mar 302014
 

La investigación es el conocimiento. El fin último de nuestra existencia. El elemento que nos puede permitir mejorar la calidad de vida, porque un país que investiga será capaz de encontrar soluciones a sus propios problemas.
A pesar de la importancia vital que tiene la investigación, en España se mantiene aquella histórica frase de Miguel de Unamuno:«Que investiguen ellos», una falta de sensibilidad que ya está teniendo sus consecuencias con la afamada fuga de cerebros, un éxodo que ya están practicando no sólo los jóvenes, sino investigadores con un gran bagaje profesional en este campo.
Una circunstancia que pone en peligro la investigación, el desarrollo y la innovación, es decir, el I+D+i con el que tantas noticias han generado los gobiernos aunque, en realidad, nunca en la historia -ni tan siquiera en los años de bonanza- han hecho el suficiente esfuerzo para colocar a España en la punta de lanza de la investigación.
Baste analizar las cifras facilitadas por el vicerrector de Investigación y Política Científica de la Universidad de Castilla-La Mancha, Julián Garde, para constatar el descalabro que ha sufrido la financiación para investigación en esta región: mientras en 2008, los profesores de la UCLM consiguieron 1.300 proyectos de investigación que sumaban un montante total de 29 millones de euros, cinco años más tarde, en el ejercicio 2013, los investigadores se tuvieron que conformar con 945 proyectos financiados con 18 millones de euros.

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Article source: http://www.latribunadealbacete.es/noticia/Z8778F55B-EFA6-1620-C5E781B252D77861/20140330/sos/investigacion/estado/critico

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