mar 292014
 

La mayoría de las universidades y de los centros de investigación cuentan con una Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI), unos organismos que se encargan de comercializar los hallazgos y desarrollos conseguidos en los laboratorios de este tipo de instituciones. «Uno de los puntos más importantes del proceso de la transferencia tecnológica es que la universidad o centro tenga asociado un fondo de capital semilla para poder sobrevivir al valle de la muerte. En España ya hemos creado un mecanismo de este tipo para la Universidad de Santiago de Compostela y ahora estamos trabajando en otro para la Autónoma de Madrid», explica Manuel Fuertes, quien dirige todas las actividades que IsisInnovation realiza en España. Desde que comenzara a operar la oficina del Parque Científico de Madrid hace tres años, Isis Innovation ha vendido tecnología española al gobierno chino y a Inglaterra y también ha conseguido financiación exterior para algunos proyectos nacionales. «Buscamos productos innovadores, pero altamente complejos para que no puedan ser replicados. No me atrevería a llevar una app a China, porque la copiarían enseguida», añade Fuertes quien sentencia que «hay una correlación clara entre la educación y cómo la usamos. Si no hay una relación entre la industria y la universidad, y en España es paupérrima, probablemente los proyectos mueran». El responsable cuestiona la utilidad de las OTRIs que lleven muchos años sin generar retornos y por ello apuesta por una open innovation, es decir, que los centros educativos cedan gratuitamente sus investigaciones para que no se queden olvidadas en los cajones de los laboratorios.

«El mayor problema para una OTRI es encontrar personal cualificado porque son necesarios científicos capaces de valorar la idoneidad de un producto y que también comprenda el lenguaje de las empresas y de los inversores», añade. En el caso español, Fuertes aboga por la creación de una supraoficina que tutele al resto.

«Es necesario organizar sus funciones porque lo que tenemos ahora no funciona en absoluto, pero la culpa no es de los científicos, sino de la maraña burocrática que han creado las administraciones», concluye.

Noticias Agibilis

Article source: http://www.elmundo.es/economia/2014/03/28/5335921922601d86298b4579.html

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