mar 052014
 

Craig Venter ha anunciado la creación de una nueva compañía, llamada Human Longevity Inc (HLI), cuyo objetivo es secuenciar 40.000 genomas al año para dar soluciones de salud lo antes posible. Sin ocultar que hay un afán comercial, el científico co-reponsable del Proyecto Genoma Humano, ha señalado en rueda de prensa que este proyecto pretende traer resultados clínicos lo más rápido posible.

Además de secuenciar el genoma de personas sanas, pacientes con diversas enfermedades, niños o individuos centenarios, HLI también prestará especial atención al microbioma de los pacientes, a partir de la secuenciación del genoma de las bacterias que pueblan nuestro intestino, o el metaboloma (con infomación lípidos y otros metabolitos). La gran cantidad de datos de ADN que arroje esta tecnología -que podría llegar a secuenciar 100.000 genomas al año en poco tiempo- se combinará con datos clínicos y personales de aquellos individuos a quienes se les secuencie su ADN, para arrojar luz sobre las causas moleculares y celulares del envejecimiento y las enfermedades relacionadas con la edad como el cáncer o la enfermedad cardiaca.

Sobre el uso científico y comercial de los datos, Venter y sus compañeros -Peter Diamandis, creador de la Fundación X Prize, y Robert Hariri, especialista en células madre- han señalado que habrá una parte de esa información genómica “ampliamente disponible” para la comunidad científica, pero “siempre protegiendo la información personal de los pacientes”.

Su esfuerzo no será exclusivamente por amor a la ciencia, como ha tenido que reconocer Venter a insistencia de los periodistas: “Human Longevity es una compañía comercial y la única manera de hacer este enorme esfuerzo económico es obtener algún tipo de valor comercial de esta información”, ha reconocido. Y de nuevo a preguntas de los periodistas ha señalado que los pacientes cuyos genomas se secuencien sabrán que esa información pertenece a la base de datos de HLI.

Como apunta con cautela Luis Serrano, del Centro de Regulación Genómica de Barcelona, el anuncio es importante por la escala que maneja y el perfil del personaje, “pero no va a revolucionar la medicina”. Además, como él mismo apunta, no se trata sólo de secuenciar genomas, sino que la importancia estará en los trabajos posteriores por analizar la información. “Está muy bien por la magnitud de las cifras, pero ya hay proyectos en Europa en los que se secuencian miles de genomas, y España lidera el consorcio internacional que está secuenciando el genoma de la leucemia”.

Utilizar de forma combinada la experiencia de especialistas en genómica, informáticos y terapia celular es uno de los mayores retos médicos y científicos para luchar contra enfermedades del envejecimiento y las relacionadas con la edad. HLI “va a cambiar la forma en que se practica la medicina hacia un modelo más preventivo que permitirá ahorrar costes para ayudar a que nos traslademos a una medicina preventiva, basada en la genómica, que disminuirá los costes de los sistemas sanitarios. Nuestro propósito no es necesariamente alargar la vida, sino extender la salud, la capacidad, y hacer la vida más productiva”, ha señalado Venter.

Human Longevity ha recaudado 70 millones de dólares, la mayor parte procedente de aportaciones privadas, algunas de las cuales han apoyado ya a su otra empresa, Synthetic Genomics. Sin embargo, una parte importante de esa financiación viene de Illumina, el principal fabricante de tecnología de secuenciación de ADN. De hecho, la nueva empresa de Venter ya ha encargado dos sistema de alta secuenciación, denominados X Ten, a Illumina, cada valorado por unos 10 millones de dólares.

La empresa tendrá su base en San Diego, donde también se encuentra Synthetic Genomics, compañía cuyo propósito es emplear sofisticadas técnicas de ingeniería para crear organismos biosintéticos que pueden producir energía o medicamentos. Además de estas dos empresas, Venter también dirige un instituto de investigación sin ánimo de lucro, el J Craig Venter Institute, que también se encuentra ubicado en San Diego y que colaborará con HLI. Además, se han establecido acuerdos con la empresa Metabolon y con el Centro Oncológico Moores (ambos en San Diego), con cuyos pacientes oncológicos comenzarán las secuenciaciones.

Envejecimiento

Entre los múltiples objetivos, Venter -que será el director y jefe ejecutivo de esta compañía- pretende aplicar todo este conocimiento a la clínica para, entre otras cosas, que sirva en el desarrollo de vacunas, probióticos, fármacos y el estudio del envejecimiento. Precisamente, en la conferencia telefónica que ha realizado esta tarde Venter desde San Diego (EEUU) ha señalado que una parte de la secuenciación de genomas se realizará en personas centenarias y supercentenarias, aunque han admitido que todavía están trabajando con distintas instituciones para el reclutamiento de estos individuos y que no procedan sólo de algunos de los estudios de centenarios ya establecidos.

Porque, como han insistido, el envejecimiento y la longevidad serán dos de los pilares clave de su proyecto, para poder conocer mejor los errores y mutaciones que van acumulando las células a medida que acumulan años y daños. “Nuestro objetivo es que los 100 [años] sean los nuevos 60″, ha dicho en la teleconferencia Peter Diamandis, cofundador de la empresa.

“Es una revolución en Biomedicina”, ha señalado uno de los investigadores que comenzará a colaborar con Venter, Scott Lippman, del Centro Oncológco Moores, de San Diego.

El propio Venter ha explicado que se ha realizado algunas pruebas cerebrales para comprobar el estado de las placas beta amieloides en el cerebro, después de que el análisis de su propio genoma revelase hace unos años que tiene un cierto riesgo de Alzheimer. “Mi cerebro está completamente limpio”, ha bromeado. “Estoy muy emocionado de dar comienzo a este campo que hemos estado esperando desde que hace 13 años se secuenció el primer genoma”, ha concluido Venter a modo de despedida, “acabamos de cruzar el umbral”.

Craig Venter, conocido como el padre del genoma humano, es un biólogo americano y empresario que se dio a conocer en la década de los 90 cuando ofreció un método de secuenciación genómica más rápido del que había hasta entonces.
Desde Celera, una de sus primeras compañías, logró incorporar 30.000 genes al mapa del genoma humano para, en el año 2000, unirse a la parte pública de este proyecto y presentar, junto a Francis Collins, el primer borrador de la ‘biblioteca’ humana.
Posteriormente, creó el instituto que lleva su nombre, J. Craig Venter Institute (JCVI), centro de investigación sin ánimo de lucro ubicado en San Diego (California, EEUU), donde también se encuentra otra compañía Synthetic Genomics, con la que anunció en 2010 la fabricación en el laboratorio, por primera vez en el mundo, de vida artificial: la bacteria ‘Mycoplasma capricolum’. También en San Diego estará situada su nueva empresa Human Longevity.
Ha sido considerado por la revista Time en 2007 y 2008 como una de las 100 personas más influyentes del mundo.

Noticias Agibilis

Article source: http://www.elmundo.es/salud/2014/03/04/53160792e2704e58238b4582.html

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