mar 182014
 

Uno no espera encontrarse algo así en el interior de una capilla neogótica. Casi en penumbra, entre capiteles de piedra, arcos de medio punto y coloridas vidrieras, aparecen decenas de armarios refrigerados en los que parpadean miles de lucecitas. José María Baldasano muestra con orgullo el superordenador MareNostrum, uno de los cerebros electrónicos más potentes de Europa, situado en esta capilla desacralizada de lo que fue la residencia de la familia Girona. Hoy el edificio pertenece a la Universidad Politécnica de Cataluña y el MareNostrum, que está a punto de cumplir 10 años, ha ayudado a sacar adelante más de 3.000 proyectos de investigación.

Caliope, la niña bonita del catedrático de Ingeniería Ambiental Baldasano, es uno de ellos. Este sistema de predicción de calidad del aire le ha tenido ocupado los últimos ocho años. Gracias a la capacidad del superordenador, Caliope tiene una resolución nunca vista en este tipo de sistemas de predicción. “Usamos varios datos en tiempo real: meteorológicos (temperatura, precipitación, humedad…), de emisiones y de calidad del aire. Después aplicamos unos algoritmos matemáticos para corregir desviaciones y obtenemos unos pronósticos muy fiables hasta a 48 horas”, explica Baldasano en un restaurante cercano a su despacho donde suele ir a comer al mediodía.

Caliope nació como un proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Medio Ambiente. Últimamente, Baldasano y su equipo han decidido darle un enfoque más práctico, más cercano al ciudadano. Por eso, además de poder consultar en su web las predicciones, también han creado una aplicación para móviles. “Nos escribe gente con asma que la usa y que agradece tener una herramienta que le permita, por ejemplo, saber si por la tarde va a haber mucha o poca contaminación y decidir si pueden salir a correr”. El investigador cuenta que siempre, ya desde la licenciatura en Químicas, le interesaron los temas ambientales. Pasó por la calidad del agua, luego estudió los residuos y ha terminado especializándose en calidad del aire.

No es solo por el reto científico. “La contaminación tiene gran repercusión en la salud de las personas”, afirma. “Los ciudadanos tienen derecho a estar informados y a respirar aire limpio”. Su proyecto contribuye a eso, a cubrir las carencias de información de las Administraciones. “Tenemos un problema con los políticos. Tienen un miedo atroz a dar información sobre contaminación. No quieren tocar el tema. Creen que les puede quitar votos o que puede generar alarma en la población. Y se equivocan. La gente sabe entender la información más de lo que creen. Otros países tienen esto mucho más asumido”, señala Baldasano.

La calidad del aire, que debería ser una cuestión técnica, es en realidad un problema político, viene a decir. Ni Madrid ni Barcelona cumplen los estrictos estándares de calidad del aire de Bruselas. Y las medidas que se están tomando son “estéticas”, critica. “Tenemos que hacer las ciudades más humanas. No digo que haya que sacar los coches. Hay que buscar un equilibro entre el medio ambiente y la movilidad. Hay que limitar el acceso a una parte de los coches. Si queremos cumplir con Europa, un 35% del parque debería ser eléctrico, por ejemplo. Es una decisión política, pero en España los lobbies energéticos y de fabricantes de coches son muy fuertes”.

Noticias Agibilis

Article source: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/03/17/actualidad/1395086421_945400.html

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