ene 302014
 

La ciencia es su pasión, su vida, el 100% de su tiempo. A sus 75 años, Margarita Salas (Canero, 1938) no ha perdido ni un ápice de la curiosidad ni del entusiasmo por hacer nuevos descubrimientos. Es la primera en llegar y la última en irse del laboratorio en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, en Madrid, que lleva el nombre de su mentor. Con su bata blanca siempre puesta, su gesto amable y su afán divulgativo, Salas conversa sobre el estado de la investigación en España y las consecuencias de los recortes desde su despacho, su centro de operaciones que no abandona ni para comer. Un espacio repleto de libros y recuerdos que resulta más pequeño de lo esperado para quien está considerada como la mujer más importante de la historia de la ciencia española.

Pregunta. ¿Qué diría a los que piensan que invertir en ciencia no es rentable?

Respuesta. Les pondría mi propio ejemplo. De una investigación básica ha salido una aplicación muy rentable. Severo Ochoa siempre decía: “Hay que hacer investigación básica de calidad y de esta investigación saldrán aplicaciones que no son previsibles a priori y que procurarán un beneficio a la sociedad”. Si no se hace investigación básica, no habrá aplicaciones.

P. ¿Qué suponen los recortes para la investigación en España?

R. Una tragedia. Muchas personas se han quedado sin dinero para investigar. Los científicos que ya están trabajando lo están pasando francamente mal para encontrar financiación y los jóvenes que quieren investigar no ven futuro en España y su única solución es irse al extranjero con una posibilidad muy remota de regresar. En este momento, el que se va fuera se tiene que olvidar de volver porque no hay posibilidades. No hay puestos de trabajo ni financiación suficiente para todos los proyectos. Corremos el riesgo de perder una generación de investigadores.

P. ¿Cuáles son los grupos que se han visto más afectados por los recortes?

R. Fundamentalmente los más jóvenes. Como hay escasez presupuestaria, el dinero se lo llevan los grupos más productivos, que son los que más años llevan trabajando.

P. Las becas predoctorales también se han visto reducidas ¿Hay gente trabajando gratis para sacar una tesis adelante?

R. Nosotros pretendemos que todo el que haga una tesis tenga beca, que obtenga una remuneración por su trabajo. En mi grupo, por ejemplo, no cojo a nadie que no tenga. Si hay que coger a menos gente, se coge a menos gente. Y como hay pocas becas, el tamaño de los grupos va disminuyendo.

P. ¿Cómo ha evolucionado la situación de la investigación en España desde que usted empezó en la década de los sesenta?

R. Cuando yo entré a trabajar aquí, ya de vuelta de EE UU, prácticamente no había investigación en España. Salías a un congreso en el extranjero y eras el único español. Ahora hay laboratorios muy buenos que producen excelentes doctores, estamos en las revistas más prestigiosas y en todos los congresos. Pero eso no quiere decir que las cosas estén bien. El presupuesto de este año para I+D es inferior al de 2007. Hemos retrocedido seis años.

P. ¿Por qué ha perdido España el noveno puesto mundial en publicaciones científicas [parámetro para medir la calidad de la investigación] y nos ha sobrepasado India?

R. Bueno, es que nosotros estamos invirtiendo muy poco en investigación. Estamos en el 1,3% del Producto Interior Bruto, cuando la media de la Unión Europea ya ha superado el 2%.

P. ¿Cree que es posible que un país salga de la crisis sin invertir en investigación?

R. No, creo que esa inversión es fundamental para el desarrollo de un país. Siempre recuerdo una frase de Severo Ochoa: “Un país sin investigación es un país sin desarrollo”. Y eso es así. Lo que pasa es que los frutos de la ciencia no se ven de hoy para mañana. No se sabe cuánto tiempo va a tardar un proyecto en dar resultados.

P. ¿Cuáles son los retos a corto y largo plazo que tiene la investigación?

R. El gran reto del siglo XXI es conocer cómo funciona el cerebro. Cómo se producen los pensamientos, los sentimientos… Pero es muy complejo, no va a ser inmediato. Y algo más a corto plazo es tratar de curar enfermedades neurodegenerativas tipo alzhéimer o párkinson. Hacer una medicina más personalizada, darle a cada uno el tratamiento más adecuado según su perfil genético. Para determinados tipos de cáncer ya se está aplicando.

P. ¿Qué le recomendaría a los jóvenes que quieran dedicarse a la ciencia?

R. Yo les preguntaría si están dispuestos a dedicarse al 100% a esto. El que quiera investigar y se lo tome en serio va a salir adelante a pesar de las crisis y los problemas. A lo mejor no en España, porque no hay posibilidades, pero fuera sí.

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Article source: http://elpais.com/elpais/2013/12/31/masterdeperiodismo/1386074903_509196.html

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