mar 302014
 

En la madrugada de este domingo, 30 de marzo de 2014, ha comenzado el horario de verano y los relojes se han adelantado una hora, de manera que a las 2.00 horas las manecillas han pasado directamente a marcar las 3.00 horas.

Gracias a este cambio disfrutaremos de más horas de luz y notarás que se hace de noche más tarde.

Como cada día que esto sucede, muchas personas se han ido a la cama temiendo no levantarse porque el reloj no haya cambiado la hora.

Para evitar disgustos y malas pasadas, recuerde actualizar la hora al despertar y poder así adaptarse al nuevo horario.

Con determinados dispositivos no hará falta que realice este paso ya que la tecnología permite el cambio de forma automática.

Los modelos actuales sustituyen la hora automáticamente (tanto en los sistemas operativos como iOS, Android, BlackBerry o Windows Phone) en caso de tener activada la función para la zona horaria en la que opera.

Si se tiene activada la «Zona horaria automatica», función que suele aparecer por defecto, cuando mires el teléfono esta mañana tendrás la hora ya actualizada.

UNOS HORARIOS DE LOCOS

España se dispone a desaprovechar esta noche una oportunidad histórica para poner fin a uno de los últimos reductos del «Spain is different» o de aquello de que «Europa termina en los Pirineos»: la diferencia de horarios con nuestros vecinos.

Como explica Borja Bergareche en ‘ABC‘, así lo creen, al menos, numerosos expertos que defienden que España debe adelantar sus horarios laborales, los de las comidas y el de los programas televisivos, y volver al horario que marca el meridiano de Greenwich para países como Portugal o Reino Unido.

Si España renunciara a adelantar el reloj una hora esta madrugada (a las dos serán las tres), el huso horario oficial se sincronizaría de nuevo con el horario solar que en realidad corresponde a la latitud de nuestro país. Y se pondría fin a un accidente histórico que dura ya 74 años.

En 1940, la España franquista decidió adelantar la hora para adoptar el horario oficial de Alemania, que acaba de culminar la ocupación de Francia y de imponerle, entre otras cosas, la hora de Berlín.

Otros países regidos por el meridiano de Greenwich como Reino Unido, Portugal e Irlanda también adelantaron una hora y se sumaron al huso horario alemán para evitar confusiones en las acciones bélicas.

Una vez terminada la contienda, estos decidieron volver al huso horario que les corresponde, marcado por el meridiano de Greenwich (GMT+0). España no lo hizo.

Y hoy día sigue siendo un país con una hora de desfase (dos en el caso de Galicia) entre su horario solar, que determina el comportamiento de las hormonas, y el horario oficial alemán (GMT+1) que rige nuestras vidas sociales y laborales.

Solo Cataluña y Baleares tienen un horario oficial alineado con su ritmo solar.

Un «jet lag» constante

«Si no cambiamos la hora del reloj [esta noche], estaremos de nuevo en nuestra zona horaria, y si además adelantamos una hora los telediarios del mediodía y la noche, y adelantamos la hora de comer a las 13:00 y volvemos a trabajar a las 14:00, habremos andado una gran parte de camino», defiende Nuria Chinchilla, especialista en organización laboral y familiar de la IESE Business School y miembro de la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles.

«Hay muchos españoles que no son conscientes del jet lag constante en el que viven y los costes asociados de no cambiarlo», advierte siempre que puede en su blog esta ejecutiva y defensora de la conciliación entre vida familiar y laboral.

Cenar a las diez de la noche

Una falta de consciencia que no se justifica desde luego en la falta de información, porque los estudios son cada vez más numerosos. Y también los reportajes que retratan ese exotismo horario que muchos perciben.

«España, el país que cena a las diez de la noche»: así se titulaba un reportaje publicado el mes pasado por el «New York Times». Algunos se lo tomaron como una afrenta patria. Otros, como el investigador de la universidad de Oxford, José María Fernández-Crehuet, se ven reflejados, muy a su pesar.

«El “New York Times” tenía toda la razón».

Este experto español del Centro de Investigación del Uso del Tiempo de la universidad inglesa concluye en un estudio, de próxima publicación, que es «urgente» que España modifique de sus horarios y recupere el huso horario de Greenwich.

«España conseguiría, sin costes, mejorar la calidad de vida, el rendimiento escolar, fomentar la salud y disminuir la siniestralidad laboral ganando en productividad y conciliación», sentencia en sus conclusiones. Y también acercarse más a Europa.

«España está plenamente integrada dentro de la UE en todo salvo en el horario, y el nuestro es atípico incluso comparándolo con los horarios de Italia y Portugal, por lo que la explicación no reside en las horas de sol, como a veces se cree», explica Fernández-Crehuet, que ha liderado una investigación en la que participa también la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

En su estudio, argumenta que España es una economía cada vez más orientada al exterior, por lo que debe haber un esfuerzo por adaptarse a los horarios de trabajo y a las costumbres de nuestros principales socios comerciales y fuentes de turistas.

Mejor las jornadas intensivas

«En la mayoría de países europeos, el que se queda a trabajar más allá de las cinco es visto como alguien que no ha sabido organizarse bien, y además hay que pagarle esas horas extra, mientras que, en España, existe todavía la mentalidad de aquí estoy yo a las ocho de la noche para lo que haga falta».

Los datos indican que las jornadas intensivas mejoran la productividad por hora trabajada, una de las asignaturas pendientes de la economía española.

Además de las repercusiones económicas y laborales, el informe de la universidad de Oxford compara los datos españoles con los del resto de Europa en ámbitos más relacionados con la vida personal. Y enumera las manifestaciones de ese “jet lag” permanente que denunciaba Chinchilla.

«Demasiado cansados»

Por ejemplo, el 41,3% de los españoles llega a casa «demasiado cansado para hacer labores domésticas» varias veces por semana, la segunda tasa más alta de la UE solo por detrás de Chipre, según los datos de la Encuesta europea sobre calidad de vida de 2012 de Eurofound (agencia europea por la calidad de vida).

Acostarse tarde, desayunar poco en casa por apurar minutos de sueño, interrumpir la mañana a las 10:30 para tomar un café y churros, comer en casa o en un restaurante de dos a cuatro, pasar por un atasco, salir de la oficina a las ocho, pasando por otro atasco, y cenar viendo el telediario a las 9 de la noche son «costumbres» españoles de solo siete décadas de antigüedad.

«Cambiarlas no implica comer un sándwich encima de la mesa del despacho sino comer un plato de dieta mediterránea en una hora en lugar de dos platos en dos horas», aclara Fernández-Crehuet.

Conciliar con la vida familiar

Con 1,32 hijos por mujer de media, España tiene uno de los índices de fecundidad más bajos de la UE, lejos de la tasa de reposición de 2,1 hijos por mujer, pero también del ideal de 2,11 hijos de media con el que sueñan las españolas (por 2,06 hijos de media en el caso de los hombres, según el Eurobarómetro).

Con el objetivo, tímido por ahora, de ayudar a los españoles a conciliar mejor vida laboral y familiar, el Consejo de Ministros aprobó el pasado día siete destinar más de 1.529 millones dentro del Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades 2014-2016 para apoyar la corresponsabilidad entre hombres y mujeres en la vida personal, familiar y laboral. Un plan que avanzaría pasos de gigante si, como piden muchos, no se tocaran los relojes esta madrugada.

 

Noticias Agibilis

Article source: http://www.periodistadigital.com/ciencia/medioambiente/2014/03/30/hoy-una-hora-menos-a-las-2-00-el-reloj-ha-marcado-las-3-00.shtml

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