feb 122014
 

La joven rondeña, en su laboratorio de la Universidad de Málaga.

La joven rondeña, en su laboratorio de la Universidad de Málaga.

En los próximos días se darán a conocer los ganadores del premio Andaluces del Futuro, un reconocimiento otorgado por Bankia y el Grupo Joly a los jóvenes valores que más destacan en su ámbito. Entre las candidatas de este año se encuentra Melissa García Caballero, de 28 años, natural de Montecorto y con currículum deslumbrante: Doctora Internacional en Biología Molecular y Bioquímica (Cum Laude) por la Universidad de Málaga (UMA), número uno de su promoción en Biología, mención de honor a la Excelencia en el Rendimiento Académico Universitario otorgado por el Ministerio de Educación y Ciencia y al mejor expediente universitario de la Serranía de Ronda otorgado por la Real Maestranza de Caballería de Ronda, primer premio Severo Ochoa al mejor trabajo publicado en la UMA… El jurado ha destacado sus trabajos publicados en diversas publicaciones científicas internacionales y su labor por encontrar nuevos fármacos para el tratamiento del cáncer, algo para lo que ya ha conseguido patentar dos nuevos compuestos marinos con propiedades antitumorales. Coincidiendo con la celebración este martes del Día Internacional del Cáncer, hablamos con ella sobre los avances en el estudio de esta enfermedad y la situación de los investigadores en España.

¿Cómo valora su candidatura a los premios Andaluces del Futuro?
De forma muy positiva, porque que se reconozca la labor que hacemos los jóvenes andaluces y que además, destinen una ayuda económica para que podamos seguir ahondando en nuestra formación, es algo que hay que agradecer.

¿Cuál es su trayectoria académica e investigadora?
Mi trayectoria académica ha ido siempre unida a mi trayectoria investigadora. Empecé la carrera de Biología en 2003 en la Universidad de Málaga (UMA), y en mi tercer año realicé una estancia de dos meses en el Centro de Investigaciones Biológicas de Madrid. Allí pude tomar contacto con un laboratorio, y darme cuenta una vez más de que yo quería investigar. En mi último año obtuve una beca de colaboración con el departamento de Biología Celular, Genética y Fisiología de la UMA y en 2008 obtuve el título de licenciada en Biología. Luego hice un master en “Fundamentos celulares y moleculares de los seres vivos”, obtuve una beca del Ministerio de Educación para la Formación de Profesorado Universitario y comencé mi tesis doctoral en el departamento de Biología Molecular y Bioquímica de la Facultad de Ciencias. También he realizado una estancia de tres meses en la Universidad de Lieja, en Bélgica, he participado en diversos proyectos de investigación, he realizado varios títulos propios y cursos de especialización, y en los dos últimos años también he trabajado como docente en la UMA. En 2013 obtuve la mención de Doctora Internacional en Biología Molecular y Bioquímica  Cum Laude por la Universidad de Málaga.

¿Ha tenido que hacer muchos sacrificios para lograr ese currículum tan brillante?
Sí, sinceramente. He renunciado a ciertas cosas, pero siempre lo he hecho con un espíritu muy positivo, porque he sido yo la que me he establecido mis propios retos y he tenido muy claro lo que tenía que hacer para conseguirlos. Así que cuando es vocacional y además cuentas con el apoyo de tus familiares y amigos, el sacrificio no se siente como tal y todo es más llevadero.

¿En qué se centra en estos momentos su trabajo?
Ahora mismo estamos estudiando en el grupo la caracterización e identificación de los mecanismos de acción de algunos compuestos naturales inhibidores de la angiogénesis que provocan la muerte en células tumorales. La angiogénesis es el proceso de formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de otros vasos preexistentes. Aunque este proceso es muy activo durante el desarrollo embrionario, en los adultos se encuentra reprimido y es relativamente infrecuente. Suele estar ligado a procesos como la cicatrización de las heridas, reparación ósea, restablecimiento del flujo sanguíneo normal tras una lesión y revestimiento

“Para encontrar un nuevo fármaco se necesitan 15 años de investigación y 900 millones de dólares”

del útero en mujeres. Y necesita el equilibrio entre una serie de moléculas activadoras e inhibidoras, porque cualquier desequilibrio puede conllevar el desarrollo de diferentes patologías. Así que una angiogénesis persistente es característica de enfermedades como la retinopatía diabética, psoriasis, artritis reumatoide y metástasis, entre otras. En el transcurso de mi tesis se ha evaluado el potencial de diversos productos naturales para inhibir la angiogénesis, procedentes de plantas o aislados de organismos marinos. Los trabajos se han publicado en revistas internacionales de gran impacto y hemos conseguido dos patentes internacionales de compuestos inhibidores con la idea de impulsar sus etapas preclínicas de desarrollo farmacológico y que luego se pueda transferir al sector productivo.

¿Siempre ha tenido claro que quería trabajar en el campo del cáncer?
No, pero sí sabía que quería investigar en el área de la biomedicina. Creo que me apasionaría el estudio de cualquier enfermedad, pero es cierto que si trabajas para encontrar una solución a una enfermedad como el cáncer, que tantas personas padecen, pues aún te motivas mucho más.

Coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Cáncer, la ONU ha alertado esta semana sobre el preocupante aumento de los casos de cáncer. ¿Tiene la ciencia una explicación para esta situación?
Es cierto que los casos de cáncer están en aumento y se estima que en dos décadas serán diagnosticados 22 millones de casos al año en todo el mundo. Esto puede ser debido a la exposición a factores carcinógenos, que son aquellos factores que inducen mutaciones que pueden desembocar en la aparición de cáncer. La respuesta de la ciencia es seguir investigando para entender qué mecanismos provocan que una célula normal se transforme en una célula tumoral, y cómo pueden ser atacadas las células cancerosas sin afectar al resto de células.

Se habla mucho sobre prevención, pero ¿qué podemos hacer realmente para prevenir el cáncer?
El cáncer es causado por alteraciones en los genes que controlan el crecimiento y la muerte normal de las células. Ciertos estilos de vida y factores ambientales pueden convertir algunos genes normales en oncogenes, es decir, que permiten el crecimiento del cáncer. Está demostrado que muchos cambios genéticos que conducen al desarrollo tumoral son el resultado del tabaco, de una dieta inadecuada, de la exposición a los rayos ultravioleta del sol o a carcinógenos en el ambiente. Pero muchas veces la predisposición a padecer cáncer es hereditaria. Aunque no existe forma de prevenirlo, se puede reducir las posibilidades de padecerlo si se lleva una vida saludable, se evita la exposición a los rayos solares, y lo más importante, se acude a programas de detección. Y si el cáncer es de carácter hereditario, lo más útil es su examen rutinario y protegerse evitando los factores de riesgo.

¿Está dando la investigación suficientes frutos o no se avanza lo suficiente?
La investigación da frutos día a día. En la línea de investigación en la que yo trabajo se está avanzando mucho en los últimos años, pero el camino para el descubrimiento de nuevos fármacos es muy largo. De unos 50.000 compuestos que son estudiados en el laboratorio, sólo unos 5.000 son seleccionados para un desarrollo preclínico y 5 consiguen pasar a fases clínicas. Y de ellos, sólo uno se comercializa como fármaco tras 15 años de investigación y una inversión cercana a 900 millones de dólares.

¿Podemos ser optimistas de cara al futuro?
Debemos ser optimistas porque son muchos los avances producidos en las últimas décadas, y creo que a partir de ahora avanzaremos aún más rápido. Hace solo veinte años, los oncólogos se encogían de hombros cuando se les preguntaba acerca de cómo se originaba un cáncer y los científicos ignoraban los trastornos celulares que provocan que una célula sana

“Estoy convencida de que el cáncer pasará a ser una enfermedad crónica con la que se llevará una vida normal”

pierda el control y empiece a dividirse desordenadamente. Pero en estas dos décadas se ha hecho un gran esfuerzo para desentrañar las diferencias que existen entre una célula normal y una cancerosa, y se han producido muchos progresos para descubrir los mecanismos moleculares que ponen en marcha el desarrollo de una neoplasia o tumor. Por eso, cada vez hay un mayor porcentaje de éxito si esta se detecta en estadios iniciales.

¿Se puede hablar de algún plazo para llegar a erradicar totalmente el cáncer?
No se pueden establecer plazos en la ciencia y tampoco me atrevo a hablar de una erradicación. Hay que ser realistas y asumir que encontrar un tratamiento eficaz difícil, debido a que es una enfermedad que se origina como resultado de la interacción de muchos factores. Por eso cada tipo de cáncer se trata de manera particular, e incluso pacientes con el mismo cáncer necesiten tratamientos muy diferentes. Pero estoy convencida de que en un futuro dejará de ser una enfermedad mortal para convertirse en una enfermedad crónica con la que el paciente podrá llevar una vida normal.

¿Está afectando mucho la crisis a los investigadores?
Por desgracia sí nos afecta, y bastante. Cada vez hay más recortes en I+D+i y cada año se conceden menos proyectos, con menos financiación, y resulta más difícil conseguir una beca. Por eso hay muchas personas que no se puedan dedicar a investigar, porque no consiguen un trabajo remunerado. De hecho unos 800 doctores españoles se marchan cada año para poder ejercer dignamente su profesión como investigador. Resulta difícil pensar que hay investigadores que están hasta diez años de becarios, con un salario mínimo y siempre con la incertidumbre de qué pasara cuando se le termine su beca. La situación es más triste de lo que parece. Es ilógico que España te forme durante toda tu carrera y sean otros países los que se aprovechen de tu experiencia y conocimientos.

¿Cree que no se valora la investigación en España?
No se valora lo suficiente, si comparamos España con otros países de Europa o de América. Y eso es muy preocupante, por su impacto social y porque la competitividad de un país se apoya en gran medida en la I+D+i. En otros países hay mucha más financiación pública y privada y se considera una herramienta primordial para el progreso.

¿Resulta tan caro investigar?
Mantener a un investigador trabajando no resulta caro en España, porque como decía el salario es mínimo en la mayoría de los casos. Pero en la ciencia, normalmente, las infraestructuras, el equipamiento y los reactivos suelen ser bastante caros, y muchas veces hay que abortar una hipótesis de trabajo interesante por no disponer de medios.

Precisamente usted se va a trasladar ahora a Bélgica gracias a una beca. ¿Qué nos puede contar sobre esa nueva etapa?
Sí, me marcho a Lieja para comenzar mi etapa postdoctoral. He conseguido una beca de dos años para volver a trabajar en el Laboratorio de Tumores y Biología del Desarrollo de la Universidad de Lieja, donde ya realicé una estancia. Es una beca del programa Marie Curie de la Comisión Europea, que promueve la investigación y la movilidad de los investigadores y al que cada año presentan proyectos miles de doctores. Allí podré continuar con el trabajo que comencé durante mi estancia acerca de la linfangiogénesis. La linfangiogénesis es la formación de nuevos vasos linfáticos a partir de otros preexistentes y es un fenómeno que participa en procesos tumorales y metastáticos.

Noticias Agibilis

Article source: http://www.lavozderonda.es/2014/02/10/entrevistas/melissa-garcia-candidata-al-premio-andaluces-del-futuro-la-investigacion-contra-el-cancer-va-dando-frutos-dia-a-dia/

Share

Sorry, the comment form is closed at this time.