mar 182014
 

Rafeef Ziadah es una poeta y activista palestina. Nació en Líbano en 1979 y pertenece a la tercera generación de refugiados palestinos, que tuvieron que abandonar su tierra tras la guerra arabo-israelí de 1948. Pasó su infancia en Túnez y luego estudió en Estados Unidos y Canadá, donde obtuvo un doctorado en ciencias políticas. Actualmente trabaja en Londres para la ONG ‘War on want’ y promueve la campaña Boicot, Desinversión, Sanciones (BDS). También es artista y actúa en escenarios del mundo entero en los que, a través de la poesía, denuncia las injusticias padecidas por el pueblo palestino.

La campaña BDS pretende llamar al boicot de los productos y empresas israelíes que se benefician de las violaciones de derechos humanos contra los palestinos, así como de las instituciones académicas, culturales o deportivas porque, en opinión de los activistas, estas participan al lavado de imagen de la ‘Marca Israel’. La campaña también pide sanciones internacionales contra el gobierno de Israel.

¿Cual fue el origen de la campaña BDS?

En 2005, la sociedad civil palestina lanzó una llamamiento para el boicot, la desinversión y sanciones. Esto fue varias años después de que la Corte Internacional de Justicia declarara ilegal el ‘muro del apartheid’. Pero vimos que no había todavía ningún movimiento internacional que exigiera responsabilidades a Israel por violar la ley internacional. Los asentamientos ilegales se seguían implementando, el muro del apartheid se seguía construyendo. Por eso decidimos lanzar un llamamiento a personas del mundo entero a actuar, de la misma manera que la gente actuó contra el apartheid sudafricano. El objetivo era presionar a empresas y gobiernos que son cómplices con la ocupación. Las demandas son simples y se basan en la legislación internacional. La primera demanda es parar la ocupación, la segunda es la igualdad para los ciudadanos palestinos en Israel, y la tercera es el derecho de retorno para los refugiados palestinos.

¿Por qué cree que esta campaña tiene posibilidades de obtener un cambio?

Es una herramienta muy potente porque da la posibilidad a la gente de a pie en todo el mundo de exigir responsabilidades a sus gobiernos y sus empresas para que dejen de ser cómplices de los crímenes de Israel contra los palestinos. Antes, la gente oía hablar de violaciones de derechos humanos contra los ciudadanos palestinos, lo veían en las noticias, pero no sabían qué hacer. La campaña BDS les da una herramienta para actuar, para decir a sus gobiernos y sus empresas: “No podéis hacer esto en nuestro nombre”. Devuelve el poder a la gente.

Pero además de implicar a la gente, ¿cree que puede tener un impacto real en la política de Israel?

Ya estamos viendo que la presión ya está alcanzando al gobierno israelí. A finales de febrero, el primer ministro Benyamin Nethanyahu organizó una reunión para definir la respuesta a la campaña BDS. Israel se está asustando porque está viendo claramente que se está transformando en un estado paria. Israel se vende en el exterior con programas como ‘Marca Israel’ pero nosotros la estamos convirtiendo en una marca tóxica porque ponemos de relieve sus violaciones de derechos humanos, la ocupación, la política de apartheid. Vemos que la presión es efectiva, en las últimas semanas se habló de la campaña BDS en todos los grandes medios de comunicación. No se hablaba de Palestina de esta manera hasta ahora.

Se habló de la campaña a raíz del conflicto entre Oxfam y Scarlett Johansson porque la ONG criticó que la actriz hiciera una publicidad para la empresa SodaStream, que tiene una fábrica en los Territorios Ocupados. La empresa se defiende diciendo que da trabajo a los palestinos. ¿Qué le contesta?

Nos parece inquietante que usen el mismo argumento que se usó para defender el apartheid sudafricano. Esta gente decía que el boicot iba a perjudicar a los trabajadores sudafricanos pero estos no es verdad. Dar a la gente unos pocos empleos mientras ocupan su tierra y roban sus casas no es una manera de avanzar. Los sindicatos y los trabajadores palestinos han sido muy claros en decir: ‘Queremos libertad, exigimos justicia, estas son nuestras demandas prioritarias’. No puedes poner a la gente en una economía cautiva y decirle: ‘tenéis unos pocos empleos, tenéis que estar contentos’. La principal demanda del pueblo palestino es el fin de la ocupación y del apartheid israelí. Los trabajadores palestinos prefieren vivir con libertad, dignidad y justicia en vez de tener estos trabajos. En realidad no les dan otra opción porque la economía palestina está completamente bajo custodia.

En este caso, el conflicto se produjo porque la empresa estaba implantada en los Territorios Ocupados. Pero la campaña BDS rechaza cualquier cooperación económica con empresas que se benefician de la ocupación, independientemente de si tienen o fábricas en estos territorios.

Esto es porque la política de asentamientos y la ocupación viene directamente del Estado israelí, es una decisión directa del gobierno. Nosotros nos oponemos a este sistema que discrima a los ciudadanos palestinos de Israel que viven como ciudadanos de tercera clase en su propio país. Nos oponemos a la ocupación y reclamamos el derecho de retorno para los refugiados. Estamos muy satisfechos con el reciente llamamiento a boicotear los asentamientos ilegales, pero la campaña BDS no se hace solo contra estos asentamientos – considerados ilegales por la legislación internacional – sino que también exige libertad, justicia e igualdad para el pueblo palestino.

El gobierno de Estados Unidos está promoviendo ahora unas nuevas negociaciones. ¿Cree que el gobierno palestino debe participar?

Una de las fuerzas de la campaña BDS es que está basada en los derechos. Estas negociaciones están basadas en cambio en un trueque de pequeños pedazos de territorio que mantiene el estatus quo y que permiten a Israel mantener el control sobre ‘guetos’ y ‘bantustanes’ palestinos separados los unos de los otros y sin conexión entre ellos. Lo que pretendemos en el movimiento BDS es algo mucho más profundo, aspiramos a un cambio radical. Las negociaciones de paz actuales están patrocinadas por el gobierno estadounidense y sabemos que los Estados Unidos son el aliado más importante de Israel. El volumen de negocio en el sector del armamento entre los dos países se cuenta en miles de millones de dólares. El gobierno de Estados Unidos está presionando a la Autoridad Palestina para que acepte cualquier acuerdo que incluya los asentamientos ilegales y el muro del apartheid, pero esto es inaceptable para el pueblo palestino.

Ud. ha mencionado la fragmentación del territorio palestino, con pedazos de territorios sin conexión entre ellos. ¿Cree que se ha llegado ya a una situación sin retorno, en la que un Estado palestino no es viable?

Para mí no es una cuestión de Estado, sino en qué tipo de Estado la gente vive, si vive en igualdad, con derechos. Darles a los palestinos un pequeño pedazo de territorio rodeado de un muro y decirles: “Tenéis un Estado, celebradlo”, no es una solución. En realidad, Israel controla ahora mismo el territorio entero, del Mediterráneo hasta el río Jordán y continúa con su política de expansión de los asentamientos. Pero estoy convencida de que podemos llegar a una sociedad libre porque el crecimiento del movimiento BDS muestra que la gente está harta de que Israel pueda actuar fuera de la ley. Y si miramos la historia, los cambios llegan cuando la gente se organiza y actua.

Existen varias resoluciones de la ONU, la decisión del Tribunal Internacional, etc. pero Israel no las cumple. ¿Por qué cree que es así?

Israel puede continuar por el apoyo que recibe de Estados Unidos y de los países europeos. Insisto en esto porque sé que los europeos critican a menudo la política estadounidense pero la Unión Europea también tiene acuerdos comerciales con Israel.

Un informe publicado por diferentes oenegés criticó el comercio de armamento entre España e Israel y ponía énfasis en las importaciones de armas israelíes por parte del ejército español. ¿Por qué cree que son criticables, al igual que las exportaciones?

En 2011, la sociedad civil palestina y el comité nacional de boicot palestino hicieron un llamamiento para un embargo militar sobre Israel, que incluía tanto la exportación como la importación de armas. Es una campaña muy importante para nosotros porque Israel depende mucho de su tecnología militar. Israel vende este armamento con el lema de ‘probado en combate’, es decir probado sobre el pueblo palestino. Es algo que no se debe exportar al resto del mundo.

Noticias Agibilis

Article source: http://www.eldiario.es/catalunya/Rafeef-Ziadah_0_239376338.html

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