mar 012014
 

Latinoamérica, Europa, Estados Unidos y Canadá dan empleo estable y de primer nivel a investigadores de la provincia que no disponen de oportunidades en un país que ha invertido años y dinero público en formarles y que ahora les deja ir porque no financia ni proyectos ni convenios. Un 15% de los investigadores alicantinos se van.

­Se nos van a Inglaterra, Suecia, Alemania, Francia, Canadá, Serbia, Holanda, México, Chile… No hay país que no tenga un investigador formado en Alicante entre sus primeros espadas. Valoran nuestros «cerebros», es indudable; el problema reside en que están ahí porque en España no encuentran oportunidades y todo lo que se ha invertido con fondos públicos para forjar su excelente formación no revierte en sacar del hoyo a este país, sino en fortalecer a otros que siguen invirtiendo en investigación mientras aquí se recorta. «Es muy importante que la sociedad sea consciente de que formamos a los mejores y que se nos están marchando», remarca María José Parra, responsable del servicio de prácticas en la Universidad de Alicante (UA).

«Es prioritario formar gente, pero que luego se pueda incorporar entre nosotros, porque si no esto se paraliza», reflexiona a su vez el catedrático de Zoología Eduardo Galante, que preside la Asociación Española de Entomología y dirige el Instituto Universitario de Investigación de la Universidad de Alicante CIBIO, (Centro Iberoamericano de la Biodiversidad).

«No es de recibo que desde el Ministerio se pretenda reformar la ley de Educación lanzando el mensaje de que falta nivel, cuando nuestros investigadores ganan concursos de oposición fuertemente competitivos frente a gente de otros países y aquí seguimos en condiciones de precariedad. No quieren darse cuenta de que la referencia internacional la da la investigación y las publicaciones», lamenta el catedrático.
Carlos Sánchez es un claro ejemplo de esta situación. Estudió e hizo su tesis en la UA. Se fue con beca a hacer el post doctorado a EE UU, concretamente a Texas, entre 2006 y 2008 «y, a la vuelta, he pasado cinco años –los peores de la crisis– con contratos temporales y de servicio, buscando un hueco. Ha sido imposible».

Sintió que había tocado techo porque a un contratado no se le permiten proyectos de cierta duración «y eso te impide desarrollarte como investigador. Te ves más grande que la casa que te habita», señala. Lo intentó en Francia. Y lo ha conseguido.

Hace cinco meses que integra la plantilla del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en París, el CNRS nacional francés. «No podía sacar partido a mi madurez investigadora y a lo que aspira cualquier investigador es a investigar, no a tener un puesto para vivir». Sánchez reconoce que se ha formado gracias al dinero de la administración pública española «pero mis conocimientos no van a repercutir en los españoles, sino en Francia».

Los pilares de su trabajo, la energía y el medio ambiente, le tienen inmerso en proyectos para mejorar las fuentes de energía renovables y la contaminación de aguas residuales cuando los tratamientos biológicos no so suficientes, todo encaminado a contrarrestar los efectos adversos del cambio climático.

El director del Instituto de Electroquímica en la UA, Vicente Montiel, coincide con el director del secretariado de Investigación, Enrique Herrero, en que solo de forma temporal se consiguen contratos a través de fondos provenientes de proyectos realizados con empresas y que, ante la falta de oportunidades, nuestros «cerebros» se van. «Una tendencia que se ha ido incrementando en los últimos años» de forma significativa, como advierte Herrero.

Selección
El también catedrático de Química Orgánica y director del Instituto de Síntesis Orgánica en la UA, Miguel Yus, abunda que los químicos recién graduados, doctores o con post doctorado, que quieren integrarse en el ámbito industrial «no tienen prácticamente nada en España, y menos en la Comunidad Valenciana», por lo que «tienen que emplearse en otros países».

Los que han hecho la tesis en su departamento trabajan en Inglaterra, Suecia, Alemania o Canadá «y están tan felices. Han hecho el post doctorado en el extranjero y como aquí no hay posibilidades se quedan fuera, donde están muy bien vistos», concluye Yus, quien desearía poder contar a su vez con investigadores extranjeros en la misma medida.

Paramaconi B. Rodríguez, de origen venezolano, forma parte de ese 15% de investigadores de primer orden formados en la UA pero que ha encontrado su sitio fuera, en este caso en la Universidad de Birmingham, y nada menos que liderando un grupo propio de Electroquímica en la vecina Inglaterra.

Premio a la mejor tesis doctoral en Ciencia de 2007, hizo el post doctorado en Holanda y ha publicado en las revistas de mayor impacto en química, logrando el premio Cidetec 2012 en investigación científica. Admite que ni se planteó volver, «algo prácticamente imposible», al margen de que está encantado en su destino «donde se valora la investigación.?Las oportunidades de financiación en el resto de Europa son mucho mejores que en España», asevera. También destaca que los procesos de selección de proyectos a ser financiados «son mucho más transparentes fuera de España», algo que valoran el resto de investigadores consultados.

Rodríguez aspira a establecerse «como referente mundial en el campo de la investigación en electroquímica», pero ni en Venezuela ni en España, pese a ser los países que pagaron su formación. Entre otros proyectos, trabaja en una nueva línea investigadora para la extracción de drogas que se usan contra el cáncer, con el propósito de evitar sus efectos secundarios.

Volver
También Nuria García-Aráez estudió e hizo la tesis en Alicante y el post doctorado en Holanda «con un par de becas del ministerio». Superó una oposición para quedarse en Suiza, pero logró otra de profesora permanente en la Universidad de Southampton, en el Reino Unido «algo imposible en Alicante. Aquí son muy abiertos ­–explica desde su puesto en la universidad inglesa– y buscan gente con méritos porque eso garantiza una buena investigación».

Aborda sofisticadas técnicas de compuesto con láser para estudiar la dinámica del agua que rodea a los iones. Su aplicación más práctica está orientada a la obtención de baterías de litio de nueva generación para coches eléctricos y móviles «con el mismo peso pero diez veces más energía». Esta investigadora bromea con la prisa que le meten sus amigos para que obtenga las nuevas pilas: «Te vas porque te gusta la Ciencia, pero sería feliz si pueda volver».

Nuevas ideas
Los departamentos con mayor grado de investigación de la UA tratan de desarrollar nuevas empresas de base tecnológica denominadas spin off para vincular a los profesionales creando puestos de trabajo.

Noticias Agibilis

Article source: http://www.diarioinformacion.com/ocio/2014/02/28/cerebros/1474607.html

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