mar 102014
 

Laura M. Lechuga es profesora de Investigación del CSIC. Actualmente está implicada en varios proyectos nacionales y europeos, enfocados en el desarrollo de dispositivos de diagnóstico clínico y mediambiental. Se podría decir que el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología, perteneciente a la mayor institución pública dedicada a la investigación en España y a la Generalitat de Catalunya, es la segunda casa de esta incansable doctora en ciencias químicas, que confía en “sacar al mercado en un futuro no muy lejano” un producto de diagnóstico precoz de enfermedades, como el cáncer o la malaria.

 

-¿Cómo ve el estado de salud de la ciencia en España?

-En las últimas, a punto de entrar en la UCI….No solo tenemos un grave problema de financiación sino también de la estructura del sistema de ciencia.

-¿En qué sentido?

-Se ha quedado obsoleta. Ya no funciona  para seamos competitivos a nivel internacional ni  para ofrecer retornos a la sociedad.

-En cambio, la ciencia española parece que tiene cierto prestigio…

-Fuera de España, sí, ha empezado a ser reconocida y respetada.  En cambio dentro del país, el reconocimiento es menor y somos auténticos desconocidos para las empresas y para la sociedad en general.

Pero a todos nos suena lo de la fuga de talentos

-La pérdida de investigadores de alto nivel internacional que tanto necesita el país para recuperarse supone un daño irreparable, además de un fragante despilfarro del dinero público que se ha invertido en su formación o en sus líneas de investigación.

Imagino que su equipo se resiente…

-Continuamente recibimos llamadas de colegas extranjeros que nos piden que les enviemos a los miembros de nuestros equipos. Conocen su excelente formación y saben que no los podemos mantener. Es realmente deprimente.

¿Y qué ocurre con los centros de investigación que hay en el país?

-En la época de la bonanza se creó un excesivo número de centros de investigación. Como ha sucedido con los aeropuertos o el AVE, cada comunidad autónoma tiene un centro de nanotecnología o de cáncer.

-¿Y funcionan?

-A día de hoy, muchos de ellos están semivacíos, debido tanto a la falta de personal como de recursos.

-¿Sobran centros de investigación?

Al contrario. Pero antes hay que aumentar la masa crítica de investigadores (somos muy pocos) y la capacidad de atraer talento. Ha sido una auténtica falta de planificación y de visión estratégica.

¿Quién apoya la ciencia en España?

-Moralmente hay muchos sectores que la apoyan, incluida la sociedad en general y el tejido empresarial. Algunas fundaciones y mecenas privados la apoyan y hacen lo que pueden, pero su aportación es escasa. La inversión que se necesita para mantener la ciencia a flote es elevada.

¿Qué ocurre con los recursos públicos?

-En el gobierno nacional no hay voluntad política real para apoyarla. Ni siquiera la tienen en consideración. No ocurre lo mismo con el catalán, pero en las circunstancias actuales fallan los recursos…

Recientemente ha conseguido una patente para Europa y EEUU para el desarrollo de un dispositivo nanotecnológico.  ¿En qué fase está el proyecto?

-Actualmente estamos negociando con el sector empresarial una posible transferencia, para aunar esfuerzos y conseguir, en un futuro no muy lejano, un producto en el mercado. 

¿Qué es la nanotecnología?

-Es una disciplina de la ciencia que se dedica a estudiar, crear y aplicar materiales y fenómenos en la nanoescala, donde las dimensiones tan reducidas conllevan un cambio radical en las propiedades.

-¿Nos podría dar un ejemplo?

-Si uno piensa en una joya de oro, sabemos que es de color amarillo (dorado), pero si ese mismo metal lo fabricáramos en nanopartículas, aún siendo oro, sería de diferentes colores – rojo, violeta, azul..-, según el tamaño y la forma de las mismas.

No cambia el material, sino sus propiedades…

-Y eso es lo auténticamente revolucionario de la nanotecnología, que es capaz de producir materiales y aparatos mucho mejor que los existentes.

¿En qué consiste el  dispositivo de diagnóstico que están desarrollando?

-En combinar unos receptores biológicos específicos con un sensor nanotecnológico, que permite evaluar de forma rápida, fiable y precisa.

¿Con qué objetivo?

-Podemos diagnosticar  si una persona tiene una enfermedad determinada, un alimento está contaminado, o la playa es apta para el baño, por ejemplo…

Diagnóstico precoz.

-Se puede detectar cualquier tipo de cáncer – colon, mama, hepático…-,  enfermedades cardiovasculares, e infecciosas – sepsis, malaria, tuberculosis, denghe, sida…-.  Todas aquellas para las que existen biomarcadores, o moléculas que nos indican la presencia en nuestro cuerpo de una enfermedad en particular.

¡Diagnosticar enfermedades importantes, al momento!

Es especialmente interesante en países donde no hay recursos sanitarios suficientes para toda la población, como en África, India y Sudamérica.

¿Qué otras aplicaciones prácticas tiene la aplicación?

-El dispositivo también puede servir de aparato de control en el propio hogar, por ejemplo para enfermos celíacos, personas con alergias, etc…

Prevenir antes que curar

-Lo más interesante es poder proporcionar la terapia al paciente, mucho antes de que la enfermedad se desarrolle.

Este proyecto une varias disciplinas…

-En esta unión se basa gran parte de nuestra investigación. Por un lado, la biología nos ayuda a identificar la enfermedad; por otro, la física nos da la señal, cuando se produce esta identificación, y la química une ambas  mediante un enlace estable. Por último, la tecnología nos permite incluir la muestra del paciente (sangre, orina, saliva…) y procesar las señales de forma muy rápida.

¿La tecnología es necesaria para impulsar la ciencia?

-Tecnología y ciencia van de la mano. Sin investigación científica, no hay tecnología y sin tecnología no ponemos en valor nuestra ciencia ni avanza la sociedad.

-¿Cuándo cree que el dispositivo estará listo para salir al mercado y cuál será su coste?

-Nos gustaría que estuviera en el mercado en unos tres años. Dependiendo de cada aplicación, costará entre 5 y 50 euros.

-¿En qué consiste el diseño?

Parecido al de los teléfonos móviles actuales, con una ranura en la que se insertará el biochip de cada enfermedad y las personas  – ya sea el médico de cabecera o el enfermero – podrán poner una pequeña muestra de sangre, orina o saliva para su diagnóstico precoz (en unos segundos).

¿A los españoles nos preocupa la salud?

Si, mucho. Pero no nos damos cuenta que sin inversión en investigación, no se puede progresar en el cuidado de la salud. Hoy en día el cáncer se cura en un 80% de los casos, gracias a los progresos en su investigación. Si nos paramos ahora, nunca conseguiremos acercarnos a la cura total.

-¿El estado de salud de un país puede determinar de alguna manera su futuro?

Evidentemente. Sin inversión en investigación, en infraestructuras, en seguridad social y en tratamientos avanzados, estamos abocados a una recesión y a un país envejecido y crónicamente enfermo…

-¿Quién financia este proyecto?

-El proyecto ha sido financiado en gran medida por la Fundación Marcelino Botín, a la quiero expresar todo mi agradecimiento, y por algunos proyectos del Estado Español.

Noticias Agibilis

Article source: http://www.lavanguardia.com/ciencia/20140310/54402157448/entrevista-laura-lechuga-investigacion-cientifica.html

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