mar 282014
 

Con una cierta regularidad asistimos a las discusiones sobre el apoyo a la investigación básica en contraste con la investigación aplicada. Más aún, estamos asistiendo a decisiones sobre recortes en investigación en nombre de una situación de crisis. El demostrar un nuevo teorema en Matemáticas no permite construir puentes directamente pero sí permite formar en la disciplina mental para afrontar problemas complejos como construir un avión. En todo este contexto, se olvida que para que haya investigación aplicada tiene que haber algo que poder aplicar y un entorno de conocimiento e investigación. Solo con tiempo y convergencia de esfuerzos y medios se puede crear un entorno de investigación que puede desaparecer muy rápidamente si no se apoya. Es evidente que los que están en áreas de frontera de investigación son los más capacitados para adaptarse a los nuevos desarrollos y generar escenarios científicos y tecnológicos emergentes como fuerzas de arrastre de la sociedad.

Es un hecho que la tecnología no siempre crea trabajo y precisamente las nuevas tecnologías a veces exhiben efectos ocupacionales dramáticos. Por ejemplo, el mensaje de destrucción creativa de Google y Facebook, en el sentido de que lo que nos dan con una mano nos lo quitan con la otra, no es cierto. Por algún tiempo, veremos más destrucción que creación. Estamos en una fase complicada de adaptación como siempre ha ocurrido en la historia. El resultado será una mejor calidad de vida como siempre ha ocurrido en el pasado. En este panorama surge la creación de nuevas áreas de trabajo que no podíamos ni imaginar hace poco. Por ejemplo, el estudio de las tendencias y gustos comerciales de sectores de la población con gran rapidez y precisión no era posible anteriormente. La innovación tecnológica, madre de la revolución industrial, ha traído grandes beneficios, pero después de una fase de roturas y cambios conceptuales. La Revolución Industrial no fue solamente la sustitución de los músculos con motores, también hubo una reinvención y reestructuración del trabajo. Así aparecen los que reparaban y conservaban las máquinas de las fábricas.

Actualmente hemos asistido al redimensionamiento del trabajo en las oficinas ya que una gran cantidad de puestos de trabajo desde los bancos al comercio han sido cancelados. Internet ha originado un efecto de desintermediación que ha hecho inútiles ciertas funciones, como organizar un viaje. Todo esto en el entorno de trabajos repetitivos o de rutina. Pero ahora, con el entorno digital estamos asistiendo al efecto sobre los trabajos incluso de alto contenido intelectual gracias a la supercomputación, computación en la nube, la robótica y la ubicuidad de la información digital (big data). Ningún trabajo está libre de cambios, como es el asociado a los autos y aviones sin piloto.

Creo que no se forma actualmente en la utilización de los ingentes recursos de información que tenemos

Los puestos de trabajo creados por las nuevas tecnologías surgirán, pero no de manera inmediata. Ha habido una gran explosión de las start-ups, que mañana producirán cosas de las cuales aún no conocemos su posible necesidad, como ayer eran los videojuegos y la tablet. De momento, involucran a una minoría de capitanes con coraje y gran talento, moviéndose en un ambiente similar al que se suponía en el mar de los Sargazos en los viajes a América. Este proceso se observa también en la actividad desarrollada en grandes laboratorios, como es el CERN (Centro Europeo de Investigación Nuclear). La finalidad del CERN no es producir objetos de uso práctico. Pero cada resultado sobre una nueva propiedad de la materia abre el camino a una serie de aplicaciones y materiales radicalmente nuevos en el campo de la energía o de las comunicaciones que probablemente tendrán que esperar varios años. En este sentido, no olvidemos la creación del world wide web en el CERN.

En paralelo para combatir la desocupación hay que repensar el sistema educativo y formativo para potenciar el pensamiento crítico y creativo, lo que el computador no puede sustituir. Los esfuerzos han de ir dirigidos sobre el ciclo didáctico entero, a partir de la enseñanza preescolar, con el fin de mejorar las habilidades cognitivas y sociales desde los primeros años de vida. El trabajo del mañana no podrá ser otro que el de crear conocimiento, que será usado por las máquinas, y de enseñar a las máquinas cómo usarlo.

En el contexto actual, y desde la perspectiva de años de docencia en la universidad española, ha de tenerse en cuenta que el sentido crítico y la disciplina de razonamiento han de acompañar en la incorporación de las nuevas tecnologías a la enseñanza. El valorar la autoridad de los documentos que se encuentran en la red es fundamental. Aquí siguen siendo más válidos que nunca los principios de Descartes de “Ir de lo conocido a lo desconocido” e “Ir de lo que funciona a lo que no funciona”. Si definimos una estrategia o algoritmo para explorar un sistema desconocido, esta ha de permitir implementar los principios anteriores para dar autoridad a los resultados obtenidos. Muchas veces me he preguntado por qué viviendo una época donde no hay problemas para encontrar fuentes bibliográficas e información rápidamente, seguimos teniendo grandes incertidumbres en los pronósticos y búsquedas de soluciones. Aparte la complejidad creciente de los problemas, considero que no se forma apropiadamente en la utilización y aplicación de los ingentes recursos de información de que se dispone hoy.

Los puestos creados por las nuevas tecnologías surgirán, pero no lo harán de manera inmediata

La ruta actual de la sociedad se centra sobre las reglas del trabajo, pero con la revolución científica y tecnológica en curso, habría que proyectar también los cambios tecnológicos, organizativos y profesionales. Se trata de acompañar a los cambios acelerados haciendo crecer las empresas, la colaboración y la protección a los individuos: fiscalidad, exceso de burocracia, lentitud en la justicia, respeto a las reglas, acceso al capital. Todos los parámetros anteriores son dinámicos socialmente y políticamente, pero lo que es cierto es que son parámetros fundamentales para marcar pautas y rutas de evolución. Sería atrevido decir que podemos conseguir el óptimo de todos los parámetros simultáneamente. Al contrario, considero que lo más beneficioso a la vez que pragmático y realista es incorporar dichas limitaciones como parte esencial de todos los proyectos. Quizás esto es el resultado de una visión deformada desde el estudio de la física, pero se ha de tener como referencia la Teoría de la Relatividad y la mecánica cuántica, cuyas consecuencias y beneficios fantásticos aún no están completamente explorados. Las dos teorías tienen en común que ambas incorporan, como parte de la teoría misma, limitaciones de la naturaleza: la finitud de la velocidad de la luz y la indeterminación en conocer la posición y velocidad de una partícula.

En este contexto de la Física, es de resaltar que la historia del progreso tecnológico ha estado asociado al progreso en el conocimiento de los fenómenos a diferentes escalas de espacio y tiempo. Desde las distancias astronómicas hasta las distancias del tamaño de un núcleo atómico o de un protón. En cuanto a la escala de tiempo, tenemos el gran desarrollo asociado a la escala del femtosegundo y ahora el atosegundo. El poder estudiar diferentes fenómenos a dichas escalas está permitiendo desarrollos tecnológicos sorprendentes, como es en el campo de la nanotecnología y metamateriales. Lo mismo ha ocurrido en el contexto de la biología con la secuenciación del genoma y sus consecuencias. Todos estos avances son y han sido posibles gracias a la existencia de grupos de investigación básica consolidados.

Luis Vazquez es investigador y miembro de FEI

Noticias Agibilis

Article source: http://cincodias.com/cincodias/2014/03/27/economia/1395949702_170418.html

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