mar 142014
 

Los niños no se intercambian sus fotos en los recreos. Sus nombres son casi desconocidos entre la población general. Sin embargo, la ciencia mundial les guarda un respeto tremendo. Son 11 ejemplos con nombre y apellidos de que la investigación española puede llegar donde se lo proponga. Dirigen grupos de trabajo en investigación básica y aplicada dentro de los centros de referencia global. Harvard, Berkeley, el MIT, el CERN o el Max-Planck han escogido a nuestros científicos para lideren proyectos en ámbitos pioneros, que más tarde o temprano, acabarán beneficiando el día a día de los ciudadanos en cuestiones de salud, energía o materiales.

José Miguel Jiménez

El ingeniero granadino se convirtió a inicios de este año en director del Departamento de Tecnologías del Laboratorio Europeo de Física de Partículas elementales (CERN), un «jefe de orquesta a la búsqueda del equilibrio entre los recursos humanos y financieros», según sus propias palabras. Jiménez lidera un departamento que debe encargarse de desarrollar tecnologías punteras en imanes, superconductores y pulsados, convertidores de potencia, sistemas criogénicos, vacío y revestimientos y tratamientos de superficies. Pero también, como dice Jiménez en entrevista con INNOVADORES, de su integración «en un complejo puzzle tecnológico y subterráneo».

El granadino apunta que el proceso de innovación tecnológica que impulsa el CERN «ayuda a todos los sectores económicos, desde la formación de personal científico y técnico hasta la validación técnica, en condiciones muy estrictas, de soluciones industriales antes de su comercialización». Ahora, esta «catedral tecnológica» tiene como máxima prioridad la exploración de todo el potencial del LHC, «incluyendo las mejoras para alcanzar la alta luminosidad del acelerador y de los detectores con la intención de acumular diez veces más datos que con el diseño inicial, allá por el 2030».

Joan Massagué y Josep Baselga

El tándem catalán ocupa dos puestos de máxima responsabilidad en el Centro Memorial Sloan Kettering de Nueva York, considerado el mejor instituto de oncología del mundo. Massagué, director científico del instituto desde este enero, y Baselga, director médico desde enero del pasado año, se han convertido en dos referentes a seguir de cerca en la investigación y tratamiento contra el cáncer. De hecho, Massagué acaparó recientemente la atención de medios de comunicación internacionales al publicar en Cell un estudio donde expone el descubrimiento de un mecanismo imprescindible para que las células cancerosas en mama y pulmón se expandan al cerebro.

Aunque hay una puerta abierta a la esperanza, Massagué pide prudencia. Ahora, los investigadores deben saber si las metástasis funcionan del mismo modo en otros órganos, lo que ampliaría las posibilidades de desarrollar fármacos que luchen contra la mayor causa de mortalidad del cáncer.

Álvaro Pelayo

Este matemático madrileño, que recibió la Career Award de la National Science Foundation a la mejor carrera precoz universitaria, ha investigado en el MIT, Berkeley y Princeton, donde pasó tres años y coincidió con el Nobel de Economía de 1994 John Nash, pero su casa ahora es la Universidad de Washington, donde compagina la labor investigadora con la docencia. Actualmente, Pelayo, que insiste en entrevista a INNOVADORES en la esencialidad de las matemáticas «para el desarrollo de muchas otras ciencias», trabaja principalmente en geometría simpléctica y análisis microlocal.

El matemático detalla que una de las líneas de futuro a seguir es el proyecto Univalent Foundations, que tiene como uno de sus objetivos principales «proporcionar a los matemáticos un método eficiente para que autoverifiquen sus propios resultados con ayuda de ordenadores». Y es que las matemáticas implican a menudo un gran esfuerzo que no siempre se traduce en resultados positivos. «En matemáticas hay días en los que se va atrás en vez de hacia delante», dice Pelayo, quien compara el proceso de espera al que sufre un pescador. «Estás todo el tiempo entusiasmado y en alerta. Es el proceso lo que es divertido, no sólo el resultado final», concluye este apasionado de los retos de su campo.

Avelino Corma

Avelino Corma desempeña desde 1990 su labor científica en el Instituto de Tecnología Química (ITQ), centro mixto entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). A lo largo de su carrera, ha publicado más de 900 artículos en revistas internacionales, ha escrito tres libros y desarrollado más de 100 patentes, 10 de ellas en explotación comercial.

Corma es especialista en el diseño molecular de catalizadores sostenibles. «Estamos llevando a cabo estudios sobre nanomateriales, micro y mesoporosos, catalíticos y fotocatalíticos, para la obtención de productos de alto valor añadido», comenta a INNOVADORES. Conocidos como química fina, entre estos productos se incluyen moléculas farmacológicamente activas, fragancias y pre-polímeros. Su último hito: un método para producir principios activos de la industria farmacológica utilizando luz como fuente de energía. «La combinación de un nanomaterial semiconductor y un enzima, nos ha permitido llevar a cabo un proceso fotobiocatalítico para la producción de moléculas de interés en química fina», apunta.

Juan Ignacio Cirac

El físico catalán Juan Ignacio Cirac dirige desde 2001 la División Teórica del Instituto Max-Planck de Óptica Cuántica (en Garching, Alemania). Su grupo de 20 investigadores trabaja en el campo de la Física Cuántica. Dentro de esta materia compleja, el equipo se centra en la computación cuántica, cuyo objetivo es analizar las condiciones en las que se pueden construir ordenadores basados en las leyes de la Física Cuántica; los gases atómicos ultrafríos, donde estudia nuevos estados de la materia (más allá del sólido, líquido y gas) con estas partículas; y la teoría cuántica de la información, que sienta las bases sobre las que funcionarán los ordenadores y sistemas de comunicación cuánticos.

«La óptica cuántica intenta dominar el mundo microsccópico de los átomos, moléculas, fotones. Si lo conseguimos, tendremos a nuestra disposición nuevas tecnologías», comenta Cirac a INNOVADORES. El físico español ya ha contribuido en las primeras propuestas de ordenadores cuánticos y simuladores cuánticos, así como en la introducción de «unas ténicas para describir objetos cuánticos formados por muchas partículas». Cirac se muestra convencido de que los resultados de su investigación, al tratarse de ciencia básica, acabarán beneficiando «a nuestros hijos y nietos».

Pablo Jarillo-Herrero

El físico valenciano Pablo Jarillo-Herrero lidera la investigación mundial del llamado material de Dios, el grafeno, desde el grupo de Nanoelectrónica Cuántica que él mismo creó en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). «Investigamos las propiedades electrónicas y optoelectrónicas de nuevos materiales», indica a INNOVADORES. El grafeno es uno de sus principales focos de atención, donde ha vuelto a despuntar con un trabajo publicado en 2013 por la revista Science. «Hemos conseguido modificar la estructura electrónica del grafeno mediante su acoplo a otro material (el nitruro de boro hexagonal), de tal manera que aparece un gap en la estructura de bandas», explica. El logro hace posible hacer de este material un «aislante electrónico», en un pequeño rango de energías, pero manteniendo las «inmejorables condiciones de conducción a energías más altas».

El segundo hito más reciente fue publicado por Nature en enero de este año. En este caso el equipo del físico valenciano fue capaz de «convertir» por primera vez el grafeno en un «aislante topológico» (material que conduce en su superficie pero no es su interior) mediante la aplicación de campos magnéticos.

José Carmena

El ingeniero valenciano José Carmena trabaja en la ingeniería neural desde la Universidad de California, en Berkeley (Estados Unidos). Su misión: unir campos como la electrónica, la mecánica o la informática con las neurociencias. El joven dirige su propio laboratorio, el Brain-Machine Interface Systems Laboratory, en la misma institución universitaria, donde persigue dar con una interfaz cerebro-máquina viable, que permita a personas paralizadas y con discapacidades motoras controlar con el pensamiento brazos robóticos, exoesqueletos o prótesis adaptadas.

Nature, por ejemplo, publicó una investigación de Carmena sobre el aprendizaje de habilidades intencionales neuroprotésicas. El objetivo del estudio, junto al Instituto Champalimaud (Lisboa), era conocer si las áreas más profundas del cerebro están relacionadas con el aprendizaje cerebro-máquina. El estudio demostró que el cerebro tiene una capacidad plástica mayor de lo que se pensaba para controlar neuroprótesis. Una parte de los proyectos dirigidos por el ingeniero valenciano está financiada por fundaciones privadas como la Christopher Dana Reeve Foundation (CDRF).

Rafael Yuste

El neurocientífico madrileño, con 27 años de carrera americana a sus espaldas, lidera su propio laboratorio en la Universidad de Columbia y forma parte del proyecto Brain, que quiere crear el mapa de la actividad cerebral en los próximos diez o 15 años. Impulsado por el Gobierno de Barack Obama, el proyecto tendrá una inversión de 100 millones de dólares para investigar las causas de enfermedades como el Alzheimer, la epilepsia y el Parkinson y así desvelar algunas partes más de este órgano que supone uno de los grandes misterios para la ciencia y que Yuste compara con una película en alta definición de la que vemos un fragmento mínimo. Sin embargo, como se desveló este febrero, no es oro todo lo que reluce ya que Yuste denunció en Scientific American la dispersión del proyecto, carente de un líder y dependiente de múltiples comisiones. El laboratorio de Yuste quiere entender la función del microcircuito cortical, un elemento básico de la arquitectura de la corteza cerebral.

Álvaro Pascual-Leone

El neurólogo y fisiólogo valenciano Álvaro Pascual-Leone dirige el Centro de Investigación Clínica del Harvard Catalyst, en la Escuela de Medicina de Harvard, así como el Berenson-Allen Center for Noninvasive Brain Stimulation en el Centro Médico Beth Israel Deaconess, en Boston (EEUU). Pascual-Leone se sitúa, por tanto, en el epicentro de la investigación y el desarrollo de aplicaciones clínicas de la estimulación cerebral no invasiva.

El trabajo del valenciano ha resultado clave en su campo, especialmente en la Estimulación Magnética Transcraneal, una herramienta muy valiosa en neurología cognitiva. En pruebas clínicas, ha ofrecido evidencias científicas sobre la eficacia de la estimulación cerebral no invasiva para tratar enfermedades como la epilepsia, el autismo o el Parkinson. La investigación actual de Pascual-Leone se centra en entender los mecanismos que controlan la plasticidad del cerebro para poder modificarlos con el objetivo de mejorar la salud del paciente, prevenir el deterioro cognitivo relacionado con la edad o reducir el riesgo de demencia.

Antoni Ribas

El oncólogo lleva 19 años como investigador en la Universidad de California, donde trabaja para combatir el más agresivo cáncer de piel, el melanoma, y donde ha desarrollado avances remarcables en inmunoterapia. Los progresos mundiales en este campo fueron elegidos por la publicación Science como el hito médico de 2013, si bien hace más de cien años que se trabaja para crear terapias basadas en reforzar el sistema defensivo contra el cáncer. El equipo de Ribas ha conseguido hasta el momento administrar el tratamiento a 135 pacientes con melanoma avanzado y, según sus datos, un 38% de los pacientes tratados con lambrolizumab, que permite a las defensas soltar su freno de seguridad, respondieron significativamente al tratamiento, número que se elevó al 52%.

Noticias Agibilis

Article source: http://www.elmundo.es/economia/2014/03/14/532200c2e2704e71718b457d.html

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