feb 092014
 

Cuando tenía 12 años, Carmen Nájera emprendió un viaje de largo recorrido. Dejó su Nájera natal para, primero, estudiar en Logroño y, después, cursar el Bachillerato y licenciarse en Química en Zaragoza. Su intención era la de regresar a la capital del mueble para trabajar en la empresa familiar (de pinturas). Pero su padre dejó la empresa y ella emprendió una brillante carrera como química que, tras su doctorado, le ha llevado a acumular un currículum brillante. Tanto que pasó por Oxford, por Harvard, trabajó junto a un Nobel (Elias James Corey) y fue la primera española en recibir el premio de la Sociedad Francesa de Química. Desde el miércoles es la primera académica en el grupo de Física y Química de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

– ¿Qué supone en un currículum tan brillante su ingreso en la Real Academia?

– Lo veo como un reconocimiento al trabajo realizado, a una trayectoria consolidada que, por suerte me ha tocado a mí. En España hay muchas mujeres, sobre todo en Química, muchas investigadoras. Puedo decir que soy la representante de las investigadoras químicas de este país.

– Ha recorrido las mejores universidades, ha trabajado con premios Nobel, ha recibido numerosos premios. Un currículum envidiable.

– Cuando se trabaja en la universidad es normal seguir este proceso: hacer una tesis, unas estancias en el extranjero. Yo tuve la suerte de poder regresar. no como ahora. Hice la tesis en Oviedo y después de las estancias regresé y tuve la posibilidad de promocionar a catedrática en la Universidad de Alicante (donde es directora del departamento de Química Orgánica). Era una universidad joven a la que llegué junto a mi marido.

– ¿Ha sido un proceso duro?

– Todas las Ciencias, sobre todo las experimentales, dan mucho trabajo. Además de la investigación está la docencia y la vida familiar. y yo me compliqué un poco más creando una empresa ‘spin off’ de productos farmacéuticos desde la universidad. Soy la directora técnica e investigamos y desarrollamos algunos medicamentos. Además nos permite ofrecer un puesto de trabajo a alguno de los alumnos que acaban la tesis doctoral.

– ¿Es un buen momento para despertar vocaciones investigadoras?

– Es un momento malísimo porque siempre hay más posibilidades de encontrar trabajo fuera de España. Aquí no tenemos la posibilidad de pagarles y cuando acaban la carrera quieren hacer la tesis. pero pudiendo sobrevivir. El número de becas y el monto de los proyectos ha bajado muchísimo y así es todo muy complicado.

– Entonces, ¿les dice a sus alumnos que se marchen fuera?

– Pues sí. Es que no hay otro remedio, así que cuando acaban la tesis tratamos de buscarles una ‘postdoctoral’ en el extranjero para que vayan a alguna empresa e intenten encontrar trabajo. Eso se ha hecho siempre, pero ahora se ha incrementado mucho. Antes era un porcentaje muy pequeño el de los que se quedaban fuera. Ahora es imposible. No hay otra alternativa y la renovación de puestos en la universidad es mínima. Es tan reducido que es una vía muy complicada.

– ¿Eso hace que los jóvenes no apuesten por las Ciencias en sus estudios?

– Siempre ha estado equilibrado y no creo que las Letras tengan más posibilidades de sobrevivir que las Ciencias. Los puestos de trabajo, además, siempre han sido mayores en las Ciencias que, además de la enseñanza, tienen posibilidades industriales. Eso sí, es más duro estudiar Ciencias; exige más dedicación, pero siempre ha habido vocaciones aunque quizá cayeron por la rama técnica. Todo el mundo pensaba que siendo ingeniero o arquitecto tenía posibilidades de ganar más dinero y eso favoreció que hubiera más gente estudiando en las politécnicas.

– Juan Carlos Izpisúa y Óscar Marín, dos investigadores de prestigio, acaban de dejar sus puestos en España. ¿Cómo ve esas situaciones?

– Realmente no creo que se hayan ido, simplemente que no estaban. Tenían sus cargos y su trabajo en Estados Unidos y aquí, colateralmente, tenían un centro de investigación en el que estaban a tiempo muy parcial. Esa dedicación en ambos países ha sido una merma para España y al final se han marchado. En cualquier caso ha habido otros investigadores que en su momento decidieron regresar y se han quedado aquí y están trabajando a tiempo completo. Los dos tenían buenas intenciones, pero creo que han fallado.

– ¿Cómo está en la actualidad la Química española?

– Ha estado fenomenal. En 30 años el avance ha sido espectacular y hemos tenido un gran desarrollo ya que se invirtió mucho dinero para conseguir mejorar la ciencia en España, pero es muy difícil construir y muy fácil destruir. Si se cierra el grifo estamos perdidos. Sin financiación no se puede trabajar, pero al político no le preocupa porque sólo quiere ganar elecciones. Algo a largo plazo, que beneficia al país y que necesita una inversión sostenida no da votos.

– Pero esa renuncia a la Ciencia no es nada positivo.

– Nos ha costado mucho trabajo y mucho esfuerzo salir del hoyo para volver a caer. Es muy duro porque parece que toda tu vida no tiene sentido. Es muy triste porque el esfuerzo que todos hemos hecho es como un fracaso personal. Y también es muy preocupante para la industria, que se está hundiendo. En cualquier caso, y aunque sea inevitable hablar de lo negativo, tengo la esperanza de que salgamos pronto de esta situación, que sólo sea un bache y que podamos seguir trabajando. Este país tiene buenos científicos y lo hemos demostrado cuando se ha podido trabajar, por lo que volver a la España de hace 40 años sería un desastre.

Noticias Agibilis

Article source: http://www.larioja.com/v/20140202/rioja-region/tenemos-buenos-cientificos-volver-20140202.html

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