feb 202014
 

Todas las Administraciones y universidades querían un parque científico cerca. Así que se crearon decenas en los años de bonanza sin ninguna coordinación. Eso ha llevado a que haya algunos con una ocupación de empresas entre el 25% y el 30%”. Así opina Valentín García Echave, abogado experto en este campo y socio de BioClassica, una empresa que asesora a este tipo de entidades. ¿Existen demasiadas infraestructuras de este tipo? ¿Están infrautilizadas?

Estos centros están pensados para acoger a pequeñas start-ups nacidas del entorno universitario, a las que ofrecen servicios y laboratorios comunes. En 2013 había 46 entidades pertenecientes a la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE). En 2007 llegó a haber 49. Acogen a 6.206 empresas, un número creciente, que en 2012 facturaron 21.587 millones de euros, algo menos que en el ejercicio anterior.

Felipe Romera, presidente de APTE, cree que los parques “son un bien necesario” para España. “El gran déficit de este país es la I+D+i privada, que no llega al 50% del total. Estas infraestructuras son una palanca fundamental para conseguirlo”, señala. “Puede que haya habido un boom, pero no innecesario”. De hecho, culpa a la crisis de las penurias por las que puedan estar pasando algunos centros. “Dependen de la Administración pública y de las universidades y ya sabemos cómo están sus cuentas”. No le consta que se haya cerrado ningún parque en España, aunque alguno se haya dado de baja de su asociación para no pagar cuotas.

El presidente de APTE asegura que la ocupación media de los parques llega a un 70%, aunque acepta que en los nuevos edificios, que se terminaron cuando comenzó la crisis, algunos pueden estar al 25% o al 30%.

“No ha habido coordinación entre ellos”, señala un experto

“La crisis ha podido influir en que tengan una baja actividad, pero también porque estaban previamente sobredimensionados”, apunta García Echave. Además, recuerda que las convocatorias estatales para estos centros y las pymes se han reducido drásticamente, apostando ahora por los préstamos.

Desde la Secretaría de Estado de I+D+i se reconoce que “ha habido una mala planificación”, en una competencia que depende de las comunidades autónomas. De hecho, creen que hay parques excelentes, otros buenos y otros regulares, y no todos sobrevivirán. Las ayudas públicas se han ido reduciendo sistemáticamente. En 2008 llegaron a 249 millones de euros. En 2014 se recortaron hasta 40 millones en el programa Equipa.

Además, en 2009 se suprimieron las subvenciones para estos centros y sus empresas, apostando únicamente por los préstamos blandos. Muchas de estas ayudas se han utilizado para construir edificios, un uso que se suprimió en 2012. Ahora solo se puede pedir financiación para equipamientos.

Uno de los principales problemas de los parques es la deuda que han acumulado, un montante que en la actualidad les está costando devolver. Por eso, el Ejecutivo aprobó una moratoria de tres años en los Presupuestos de 2014, otorgando un plazo o hasta 2016.
Fernando Albericio, catedrático de Química y fundador y director del Parque Científico de Barcelona desde 1997 hasta 2012, no coincide con que haya una sobredimensión. “Hay un pequeño exceso en el número, pero no hay overbooking”.

Este catedrático percibe a estas instituciones como un servicio y un bien para la población, como pueda ser un hospital. “Es la puerta de la universidad a la sociedad”, opina. Admite que la crisis ha causado el declive de algunos centros, por la falta de financiación, algo de lo que culpa a las Administraciones. “Nunca sobre el conocimiento científico. Es un intangible. Tienen que estar más ligados a la universidad, incluir empresas y también institutos de investigación para crear una masa crítica”.

Las cifras

46 centros pertenecían en 2013 a APTE (Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos). Se suman otros 22 asociados como proyectos.

6.206 empresas científicas están alojadas en estos centros, el récord histórico. En 2011 había 6.030 y hace una década solo 1.266.

21.587 millones de euros fue la facturación de las pymes alojadas en estas instituciones en 2012.En 2011 se había llegado al máximo con 23.254 millones.

146.000 empleados trabajan en estas pymes, casi 8.000 trabajadores menos que en 2011. En el año 2000 solo ocupaban a 25.464 personas.

29.296  empleados realizan directamente trabajos de I+D, un número creciente desde 1997. Son casi1.000 personas másque en 2011.

22,7% de las empresas pertenecen al sector TIC; el 15,3%, al de la ingeniería y consultoría; el 6,1%, a la medicina y salud, y el 5,3%, al industrial.

Noticias Agibilis

Article source: http://cincodias.com/cincodias/2014/02/19/empresas/1392840729_214106.html

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