de personas sanas. Atacan principalmente a organismos unicelulares, como las amebas, y por ahora no se conoce ninguno que sea dañino para humanos. Lo que les hace únicos es su enorme tamaño, muy parecido al de una célula.

Este mismo año, el mismo equipo de investigadores franceses publicaron los datos del virus más grande conocido: el pandoravirus, un mastodonte 1.000 veces mayor que el virus de la gripe y similar al de algunas bacterias. El nuevo patógeno de Siberia, bautizado como Pithovirus sibericum, es aún más grande.

“Esta es la partícula vírica más grande. Tiene 1,5 micras de longitud y 0,5 de diámetro. El pandoravirus tenía una micra de largo y el mismo diámetro”, ha explicado Chantal Abergel, investigadora del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia y coautora del trabajo. Para Abergel, el mensaje más importante en su estudio es que “el hecho de que podamos contraer una infección viral de un neandertal que llevaba mucho tiempo extinto es una buena demostración de que la noción de que un virus puede ser erradicado del planeta es incorrecta y nos da un falso sentido de seguridad”, señala.

Su trabajo sugiere que el cambio climático acelerará la llegada de nuevos patógenos al ambiente de forma indirecta. Por un lado, señala Abergel, el permafrost se está descongelando un poco más cada verano. Normalmente la capa que se descongela y congela es la más superficial hasta una profundidad de unos 50 centímetros.

El virus, sin embargo, se encontró en un nivel a 30 metros de profundidad. Por otro lado, el calentamiento acelera el retroceso de los hielos en las costas del Norte de Siberia, lo que las hace más accesible para la minería y la extracción de gas y crudo.

“La minería y las perforaciones”, señala Abergel, “requieren excavar estos niveles más antiguos por primera vez en millones de años. “Si hay viriones [partículas víricas] viables en esos niveles, es una buena receta para el desastre”, opina. Como ejemplo, Abergel cita el reciente caso del virus de la viruela rescatado del permafrost.

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Noticias Agibilis

Article source: http://noticias.terra.es/un-virus-gigante-revive-tras-pasar-30000-anos-congelado,c3fffb4daec84410VgnVCM5000009ccceb0aRCRD.html

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