feb 012014
 

Los países con libertades restringidas de prensa, tipo Cuba o Venezuela, tienen en periodistas como Nelson Bocaranda sus mayores obstáculos. En broma, pero a veces no tanto, se le llama el Ministro Extraoficial de Información de Venezuela, porque revela lo que el poder oculta. Y con él conversé.

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Por Fernando Núñez Noda
@nuneznoda
Fuente: Huffington Post

La llegada al poder de Hugo Chávez significó en este país una sostenida supresión de la prensa libre. Espacio Público, una ONG pro libertad de información, señala en su informe 2013 que: “Entre los abusos del régimen venezolano se incluyen ataques a periodistas y medios de comunicación, censura, intimidación, hostigamiento judicial y verbal, amenazas, restricciones administrativas, opacidad en el acceso a la información pública y abuso de poder en la campaña electoral.”

Ya en 2002, dice Bocaranda:

Decidieron cortar las libertades, con la “Ley Resorte“, la modificación de Conatel [el organismo regulador de las telecomunicaciones], subieron la presión y decidieron montar medios propios y comprar medios regionales, crearon el Correo del Orinoco con el dinero público y en ese periódico no se habla mal del gobierno.

Ocurrió el cierre [del canal] RCTV en 2007 “porque competía con Chávez en el público de corte popular D y E donde tenía su caldo de cultivo.” También comenzaron a sucederse cadenas de radio y TV que podían durar hasta cinco horas en todos los canales nacionales. “Creció el uso de Directv para la gente tener una alternativa a las cadenas y a la supresión de RCTV”, apunta.

Todo ese acoso se ha incrementando. El único canal de TV abiertamente opositor, Globovisión, fue comprado por inversionistas ligados al oficialismo. No juzgo que hayan vendido Globovisión ni otros porque tienen procedimientos abiertos, están contra la pared, bajo leyes ambiguas, no pueden publicar nada de violencia porque les abren procedimientos.

El canal Venevisión se plegó a la voluntad del régimen y sacó a Bocaranda de la pantalla. En la cadena radial Onda suspendieron su programa Runrunes y le dieron otro estelar pero obligatoriamente light. “Fue censura”, dice. Eso significa: sin política.

El tipo de periodismo investigativo de Bocaranda fue considerado una amenaza para la revolución chavista. “Ante esa avalancha de censura, las redes sociales son la alternativa en este momento”.

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De Kennedy a Chávez

“Yo sigo siendo un reportero. Empecé en 1962″. Encandiló a JF Kennedy con el flash de su cámara hacia ese año, siendo un muy joven corresponsal venezolanos en EE.UU. Conversó con Lyndon Johson, Bobby Kennedy, Felipe González, Fidel Castro…

En fin, pionero de los talk-shows en su país, ha recorrido la radio, la televisión y la prensa. Siempre como él dice, cual reportero, cual investigador.

El ‘tubazo’ [nombre dado en Venezuela a las breaking news] más grande fue informar al mundo sobre el cáncer que padecía Hugo Chávez, tratado por el régimen como secreto de Estado. La Fiscalía me preguntó cuáles eran mis fuentes y yo me negué a darlas. No perdonan haberles roto la matriz de información. Hasta el último momento que los desmentí, creo haber roto el cerco informativo, no solo a Venezuela sino también a Cuba. Establecí puentes con cubanos, gente clave.

Ese bypass de Nelson Bocaranda a los medios tradicionales ha sido digital. Se transmite por internet y se consume en dispositivos que cualquiera lleva en la mano. Más allá del obvio acceso que tiene a la prensa internacional, Bocaranda ha creado sus propios canales y su propia red.

El régimen venezolano no ha podido con internet, por cierto, y los social media. Ha llegado a bajar la velocidad de conexión a una de las más lentas del mundo (puesto 178 de 188 según el Net Index); a bloquear sitios web incómodos; a ensayar “apagones” de la red; a negar divisas para importar papel forzando el cierre (hasta el momento de publicación) de nueve periódicos y, lo último, crear un Viceministerio de Redes Sociales.

Pero en el fondo, la cultura descentralizada, altamente independiente, preferentemente escolarizada y horizontal de internet, choca contra su modus operandi monolítico y dogmático. En tecnología, la revolución venezolana va sobradamente a la cola del mundo.

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Respuesta 2.0

En el momento que salí de los medios convencionales, [el empresario] Eduardo Hauser me convenció de abrir mi cuenta de Twitter y me puso el ejemplo del periodista egipcio [Kamal Murad] que fue apresado y gracias a la red acudieron más de dos mil personas a la comisaría y tuvieron que soltarlo. Empecé tímidamente en marzo de 2009 y poco a poco me di cuenta del valor de la herramienta para decir lo que no podía por otros medios.

El diario donde Bocaranda publica su columna, El Universal (hasta la fecha opositor) ha sido desde su inicio uno de los más populares en línea.

Luego montamos Runrun.es [su propio portal] y lo registramos en España. Estamos entre las 100 primeras del país, tenemos muy buen tráfico y nos usan mucho de referencia.

La presión de cerrar medios y espacios obliga a irte a las redes sociales como Twitter, que han sido muy oportunas en casos como las manifestaciones electorales en Irán o Egipto. En Venezuela fue un fenómeno de usuarios jóvenes. Una vez el movimiento estudiantil citó a una manifestación y por Twitter los muchachos desviaron la atención y la dirección de la misma para evitar enfrentamientos con los grupos de choque oficialistas. Engañado, el gobierno entendió el poder de las redes porque el Twitter, para mí, se alargó los pantalones ese día en Venezuela.

La enfermedad de Chávez me catapultó como “source”, porque gracias al crecimiento en España, Argentina, Brasil y otros me hicieron el periodista con más seguidores en Latinoamérica: más de 1,6 millones.

Y fue Twitter el principal canal comunicacional. Para mí Nelson Bocaranda personifica lo que llamo el “yo-medio”, un solo individuo con la capacidad de lograr audiencias, comunidades y conversaciones que antes estaban reservadas solo a grandes organizaciones. En Venezuela, por ejemplo, sólo seis marcas mediáticas tienen más seguidores que este periodista.

2014-01-20-10Bocaranda4.pngBocaranda expresa opiniones y cita artículos de su portal, pero sobre todo retuitea y amplifica la opinión de otros. Un retuit de @NelsonBocaranda vale su peso en oro: su audiencia e influencia (78 puntos en Klout) aseguran que será leído por decenas de miles de personas. Es una valoración que ayuda a promover otras voces, otros emisores ciudadanos.

Y lo más paradójico es que los chavistas consultan a Bocaranda para informarse de aquello que su propio gobierno les oculta. “Me comentan, sobre todo los empleados públicos, que los runrunes son buenos, son veraces. Hay respeto, a pesar de los insultos desde el alto gobierno”.

Asediado por todo un sistema, Bocaranda no corre riesgos. Recientemente se revelaron emails en los que un conocido hacker oficialista describía los intentos y métodos para robar las cuentas del periodista. Afortunadamente, su éxito fue muy parcial y poco efectivo: vulneró cuentas de email que Bocaranda usaba poco. Pero en otra ocasión, lograron “hackearon el iPad. Luego de esto me cambié a una plataforma de mucha más seguridad.” Como anécdota, uno de los hackers le prometió dejarlo tranquilo si tan solo le informaba la fecha cierta de la muerte de Hugo Chávez.

Credibilidad y futuro

El secreto de la credibilidad parece obvio, pero no es tan común como parece.

Decir siempre la verdad, porque cuando se difunde algo falso en segundos lo desmantelan, por lo que debes ser fiel a esa verdad. Y si hay un error, desmentir de inmediato, asumiendo la responsabilidad por la equivocación.

Bocaranda no cree que los medios impresos desaparezcan, aunque “estarán más segmentados.” La personalización digital, en cambio, será poderosa. “Hoy en día hasta las revistas se pueden personalizar en sus versiones digitales. Se integran los contenidos que uno desea leer: política, deportes, clima, internacionales, etc.”

Lo audiovisual confluye en los dispositivos móviles. “Allí está el futuro, en las aplicaciones móviles. Estamos haciendo pruebas para irnos a los reportajes en esas plataformas.”

La red, como sabemos, es un caos de información que mezcla contenidos de alta calidad con datos no verificados. Para poder prosperar y ejercer el periodismo como Bocaranda, la recomendación va más allá de tecnologías e innovaciones. “Decir la verdad” ha probado ser un poderoso mantra para este “reportero”, sin duda uno de los más poderosos aliados de la libertad de expresión.

Y donde más se necesita en estos días…

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Ilustraciones del autor.

Noticias Agibilis

Article source: http://www.venezuelaaldia.com/2014/01/nelson-bocaranda-y-la-libre-expresion-autoconstruida/

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