mar 102014
 

Todo comenzó en 1957. Desde que los soviéticos lanzaron el Sputnik, el primer satélite artificial, una gran cantidad de restos de misiles y artefactos en desuso ha ido acumulándose en el espacio hasta convertirlo en un vertedero. Un problema grave, que va en aumento, pero que es invisible para la mayor parte de la población. La taquillera película Gravity, que el pasado domingo ganó siete Oscar, está contribuyendo a dar a conocer la amenaza que la basura espacial supone para los astronautas y para los caros satélites de telecomunicaciones, militares y de observación terrestre.

En el film protagonizado por Sandra Bullock y George Clooney, varios astronautas se ven sorprendidos por una letal y masiva lluvia de escombros espaciales procedentes de una colisión mientras participan en una misión en la Estación Espacial Internacional (ISS), situada a unos 400 kilómetros de distancia de la Tierra.

En varias ocasiones, la ISS ha tenido que modificar su altura para evitar el impacto con algún fragmento de basura espacial pero hasta ahora no se ha producido ningún incidente. Aunque es poco probable que en la vida real se dé una situación extrema y tan grave como la que se presenta en la película, lo cierto es que en el espacio hay numerosos objetos que podrían causar graves daños si chocan con otros fragmentos de basura espacial y generan una seria de explosiones en cadena. Un escenario catastrófico que se conoce como síndrome Kessler y que podría hacer que algunas zonas quedaran inutilizadas para la exploración espacial al resultar demasiado peligrosas.

Entre los objetos de mayor tamaño -y que mayor preocupación están suscitando en los últimos meses- se encuentra el satélite Envisat, que fue lanzado al espacio en 2002 y cuya misión fue dada por concluida el 8 de abril de 2012, tras la inesperada pérdida de contacto con el artefacto.

Una nave de ocho toneladas

Dotado de 10 instrumentos, con un peso estimado de unas ocho toneladas y un tamaño de unos nueve metros, equiparable al de un autobús, es el mayor satélite de observación terrestre desarrollado con fines civiles. “Desde la pérdida de comunicación, el satélite se ha mantenido en la misma órbita circular, a una altura de unos 760 kilómetros”, explica a EL MUNDO un portavoz de ESRIN, la oficina de Observación Terrestre de la ESA. “La nave espacial debería permanecer a esa altura durante al menos 100 años, antes de que gradualmente comience a perder altitud”, añade.

La ESA admite que aún no puede precisar el peligro que supone Envisat: “Es difícil decirlo pero generalmente, cuanto más grande es un objeto, mayor es el riesgo de colisión. Sin embargo, queremos subrayar que la mayor colisión que se ha producido hasta ahora ocurrió en 2009 y fue entre dos satélites (Iridium y Cosmos), que tenían un tamaño mucho más pequeño que Envisat. El riesgo de colisión no es una cuestión de tamaño“, asegura el portavoz de ESRIN.

Por lo que respecta a la posibilidad de que se produzca una serie de explosiones en cadena, como ocurre en la película dirigida por Alfonso Cuarón, señala: “Nuestra propia investigación en la ESA sugiere que una colisión en la que se viera involucrado un objeto como Envisat degradaría el entorno espacial (en la órbita de los 800 kilómetros de altitud), pero no propiciaría una reacción en cadena”, sostiene.

La ESA recuerda asimismo que “de hecho, hay muchos otros fragmentos de basura espacial con un tamaño similar al de Envisat, en particular muchas piezas de cohetes rusos y dos satélites japoneses en desuso”.

“En la misma región en la que orbita Envisat (la órbita heliosíncrona) habíamos identificado alrededor de 140 objectos que eran muy peligrosos por su tamaño y masa y, por lo tanto, buenos candidatos para nuestra misión de eliminación de chatarra espacial”, explica Marco Castronuovo, investigador de la Unidad de Exploración y Observación del Universo de la Agencia Espacial Italiana (ASI). Hace unos años Castronuovo concibió un brazo robótico para atrapar los fragmentos de basura espacial más peligrosos y reconducirlos a una órbita más baja para que fueran destruidos al reentrar en la atmósfera terrestre.

Sandra Bullock y George Clooney, en un fotograma de ‘Gravity’

Sin embargo, Castronuovo sí considera posible que si Envisat provoque una reacción en cadena si choca con otros objetos: “Las probabilidades no son altas en valor absoluto, pero sí en comparación con otros objetos”, explica. No obstante, aclara que la Estación Espacial Internacional está situada a una altitud más baja, por lo que los astronautas no se verían afectados. Los satélites de observación de la Tierra serían los que sufrirían las consecuencias de ese hipotético choque.

Marco Castronuovo enumera varias razones por las que considera que “Envisat es un objecto bastante peligroso”. En primer lugar, al ser grande, ofrece una superficie muy extensa como objetivo para los miles de proyectiles en los que se convierten los pequeños fragmentos de basura en órbita. “En caso de colisión generaría una enorme cantidad de otros fragmentos, contribuyendo sensiblemente a la reacción en cadena conocida como efecto Kessler“, explica.

Riesgo de choque con otros satélites

Además, Envisat se encuentra en una órbita que es muy utilizada para las misiones de observación terrestre, por lo que en la zona en la que está hay tanto numerosos satélites activos como abundante basura espacial: “Tiene un tiempo de vida de más de 150 años, así que se quedará en esa zona peligrosa durante mucho tiempo. Cuando caiga, no se destruirá. Al ser muy grande y masivo algunas partes impactarán en la superficie terrestre en lugares que se conocerán con pocas horas de antelación”, advierte Castronuovo.

“Cuando Envisat caiga por el efecto de la atmósfera (dentro de más de 100 años, si sobrevive), debido a su tamaño no se desintegrará completamente. Algunas piezas caerán sobre la superficie terrestre suponiendo un posible riesgo, que está muy mitigado por el hecho de que la mayor parte de la superficie terrestre es agua”, coincide Miguel Belló, director de Elecnor Deimos.

Esta empresa aeroespacial española ensambla y opera satélites de observación, por lo que su director sabe de primera mano el peligro que representa la basura espacial para estos artefactos: “Envisat supone un riesgo potencial para las misiones espaciales que vuelan a la misma altura. Nosotros, con nuestro satélite Deimos 1, y pronto también con Deimos 2, [que será lanzado en abril] tenemos que hacer maniobras para evadir basura espacial cada 10-12 meses. Envisat es uno de los posibles peligros”, señala a EL MUNDO a través de un correo electrónico.

Un problema en aumento

En su opinión, si la nave espacial de la ESA “choca con un satélite operacional o con otro fragmento de basura, se generaría una explosión que produciría una nube de fragmentos (probablemente mas de 5.000 piezas de distinto tamaño), que inicialmente viajaría por el espacio de forma compacta (como sucede con la nube de basura de la película Gravity). Después de unos días, esta nube de fragmentos se dispersaría y pasaría a sumarse a los mas de 16. 000 objetos de basura que orbitan la Tierra y que están catalogados, pues se cree que hay muchos más que no se pueden detectar”, explica el ingeniero.

Belló también cree que “si la basura espacial sigue aumentando y Envisat sigue vivo, existe una posibilidad de que al ser tan masivo una colisión suya pudiera generar el síndrome de Kessler en la segunda mitad de este siglo”.

Marco Castronuovo advierte de que la acumulación de basura espacial es un problema que ha ido empeorando: “No puede solucionarse solo, sin tomar medidas. Incluso aunque hoy se paralizaran todos los lanzamientos, la situación empeoraría. La única solución es retirar objectos del espacio, en particular los más grandes”, añade.

Para lograr que Envisat dejara de ser una amenaza, la estrategia más segura, en su opinión, “sería enviar una misión que atrape el satélite, lo traslade a una órbita más baja y lo conduzca para que vuelva a entrar en la atmósfera de forma controlada y caiga en una zona deshabitada, por ejemplo el océano”.

Aunque el proyecto del brazo robótico que él ideó ha avanzado muy poco, el científico italiano considera que se están llevando a cabo algunas iniciativas esperanzadoras. Por ejemplo, la ESA está estudiando una misión para retirar basura espacial.

“Me da la impresión que algo se está moviendo, aunque muy despacio. Y películas como Gravity, aunque con una sobredosis de fantasía y espectacularidad, difunden la conciencia que “tenemos un problema” a nivel mundial”, asegura el científico.

Noticias Agibilis

Article source: http://www.elmundo.es/ciencia/2014/03/09/531a114d22601dca0e8b4588.html

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