feb 062014
 

“Lo que tenemos entre las piernas es algo impuro y debe ser extirpado” 

La flor del desierto, 2009

El 6 de febrero se celebra el Día Contra la Mutilación Genital Femenina (MGF) que, desde 2003, ha encontrado un hueco en el calendario para recordarnos las consecuencias que conllevan este tipo de prácticas. Alrededor de 140 millones de mujeres, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se encuentran afectadas en todo el mundo. La mutilación femenina, ablación, circuncisión o corte genital son algunos de los términos que se utilizan para hacer referencia a esta manifestación violenta como rechazo al cuerpo de la mujer. Una violación de los derechos de las mujeres y niñas que la OMS lucha por erradicar a través de la legislación, concienciación e implicación de la mujer en este proceso que la concierne únicamente a ella.

Pese a que la mutilación de los genitales femeninos parezca un asunto internacional ubicado únicamente en países africanos donde prima el sistema tribal, un informe de la fundación Wassu- UAB indica que en España más de 50.000 mujeres estarían en riesgo de sufrirla. Esto se debe a las familias inmigrantes que aún practican sus tradiciones en nuestro país, aunque la ley castiga la ablación con más de 12 años de cárcel. El informe alerta sobre la continuación en grupos de riesgo que se caracterizan por pertenecer a una etnia donde se practique la ablación, que la madre o las hermanas estén mutiladas o la proximidad de un viaje al país de origen.  En estos casos es el círculo sanitario de la niña, en riesgo de sucumbir a la práctica, los que deben extremar las precauciones para que no se produzca, y en caso afirmativo, alertar a las autoridades.

En España 50.000 mujeres corren el riesgo de ser mutiladas sexualmente

Legislación vs. tradición

La legislación parece el único arma contra esta práctica aunque sus resultados no ofrecen una solución eficaz ya que cada seis minutos una niña es mutilada en el mundo. En algunos países africanos la ablación se encuentra tan arraigada a la tradición que las cifras que muestran diversas ONG´s sorprenden: en Malí por ejemplo se calcula que el 98 por ciento de las mujeres han sido mutiladas. En Kenia, otro país con estadísticas escandalosas se ha prohibido su práctica, sin embargo ha sido un proyecto de World Vision en el Oeste del país quienes han propiciado la reducción de mutilaciones en un 36 por ciento en los últimos cuatro años.

Al 98 por ciento de las mujeres de Malí se las ha practicado la ablación

Pese a la concienciación a millones de mujeres en todo el mundo para evitar que se expongan a la extirpación de sus genitales, la tradición continúa imperando en muchos puntos del planeta. “Hay muchas cosas en la comunidad que están asociadas a la ablación, como que una mujer que no ha sido mutilada no puede heredar los bienes si su marido fallece, no puede entrar en la ceremonia de circuncisión de niños o no se puede casar“, señaló Tabitha Portereu, directora del proyecto de prevención de la ablación de World Vision Kenia.

Historia

La defensa de la mutilación se esconde bajo el pretexto de ser una “tradición” en los pueblos donde se practican ya que no representa un ritual moderno sino que se ha dado desde hace tres mil años, algunas momias halladas en Egipto muestran esta práctica sobre las mujeres. La primera mención a la circuncisión masculina y femenina aparece en los escritos del geógrafo griego Strabo, que visitó Egipto alrededor del año 25 antes de Cristo, desde donde se habría extendido su práctica hasta el África Subsahariana.

Aunque en la antigua Roma también encontramos líneas de investigación que podrían aclarar sus orígenes a los historiadores ya que las esclavas llevaban broches denominados fíbulas en sus labios vaginales para evitar embarazos no deseados.

Momias egipcias presentan los genitales mutilados

Dentro de las fuentes destaca el filósofo griego Aetio del siglo VI d.C, que defendía la mutilación debido a la existencia de clítoris excesivamente grandes. El roce continuo con la ropa estimulaba el apetito sexual de la mujer con lo que su extirpación era lo más adecuado, según Aetio.

Además, las creencias jugaron un papel fundamental en su difusión, la tribu Dogón en Mali cree que todos los seres humanos nacemos con una parte masculina y otra femenina, el prepucio sería la porción que debería cortarse en los hombres y el clítoris en las mujeres, eliminando cualquier ambigüedad sexual.

La voz de las víctimas

“Lo que tenemos entre las piernas es impuro y debe ser extirpado y cerrado después”, esta frase forma parte del famoso discurso de la película La flor del desierto, el largometraje se basó en la vida de Waris Dirie, embajadora de la ONU contra esta práctica. Ella misma relató su historia con palabras más escalofriantes que las que se muestran en la gran pantalla: “Cuando era pequeña le suplicaba a mi madre que me lo hiciera, pues había oído que me haría limpia y pura. Cuando no era más alta que una cabra, mi madre me sujetó mientras una anciana me seccionaba el clítoris y la parte interna de la vagina y cosía la herida. No dejó más que una minúscula abertura, del tamaño de la cabeza de una cerilla, para orinar y menstruar”.

“Si no la practicáramos no podríamos casarnos, ni tener hijos, quedaríamos solas, rechazadas por todos”, la historia de Norró una niña a la que se la cortaron los genitales fue recogida por un documental que causó rechazo en Occidente, más aún cuando en un momento de la grabación Norró recita un poema en el que exclama: “Queridos padres ¿Creéis que merecía esto?”.

“Mi madre me sujetó mientras una anciana me seccionaba el clítoris”

Gracias al uso de las nuevas tecnologías los testimonios llegan desde cualquier rincón del planeta vía blogs, o los medios de comunicación que dan voz a esta violación de derechos para controlar el cuerpo de la mujer en cualquier fase de su vida. “Durante el tiempo que duró la cicatrización, mi madre y las otras mujeres me insistieron en que todo había sido realizado por mi bien y que en el futuro mi afortunado esposo tendría garantizada mi castidad de manera perpetua.”, recoge un testimonio anónimo.

La concienciación resulta fundamental para abolir y condenar la ablación. Hablar de la traumática experiencia por la que pasan millones de mujeres cada año y resolver el tabú que trae consigo la sexualidad femenina continúan siendo hoy en día un reto que superar. Desde las asociaciones se lucha contra esta práctica donde un día al año no es suficiente para concienciar a la mujer de su rol en la toma de decisiones sobre su propia sexualidad pero nos ayuda a recordar los brutales trámites discriminatorios que se esconden tras el término tradición.

Testimonio de una niña tras ser mutilada

Extracto de la película La flor del desierto

Noticias Agibilis

Article source: http://www.vavel.com/es/sociedad/326509-un-dia-para-cortar-los-lazos-con-la-mutilacion-genital-femenina.html

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