ene 142013
 

Esto del cambio climático, o el nuevo clima, si se quiere, producido por el ser humano, es claro que es una conspiración de científicos  trincones que quieren ganar dinero asustando al personal.

Estaría bien que se viese esta serie de fotos (trucada, claro está, en realidad no pasa nada y los incendios de Australia son creaciones de photoshop). En Pekin se han superado todas las marcas posibles de mierda en el aire.

Exactamente igual que no pasa nada con los juicios de Unió,con los EREs andaluces, con los dineros de los partidos políticos y de algunos de sus dirigentes, no pasa nada con el clima. ¡Qué va a pasar! Siempre ha habido estafas y siempre ha habido cambio climático.

Como siempre ha habido letrinas, hoy las debería seguir habiendo. Los seres humanos siempre vivían con los caballos y su estiércol en medio de las calles, y ¿por qué cambiar?

Hay una parte de la sociedad humana que se agarra con fuerza, unos al sillón, otros (¿los mismos?) a las letrinas.

Hay algunos (pocos) que visualizan un mundo mejor, no gracias a planes quinquenales o soluciones finales, sino gracias a evoluciones en la forma de vivir, y sobre todo, de pensar. Evolución gracias a cambios en los objetivos vitales, por ejemplo, en la idea de cómo organizar la vida, de que es lo que quiere conseguir.

Si el afán es usar la energía disipando el 90% de ella , el resultado es un cambio climático real pero rechazado por las mentes privilegiadas y por la mayoría del pueblo. Es claro que uno trabaja para disfrutar, pero que tirar la vajilla de plata al Neva tras el banquete es una estupidez.

Ya he contado aquí, pero hace años y vale la pena repetirlo, un extracto de una junta de accionistas de Exxon (la super-petrolera ante la cual el resto son minucias) en la cual un accionista pedía que ya que a la petrolera le sobraba el dinero, que por que no invertía en energías alternativas.  La respuesta del presidente que era el equivalente de ”¡Mariconadas. Aquí somos petroleros y basta ya!” Lo mismo paso en su momento con BP.

El cambio climático es ya una realidad. Puede llegar a ser inmensamente destructivo, o quedarse en una molestia más de las miles que padecemos por ahora.  Cambiar a un esquema de altísima eficiencia energética es algo que vuelve a generar trabajo. La riqueza del siglo XX se debió a retornos energéticos (EREIs) del orden de 50, qué, una vez descontadas las ganacias de las empresas productoras y financieras, dejaban, digamos, un factor 25 para la masa social. Los retornos energéticos del fracking, de las arenas asfálticas de Alberta, de los pozos de petróleo a 5000 metros de profundidad, son, como mucho, de 10, lo que significa que descontada las ganancias de las empresas, no queda casi nada para el resto de la humanidad. Necesitamos una muy alta eficiencia energética para conseguir que ese pequeño porcentaje de exceso de energía derive en bienestar social.

Para ésto necesitamos investigar pero, por ejemplo en España, la investigación molesta. Lean este post de Rosa Tristán: No tiene desperdicio, retrata la otra cara del desastre actual, el desprecio por el cambio mental necesario para enfrentar el cambio real del siglo XXI. Ese cambio mental que supone la necesidad de ciudades eficientes, transportes eficientes, administraciones eficientes, y en general, actividad vital que no desperdicie, que no disipe lo poco que vamos a tener.

Hay quien, sin haber salido aún de la cultura de la abundancia del siglo XX, todavía habla de la técnica, de, por ejemplo, la energía nuclear. Energía tenemos de sobra en el planeta. Lo que no tenemos es potencia: Energía por unidad de tiempo. Si no optamos por una muy alta eficiencia, las necesidades energéticas del planeta crecen mucho más deprisa que la capacidad humana de montar centrales que las satisfagan. El problema es la potencia (energía/tiempo), no la energía misma.

Si aceptamos ésto, aún estamos en disposición de frenar las consecuencias más disruptivas del cambio climático que ya hemos producido. Podemos hacerlo, es más agradable para la vida real, crea empleo, y es la solución de los seres humanos racionales, aunque no sea la de los bárbaros que dirigen Exxon, o que llenaron España de ladrillo: de los que aún hoy optan por el ”patadón p’alante”, en vez de por el juego virtuoso de equipo, de avanzar destrozando, en vez de apoyar la innovacion, la investigación, las ideas de los jóvenes.

¿Lo hacemos?    

Noticias Agibilis

Article source: http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/clima/2013/01/14/-no-hay-cambio-climatico-14012013-.html

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