mar 122014
 

Las empresas AOT Topografía y Hábitat Estudios Ambientales prueban distintas aplicaciones agrícolas y forestales de vehículos aéreos no tripulados para extender su uso en la Región

Vehículo aéreo no tripulado de ala fija. :: H. E. A.

Imagen de Índice de Vegetación Normalizado (NDVI ) del río Chícamo (Abanilla). Las zonas de color rojo más intenso corresponden a las de mayor actividad fotosintética.

Multicóptero en la demostración con ‘drones’ en el colegio Severo Ochoa, en Los Garres, de las empresas AOT Topografía y Hábitat Estudios Ambientales . :: M. A. MUÑOZ

Vista aérea del colegio Severo Ochoa, de Los Garres, tomada por uno de los ‘drones’ con los que se hizo la demostración a los alumnos :: HÁBITAT ESTUDIOS AMBIENTALES/ AOT Topografía

Multicóptero de seis aspas sobrevuela el yacimiento arqueológico de La Bastida; ambos ‘drones’ los ha desarrollado Hábitat Estudios Ambientales. :: H. E. A.

Controlar los vertidos, tanto a medios acuáticos como a la atmósfera, es una de las aplicaciones de los vehículos aéreos no tripulados

WWF ha lanzado un programa de vigilancia de furtivos para proteger especies amenazadas, como tigres y rinocerontes

Los grandes avances en la tecnología de los últimos años han permitido un gran desarrollo de dispositivos para el estudio y control del medio ambiente desde una perspectiva diferente, el cielo. En la Región de Murcia ya se han llevado a cabo proyectos como ‘Telerieg’, liderado por el Imida, en el que se utilizaban imágenes de satélites a más de 700 kilómetros de altura para obtener información más completa sobre el estado del suelo agrícola y mejorar las prácticas de riego en los principales cultivos del área del trasvase Tajo-Segura.

El siguiente paso lógico es aprovechar otra tecnología aérea, los ‘drones’, que es más conocida por su empleo en tareas de espionaje y vigilancia, y como arma en las últimas guerras protagonizadas por Estados Unidos, pero que empieza a utilizarse cada vez más en ámbitos menos controvertidos. No obstante, aún carece de un marco legal concreto, pese a que el Gobierno de España, al igual que el de otros países, ya ha mostrado su intención de legislar en un breve periodo de tiempo su uso en actividades civiles y su plena integración en el espacio aéreo.

Al igual que sucedió con internet, estos ‘pájaros de metal’ surgieron en el ámbito militar, donde han permanecido durante años. Sin embargo, los vehículos aéreos no tripulados (UAV, por las siglas en inglés de Unmanned Aerial Vehicle) se han extendido a una infinidad de campos, desde la ciencia, la publicidad y el cine hasta diversas aplicaciones relacionadas con la naturaleza y la agricultura.

Se trata de unos dispositivos de ala fija -como un avión- o rotatoria -como un helicóptero-, cuya elección dependerá del tipo de misión para el que se utilice, que no contaminan y son respetuosos con el entorno. Permiten llevar a cabo tareas de vigilancia y control medioambiental a través de la obtención de imágenes a vista de pájaro y de otro tipo de información que se recoge por distintos sensores que, hasta hace poco tiempo, solo era posible recopilar con medios tradicionales muy costosos.

Los ‘drones’ tienen un gran potencial en áreas muy diversas, porque pueden desplazarse por zonas de alto riesgo o difícil acceso y superar cualquier tipo de obstáculo, ofreciendo imágenes aéreas y recogiendo diferente datos sin poner en peligro la vida de tripulación alguna, aunque las operaciones de rescate todavía deben realizarse con aeronaves convencionales.

Así, en casos de incendios, desastres biológicos o nucleares permiten observar de cerca el lugar de la catástrofe. Un ejemplo es el ‘Honeywell T-Hawk’, que se utilizó para sacar fotografías y conocer de primera mano las consecuencias del accidente de la central nuclear de Fukushima (Japón), sin que ninguna persona tuviera que sufrir los efectos de la radiactividad.

La compañía eléctrica Endesa también acaba de anunciar que ya está utilizando ‘drones’ equipados con cámaras de alta resolución en las comarcas de Ponent, en Lérida, para grabar y revisar el estado de la red eléctrica en la demarcación; e incluso la ONG ecologista WWF ha lanzado un programa de vigilancia de cazadores furtivos en algunas zonas de Asia y África para proteger especies amenazadas de tigres y rinocerontes.

Gracias a su tamaño, aunque también existen modelos que pesan varias toneladas y son tan enormes como un Boeing 737, estas aeronaves solo requieren de una pequeña zona libre de vegetación, en el caso de actividades en plena naturaleza, para despegar y aterrizar por medio de un sistema de propulsión eléctrica, como es el caso de los denominados multicópteros -tienen un diseño en forma de araña-, con lo que su despliegue puede ser inmediato. Los modelos de ala fija más pequeños se lanzan al aire por impulso manual, como si se trataran de un avión de papel.

De bajo coste

El coste económico es reducido respecto a otras tecnologías y vehículos aéreos, y el manejo es sencillo. De forma general, se pueden controlar mediante una aplicación desde el teléfono móvil o una tableta; pilotar desde el ordenador, como si de un videojuego se tratara, e incluso programar para que vuelen de forma autónoma. Para ello, incluyen un software de enlace de datos que le permite ejecutar las órdenes del operador, que se puede encontrar a varios miles de kilómetros de la zona de acción, con total precisión, y transmitir las imágenes en tiempo real.

Entre sus ventajas, cabe destacar que monitorizan y fotografían desde pequeñas parcelas, es decir, espacios que son de pequeño tamaño para un satélite o un vuelo tripulado convencional, hasta territorios de cientos de hectáreas. La ejecución y el procesado de los datos también es rápido.

Otra de sus virtudes es que son muy estables en pleno vuelo, lo que permite realizar grabaciones de alta calidad. «Pueden incorporar casi cualquier dispositivo de captura de imagen y sonido, cámaras térmicas, sensores para detectar radiación o emisión de gases contaminantes», añade Sebastián Bastida, socio de la cooperativa AOT Topografía que, al igual que la empresa Hábitat Estudios Ambientales, está llevando a cabo diversos proyectos en la Región para probar las aplicaciones de esta tecnología en el medio ambiente y ofrecer servicios en este ámbito a las administraciones públicas y empresas vinculadas al sector.

La primera (www.aottopografia.com) inició su actividad en 2007 y está especializada en el campo de la topografía. Con sede en Cehegín, se dedica a realizar batimetrías (topografías del fondo marino), levantamientos topográficos, mediciones de fincas, actuaciones catastrales, proyectos urbanísticos, informes técnicos y certificaciones, así como al control y seguimiento de obras. Aparte de mediciones sobre el terreno, también las lleva a cabo desde el aire con avionetas y, como novedad reciente, con ‘drones’.

Hábitat Estudios Ambientales (www.habitatea.es), por su parte, fue creada hace cinco años por los hermanos Daniel y Bruno Portillo, cuenta con una oficina en Murcia y fue galardonada en los Premios de Desarrollo Sostenible 2013 en la categoría de Ecoinnovación por el desarrollo de vehículos aéreos no tripulados. Su actividad va desde la construcción y desarrollo de vehículos aéreos no tripulados propios con sistemas de pilotaje automático hasta el procesado de imágenes de alta resolución mediante fotogrametría para obtener numerosos productos cartográficos, topográficos y científicos. Actualmente, la empresa trabaja en los campos de la arqueología, minería, forestal y medio natural, dentro y fuera de la Región.

Recientemente, las dos empresas organizaron una demostración con ‘drones’ en el colegio Severo Ochoa, en Los Garres, donde tomaron fotografías aéreas con un multicóptero de seis aspas (también hay modelos de cuatro, ocho, 16,…). El objetivo de la iniciativa era captar las medidas topográficas del centro educativo en tiempo real.

Además, mostraron a los alumnos del ciclo formativo de Grado Superior en Proyectos Urbanísticos y Operaciones Topográficas de la cooperativa de enseñanza un vehículo aéreo de ala fija, que es muy similar a un avión convencional, pero a pequeña escala. Esta nave tiene una velocidad mínima de vuelo de 50 km/hora y alcanza una altura mínima de 100 metros sobre el suelo. El multicóptero, en cambio, permite realizar vuelos a ras de suelo.

Contaminación lumínica

Los aparatos aéreos no tripulados, destaca Bastida, tienen aplicaciones que se perfilan muy útiles e interesantes tanto para organismos públicos como privados. Así, se puede medir el índice de contaminación lumínica y realizar los correspondientes mapas a partir de las imágenes nocturnas para la puesta en marcha de medidas de ahorro energético. Igualmente, se emplean para controlar y realizar un seguimiento de los vertidos tóxicos e ilegales en medios acuáticos y terrestres, con el objetivo de evaluar los daños producidos y observar su evolución en el tiempo.

Los UAV ofrecen la posibilidad de obtener imágenes con las que controlar el almacenaje de residuos y su tratamiento, de modo que se pueden detectar instalaciones que actúen fuera de la legalidad. El acopio de materiales peligrosos supone un grave problema para el medio ambiente, al derivar en la contaminación de suelos y acuíferos cercanos.

Por otro lado, Bastida, quien es graduado en Ingeniería en Geomática y Topografía, expone que con el uso de los ‘drones’, junto a una serie de programas informáticos específicos, se obtienen cartografías con gran nivel de detalle, así como mapas en 3D del terreno y ortofotografías, unas imágenes aéreas corregidas geométricamente (sin efectos de perspectiva, como si se tratara de un plano), de las que se puede aprovechar gran cantidad de información.

La agricultura es, en los últimos años, una de las principales actividades impulsoras del uso de ‘drones’, puesto que esta tecnología facilita el control y monitorización del estado de los cultivos y masas forestales mediante imágenes multiespectrales (captan información invisible al ojo humano), aplicando el denominado Índice de Vegetación Normalizado (NDVI), una herramienta con la que se puede estimar la actividad fotosintética de las plantas y detectar posibles carencias fisiológicas.

Mejores vinos

Con estos datos, se consigue una mayor precisión en el uso de agua, fertilizantes o productos fitosanitarios para mejorar la calidad de las cosechas, además de un menor gasto económico e impacto ambiental. Bastida indica que AOT Topografía utilizará cámaras multiespectrales en los viñedos de algunas bodegas de la Región para que los viticultores puedan planificar mejor la vendimia y determinar el momento óptimo para la recolección. Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) también propone el uso de vehículos aéreos no tripulados para detectar el crecimiento de malas hierbas en cultivos extensivos y reducir el uso de herbicidas.

A nivel de administraciones públicas, Bastida plantea que los ‘drones’ pueden supervisar una parcela agrícola que ha sido objeto de algún tipo de subvención a través del recuento de árboles con el apoyo de ortofotografías aéreas. Asimismo, ofrecen la posibilidad de cuantificar mejor los daños causados por condiciones meteorológicas adversas como granizo, heladas y sequías.

Los UAV, junto a otros instrumentos y software, también permiten controlar y analizar el estado de las cuencas hidrográficas, las áreas de riesgo de inundación y deslizamientos, así como medir el nivel de las reservas hidrográficas y su evolución a lo largo de diferentes periodos.

Con el uso de esta tecnología, se evalúan y documentan zonas de erosión y se estudia su progreso para adoptar medidas de prevención y evitar el avance. Estos instrumentos, además, facilitan que se puedan determinar y controlar áreas con riesgos geológicos asociados, así como zonas con peligro de aludes a través de imágenes multiespectrales para comprobar la humedad de la nieve y cámaras térmicas para medir la temperatura.

Otro ámbito relevante es el forestal, puesto que se puede profundizar en aspectos como el estado de los bosques o la densidad de vegetación. De este modo, si se equipa a los ‘drones’ con una cámara térmica, se generan imágenes y ortofotografías de temperatura para conocer puntos calientes con riesgo de quemarse o detectar conatos de incendio.

Igualmente, registran la evolución de la vegetación de áreas repobladas tras el fuego y pueden llevar a cabo el seguimiento de la fauna, puesto que el bajo nivel sonoro de los UAV eléctricos permite observar especies salvajes sin perturbar su ciclo vital en el hábitat natural, y estudiar plantas en peligro de extinción.


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Article source: http://nuestra-tierra.laverdad.es/medio-ambiente/desarrollo-sostenible/3357-dronesnuevos-aliadosdel-medio-ambiente

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