feb 062014
 

Djenabu Djamanca se hace un lío con su edad. Llega a la conclusión con ayuda de otras mujeres de que no puede tener 26 años pues tiene una hija de 16 y nunca se quedó embarazada antes de casarse. Las cuentas sí las lleva bien con los alumbramientos. De los seis hijos que ha parido sólo han sobrevivido dos. Así es Sissacunda, una aldea de la región de Gabú, en el noreste de Guinea Bissau, un país hundido en el puesto 176 de 186 en el índice de Desarrollo Humano de la ONU.

Que no haya agua ni electricidad, apenas colegios y centros médicos ni casi transporte público –ni por supuesto privado- se asume en pleno siglo XXI como parte de la dictadura del destino. Por eso unos simples avances, que en cualquier otro sitio despertarían una sonrisa por venderlos como tales, aquí en Sissacunda son tomados como una verdadera revolución.

Por vez primera, y gracias a un proyecto de la ONG Alianza por la Solidaridad con fondos de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), las mujeres están siendo protagonistas de los cambios en la aldea. Y esto tampoco es baladí porque literalmente se está rompiendo con la mentalidad ancestral del patriarcado.

«Estamos obligados a trabajar con toda la familia», reconoce la coordinadora en la zona de Alianza por la Solidaridad, Amalia Hernando, con más de una década de experiencia en diferentes regiones de África. No esconde que han desarrollado una especie de diplomacia del cooperante para que los hombres no se subleven y comprendan que «de los avances de las mujeres se beneficia toda la sociedad».

Noticias Agibilis

Article source: http://www.abc.es/internacional/20140206/abci-guinea-bissau-revolucion-poblado-201402051857.html

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