feb 072014
 

De todas las misiones espaciales no tripuladas que se han realizado hasta ahora, la de la sonda japonesa ‘Hayabusa’ -entre los años 2003 y 2010- ha sido una de las más espectaculares. Fue la primera cuyo objetivo era recoger muestras de un pequeño asteroide, el bautizado como ‘Itokawa’.

A pesar de que el robot que llevaba a bordo, ‘Minerva’, se perdió nada más aterrizar sobre la superficie del asteroide, la misión fue todo éxito: la sonda pudo realizar fotografías muy detalladas de la roca, posarse en su superficie y recoger polvo del asteroide. Después volvió a la Tierra con su pequeño tesoro en forma de una ínfima cantidad de polvo que está siendo aún analizada por los científicos.

El asteroide ‘Itokawa’ tiene una forma muy peculiar: un cacahuete de poco más de medio kilómetro de longitud. Hace trece años, poco antes del lanzamiento de Hayabusa, que un grupo de astrónomos inició un estudio sobre el brillo y el giro de Itowaka y ahora, tras un detallado análisis, concluyen que su peculiar forma se debe a las distintas densidades que hay en su interior. No descartan así que su origen sea a partir del choque y fusión de dos rocas más pequeñas.

Colisión de asteroides menores

Vista del asteoride Itokawa
ESO

«Los asteroides tienen un tamaño muy pequeño y se espera de ellos que tengan un cuerpo homogéneo» apunta Miguel Mas Hesse, integrante del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC) asociado a la NASA, a EL MUNDO. Lo novedoso aquí es que, al no ser homogéneo, podría haber «un aglomerado de objetos más pequeños», señala Mas Hesse.

El principal coordinador de este estudio, Stephen Lowry (Universidad de Kent, Reino Unido), afirma con gran entusiasmo que es la primera vez que han sido capaces de determinar cómo es el interior de un asteroide. Las propiedades del interior de los asteroides solo podían calcularse con «medidas globales y aproximadas», señalan los autores del estudio, pero ahora han conseguido datos muy precisos: el lado más pequeño tiene una densidad de 2.850 Kg/m3 frente al más grande que posee una densidad de 1.759 Kg/m3.

Este nuevo descubrimiento, publicado en la revista ‘Astronomy Astrophysics’, también lleva a pensar a Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional en España, «que el Itokawa pudo formarse a partir de la colisión de dos asteroides menores, de composiciones y densidades distintas, que quedaron soldados, lo que explicaría esa característica forma de cacahuete».

Dicho en palabras del investigador británico Lowry «este descubrimiento supone un avance muy importante en nuestra comprensión de los cuerpos rocosos del Sistema Solar».

El equipo de investigación midió la velocidad con la que giraba el asteroide alrededor del astro Rey y sobre sí mismo. Con los resultados comprobaron que la velocidad de rotación del asteroide Itokawa se está acelerando ligeramente, de forma que su periodo de rotación se acorta de 0,045 segundos por año. Estos cambios se deben al Efecto YORP que consiste en una alteración de la velocidad de giro del asteroide por el efecto de la iluminación solar.

Cada año más veloz

«Si el asteroide tiene forma irregular, su iluminación también lo es y la manera que tiene el asteroide de volver a irradiar la luz recibida también es irregular. Todo ello hace que el asteroide altere ligeramente tanto su giro propio, como su órbita alrededor del Sol», declara Bachiller. «Los datos de alta calidad [tanto del brillo como del movimiento] han permitido realizar un modelo de precisión que lleva a concluir que la única manera posible de explicar esta pequeña aceleración en el giro es que el interior del asteroide no sea homogéneo», asegura.

Lowry añade que «descubrir que el interior de los asteroides no es homogéneo tiene implicaciones de amplio alcance, especialmente para los modelos de formación de asteroides binarios»

Por otro lado, al calcular los movimientos de los asteroides con una precisión muy alta, este tipo de estudios podrían ayudar a prever los riesgos de colisión de asteroides contra la Tierra.

Desvelar las densidades de este asteroide con forma de cacahuete ha sido posible gracias al telescopio NTT (NEW Technology Telescope) del Observatorio Europeo Austral junto con siete telescopios más. De hecho dos de los que han colaborado en el estudio, ‘Liverpool’ e ‘Isaac Newton’, se encuentran en La Palma, Islas Canarias.

Noticias Agibilis

Article source: http://www.elmundo.es/ciencia/2014/02/07/52f4ade7ca474127058b456c.html

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