feb 022014
 

Diego Schäfer realiza uno de sus trabajos durante una visita a la comunidad Sawhoyamaxa en el Chaco. / Gentileza, Amnistía Internacional

Bernardo está cerca de cumplir los 60 años. Hace algún tiempo perdió el brazo derecho mientras trabajaba para un “hombre blanco” en una estancia. No solo le pagaban una miseria sino que también era explotado por ser indígena.

Entre su gente, en cambio, es uno de los más respetados. Es el chamán de la comunidad Sawhoyamaxa, del pueblo Enxet.

Pese a haber perdido el brazo más hábil, él todavía sigue yendo a buscar los alimentos cuando lo necesita. La pesca es donde demuestra su gran talento. Parado en el agua, va palpando con los pies hasta encontrar la presa: un mbusu (anguila).

Luego de ubicarla, con gran destreza saca la presa con su mano izquierda.

Esa imagen fue una de las que más quedaron grabadas en la mente de Diego Schäfer Paoli. De hecho, la imagen de Bernardo es una de las tantas que el artista -nacido en Uruguay pero radicado en Paraguay desde 1978- inmortalizó y que desde el próximo 5 de febrero formarán parte de una muestra en el Centro Cultural de España Juan de Salazar. El nombre de la exposición: “El Grito Enxet”.

Un proyecto dormido

Diego Schäfer Paoli es miembro de Amnistía Internacional (AI) desde hace ya un buen tiempo. La defensa de los Derechos Humanos que lleva a cabo la organización le llamó la atención y decidió involucrarse.

Como artista le interesaba poder colaborar de alguna manera en la lucha por los derechos básicos de las personas en nuestro país. Fue así que algunos meses atrás se reunió con representantes de la oficina paraguaya de AI.

Durante esa reunión se trató de buscar el caso más emblemático de violaciones de los Derechos Humanos en Paraguay. La ONG venía desarrollando en ese momento la campaña “Visible lo invisible”, sobre la situación de los pueblos indígenas en Paraguay, particularmente de las comunidades Sawhoyamaxa y Yakye Axa, que luchan desde hace dos décadas por la restitución de sus tierras ancestrales en el Chaco.

Fue ahí que Diego encontró la posibilidad de despertar un proyecto que tenía guardado desde hacía algún tiempo.

En compañía de representantes de AI y Tierraviva comenzó a investigar sobre los derechos que fueron vulnerados en los casos de las dos comunidades. Al mismo tiempo, inició una serie de viajes hasta el lugar donde se encuentran ambos grupos en el Chaco.

Así, relata Schäfer a ABC Color, fue buscando coincidencias entre los derechos violados y el día a día de la comunidad.

“Fue la punta de lanza para ir desarrollando los temas que después se fueron convirtiendo en imágenes y a su vez en obras de arte”, afirma.

Pintura digital intervenida

La técnica utilizada por el artista es conocida como pintura digital intervenida. Es decir, las imágenes fueron realizadas utilizando herramientas digitales y posteriormente impresas sobre telas canvas.

Pero el trabajo no quedó solo ahí. Luego de la impresión, Diego siguió trabajando sobre los cuadros utilizando pinturas visibles únicamente con luz ultravioleta.

“Un trabajo hecho con mucho preciosismo porque se hizo casi un hiperrealismo, trabajando los cuadros de manera academicista pero con un enfoque moderno contemporáneo”, indica describiendo su trabajo.

Es así que quienes asistan a la muestra se podrán encontrar -por ejemplo- con el cuadro de una tejedora de artesanías haciendo una canasta. Una muestra de lo que los miembros de las comunidades del pueblo Enxet saben hacer.

Pero, a su vez, también verá una denuncia. Una vez bajo la luz ultravioleta, la fibra en la que trabaja se convertirá en un alambre de púas.

“Es un cuadro artístico que se podría poner en cualquier parte de la casa, pero al acceder a esa luz vas a ver una denuncia de derechos humanos”, explica, para luego agregar que su intención era “aggiornar” el arte a las nuevas tecnologías.

Esta será la primera muestra en nuestro país que utilizará esa técnica.

Vía directa al corazón

Por su parte, Sonia Agudo, vicedirectora de Crecimiento de AI Paraguay, destaca que “que el arte tiene una capacidad de llegar a un punto global”.

“No entiende de ideologías políticas, que te gusten o no los Derechos Humanos, sino cree que simplemente hay que tener sensibilidad por lo bello. Creo que cualquier mensaje expresado por el arte tiene vía directa al corazón. Creo que en Paraguay hace falta directamente herir sensibilidades porque la sociedad está muy sesgada”, agrega.

Agudo señala que las expresadas por los cuadros de Schäfer son verdades desgarradoras que tendrán un alcance mayor que realizando un lobby ante la clase política.

El arte, asegura, ayudará a que se pueda llegar más allá de la gente que normalmente se interesa por estos casos.

Arte comprometido

Osvaldo González Real es un reconocido crítico de arte. En conversación con ABC recuerda que muchos artistas siguen la idea del arte por el arte, es decir, totalmente abstraídos de compromiso alguno.

“No me refiero a las ideologías. Acá es un problema de derechos humanos, algo universal”, destaca, comentando el trabajo realizado por Schäfer.

Resalta que el artista pudo encontrar una técnica artística en la que parte de imágenes reales para aplicar la intervención y mostrar de forma casi “inconsciente” lo que los miembros de las comunidades sufren. Sufrimiento que es claramente visible en las expresiones captadas por Diego.

Mover la muestra

Sonia Agudo asegura que la idea que se tiene es darle vida. Que la muestra pueda recibir visitas de personas, familias y grupos.

Durante las semanas que la muestra estará en el Juan de Salazar se espera que los miembros de las comunidades puedan visitarla para ver y formar parte de la denuncia.

“Vamos a tener que encender el Grito Enxet para quien lo quiera escuchar”, asevera.

Además, la idea es que la muestra pueda ser llevada después a otras partes. No solo del país sino también al extranjero. Existen posibilidades de que sea expuesta en Amsterdam y Barcelona.

“Me gustaría llevarla a Europa, donde ni saben que hay indígenas en Paraguay y muchos menos pueden saber de la situación por la que pasan”, agregó.

La muestra será habilitada oficialmente el próximo 5 de febrero, a las 20:00, en el Centro Cultural de España Juan de Salazar, sito en Tacuary 745 casi Herrera, en el centro de Asunción.

Un proyecto sostenible

Los cuadros expuestos estarán a la venta. Parte de las ganancias serán entregadas a la fundación Tierraviva, a fin de que sean destinadas a proyectos sostenibles con los miembros de las comunidades.

Sawhoyamaxa y Yakye Axa son dos comunidades que forman parte del pueblo Enxet, originarios dueños de las tierras del sur chaqueño.

Desde hace dos décadas, ambos grupos exigen la restitución de parte de sus tierras chaqueñas. Los casos fueron presentados ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que dictaminó a su favor.

Los Yakye Axa ya se encuentran en sus tierras; sin embargo, los Sawhoyamaxa aún esperan el cumplimiento de la sentencia.

Paraguay es el único país que forma parte de la CIDH que ha sido sentenciado en tres casos por violaciones de derechos indígenas.

Hoy, el grito del pueblo enxet encuentra una nueva forma de expresarse, a la espera de que la sociedad paraguaya y las autoridades estén abiertas a escuchar.

Noticias Agibilis

Article source: http://www.abc.com.py/especiales/fin-de-semana/un-grito-que-ya-no-calla-1210450.html

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