mar 062014
 

Ayer publicó El Mundo un artículo sobre la inversión en I+D del gobierno de España, citando un informe de COSCE.  En este informe no se dice claramente, aunque si se señala, que los investigadores que firman los contratos de investigación del gobierno no reciben los fondos contratados y por lo tanto no pueden desarrollar esas investigaciones. El resultado es que sobre el papel los presupuestos aumentan ligeramente, pero en la realidad el dinero invertido en la ciencia y la tecnología baja de año en año.

Es muy fácil hablar de aumentos de financiación sobre el papel, pero se debe hablar de la realidad de la financiación en euros líquidos, pues sobre lo descrito en el párrafo anterior se acumula el que mucho de esos presupuestos es realmente dinero fantasmal: Inexistente como liquidez, aunque puede figurar en diez mil papeles.  Si esta es la experiencia diaria de los investigadores, nos surgen las sospechas de si la reducción del paro anunciada el martes no será algo similar a esos presupuestos que no se cumplen.

Esto, que ocurre con el gobierno, se amplifica sobremanera en las empresas privadas. Estas empresas, que hablan sin empacho de ganancias en sus informes trimestrales o semestrales, no desarrollan innovación, ganando contratos gracias a que el estado español (los ciudadanos a través de sus impuestos) avalan ofertas a la baja, que triunfan no por la calidad técnica, sino por el bajo coste virtual, mientras que el real se paga a escote entre los españoles.

En España, durante siglos, ayuntamientos y comunidades pedían a los reyes, en memoriales infamantes, ”cerrar las fronteras a las perniciosas doctrinas que vienen de fuera”.  Los gobiernos actuales hacen suyas estas peticiones de aislamiento. Su sueño es para la ciencia el que querrían recuperar para los hogares: ”La mujer, la pata quebrada y en casa”,  de forma que la ciencia se mantuviese solamente como un escaparate decoroso para no recibir bofetadas desde nuestro entorno.

Hoy tenemos recursos suficientes para relanzar la economía, y una economía productiva.  Tenemos una población de jóvenes científicos, ingenieros, técnicos, montadores, trabajadores de altísima calidad. Si se sabe lo que se quiere y el camino para conseguirlo es claro, la financiación no falta nunca.  Pero no hay financiación si no se sabe a donde se quiere llegar ni se es capaz, por lo tanto, de trazar un camino claro para llegar a ese objetivo.

Nos falta, en la economía, como en la ciencia, las ganas de ponernos al tajo y salir del pozo de parálisis en seis meses.  Y no tenemos a nadie en el timón que tenga una hoja de ruta, un objetivo y los arrestos para conseguirlo.

¿Se quiere la ciencia, o se quiere eliminar la ciencia en el estado español?

Noticias Agibilis

Article source: http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/clima/2014/03/06/la-eliminacion-de-la-ciencia-en-espana.html

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