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El pasado 8 de marzo, día Internacional de la mujer, murió a los 98 años Ángeles Galino Carrillo (Barcelona, 1915). coincidencia providencial para una mujer que es expresión y modelo de lo que un ser humano puede llegar a desarrollarse y a aportar a la sociedad desde su condición femenina.

Ángeles fue profesora, investigadora y especialista en políticas educativas. Tras unos brillantes estudios en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y desempeñar algunos encargos docentes, obtuvo en 1953 en la UCM la cátedra de Historia de la Pedagogía, que impartió hasta su jubilación en 1983. Fue la primera mujer catedrática por oposición en España, abriendo así un camino relevante para la aportación intelectual de la mujer.

Su vocación educadora, largamente ejercida en treinta años de docencia universitaria, la compartió con su actividad investigadora en el campo de la Historia de la Educación. En el cuarto de siglo que ocupó su cátedra, dirigió 265 memorias de licenciatura y 19 tesis doctorales. Sus múltiples publicaciones —50 capítulos en libros, 70 artículos y numerosas ponencias y comunicaciones a congresos— constituyen sin duda una contribución de particular notoriedad a la pedagogía contemporánea. Inició un programa de investigación integrador, poniendo de relieve las connotaciones políticas, sociológicas y culturales del proceso educativo, hasta entonces silenciadas. Este tratamiento intelectual y metodológico fue pionero en la historia de la educación española.

La percepción del fuerte cambio experimentado por la mujer en la concepción de su propia identidad, de su ser y de sus funciones en la sociedad suscitó muy tempranamente su atención intelectual y su empeño en la promoción activa de la igualdad: igualdad de derechos, de oportunidades, de funciones y situación laboral, de presencia en puestos de responsabilidad y de toma de decisiones.

Se sintió heredera del movimiento feminista promovido por san Pedro Poveda (pedagogo y fundador de la Institución Teresiana) y vivió convencida de que la formación y la cultura son un factor decisivo que libera a la mujer de los atávicos condicionamientos que han frenado el reconocimiento de sus derechos y su presencia activa en la sociedad y en la Iglesia.

Por su conocimiento del mundo educativo y su formación específica, fue nombrada consejera de número del Consejo Nacional de Educación (1959-1963). Más adelante fue llamada por el Ministerio de Educación Nacional —eran momentos de alta calidad pedagógica, con José Blat Gimeno y Ricardo Díez Hochleitner, próximos al Ministro José Luis Villar Palasí— para formar parte en los trabajos de preparación de la Ley General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa (1970). Con esta finalidad fue nombrada directora general de Enseñanzas Media y Profesional y directora general de Ordenación Educativa (1969-1971).

Su vinculación con la pedagogía latinoamericana ha sido uno de los ejes de su vida profesional. Conocedora de las realidades educativas de este continente, y especialmente sensible a las desigualdades, apoyó la línea de educación social, superadora de los niveles de pobreza mediante la formación de líderes, el reconocimiento de las culturas autóctonas y la promoción intelectual de la mujer como base de la educación del pueblo.

Colaboró en el campo universitario como profesora visitante de las Universidades de Brasil y Costa Rica (1954), Chile (1964) y Lima en 1991. En 1968 fue nombrada Delegada de la UNESCO para la Planificación de Facultades de Educación en Brasil. Entre 1971 y 1973 formó parte de la Comisión de Intercambio Cultural entre España y Estados Unidos del Ministerio de Educación y Ciencia.

Su extensa actividad profesional la hizo acreedora de diversos reconocimientos y distinciones de orden académico, social y cultural, tanto nacional como internacionalmente.

Vinculada desde su juventud a la Institución Teresiana (asociación eclesial de laicos que tiene como objetivo la potenciación del diálogo entre la fe y la ciencia mediante la educación y la cultura) dedicó gran parte de sus estudios y de su vida a profundizar y promover el carisma y la doctrina de san Pedro Poveda. Como directora general de esta asociación (1977-1988) impulsó en la iglesia católica la presencia activa de los laicos en la cultura y en la sociedad.

Mmuchos fueron los méritos de Ángeles relacionados con su actividad pedagógica en todos los grados, pero quienes tuvimos la oportunidad de conocerla y tratarla recordaremos siempre su magisterio impregnado de los valores que configuraron su atrayente personalidad: atenta, delicada, extremadamente modesta, excelente conversadora, con capacidad para interesarse por todos.

Ángeles Galino ha muerto físicamente. Pero nos queda la luminosa estela de su obra. Fue y seguirá siendo una pedagoga estelar.

Federico Mayor Zaragoza es presidente de la Fundación Cultura de Paz y fue director general de la Unesco.

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Article source: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/03/16/actualidad/1395004767_460661.html

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