ago 072017
 

La técnica CRISPR elimina la causa genética de la muerte súbita.

Científicos en EE UU, Corea del Sur y China han conseguido eliminar con éxito una enfermedad hereditaria en embriones humanos por primera vez. La investigación supone un paso fundamental hacia futuras terapias para corregir ciertos tipos de cáncer así como unas 10.000 enfermedades raras que surgen cuando una de las dos copias de un gen es errónea. También es una llamada de atención a toda la sociedad, pues la técnica permite al ser humano cambiar su destino biológico al introducir cambios en las células germinales —óvulos, espermatozoides y embriones— que se transmitirán para siempre de generación en generación.
Los investigadores se han centrado en la miocardiopatía hipertrófica, una dolencia del corazón frecuente que provoca muerte súbita en deportistas y personas jóvenes. Una de las causas principales de la dolencia es que una de las dos copias del gen MYBPC3 es errónea.
Los científicos han usado CRISPR, una tecnología que permite modificar el genoma de cualquier ser vivo con mucha facilidad, para corregir la mutación en espermatozoides de un hombre portador de la enfermedad. Los científicos inyectaron al mismo tiempo los espermatozoides y una secuencia de CRISPR con la versión correcta del gen en óvulos donados por mujeres sanas. De los 58 embriones resultantes, 42 se desarrollaron sin la mutación que causa la enfermedad, una tasa de éxito del 72%. Por primera vez se ha logrado que un número sustancial de embriones sean totalmente viables, sin errores genéticos adicionales que podrían causar problemas de salud en un futuro bebé y en sus descendientes. Ninguno de los embriones estaba destinado a implantarse por lo que fueron destruidos en unos días tras la investigación.
En 2015, científicos chinos fueron los primeros en modificar embriones humanos con esta técnica. El trabajo más reciente, publicado este año, consiguió corregir un gen que provoca la beta-talasemia, un tipo de anemia. Pero ninguno de los tres trabajos consiguió curar todas las células del embrión, solo una parte, un problema conocido como mosaicismo, ni evitar mutaciones adicionales en el genoma, lo que desaconsejaba un posible uso terapéutico. Las investigaciones también originaron un debate internacional sobre los límites éticos que hay que imponer a esta tecnología y los cauces legales para aplicarla en los casos adecuados.
El avance “abre las puertas a que esta tecnología pudiera llevarse alguna día a la clínica, obviamente con todas las precauciones necesarias y siempre si hubiera consenso en la sociedad y la ley así lo permitiera”, señala el bioquímico español Juan Carlos Izpisúa, investigador del Instituto Salk y coautor de la investigación, publicada hoy en la revista Nature.
El trabajo es fruto de la colaboración entre los mayores expertos mundiales en los diferentes campos implicados. La manipulación de los embriones se ha realizado en la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón (EE UU) y ha sido liderada por Shoukhrat Mitalipov, quien ya consiguió la primera clonación terapéutica humana. Entre los firmantes también está el experto en edición genética Jin-Soo Kim, del Instituto de Ciencia Básica de Corea del Sur, así como varios autores del Instituto de Genómica de Pekín y el Laboratorio de Ingeniería de Diagnóstico Molecular Innovador de Shenzhen, que han analizado el genoma de los embriones para comprobar que no portaban errores.
La clave del éxito estaba en inyectar el CRISPR junto con el esperma en el óvulo y no después, cuando ya se ha formado un embrión, como hicieron los investigadores chinos. “Si lo haces en este estadío el proceso es casi perfecto, funciona siempre, pero habrá que ver si funciona igual de bien en cada caso particular”, explica Izpisúa, cuyo equipo en el Salk ha supervisado la edición génica de las células y embriones.
La técnica aún no está lista para usarse en personas. El próximo paso será mejorar su eficiencia. El diagnóstico preimplantacional, que permite analizar el genoma de un embrión generado por fecundación in vitro antes de ser implantado en la madre, tiene una tasa de éxito del 50% (solo la mitad de los espermatozoides lleva el gen defectuoso). El uso de CRISPR eleva ahora esa tasa por encima del 70%, lo que permitiría, por ejemplo, desechar menos embriones en los procesos de reproducción asistida. Pero lo deseable es llegar al 90% o incluso el 100% de efectividad antes de pensar en aplicarla en humanos, explicó ayer Mitalipov durante una conferencia de prensa.
Otro paso inminente del equipo es corregir las mutaciones en los genes BRCA1 y 2, asociados a un riesgo muy alto de cáncer de mama y ovario, usando la misma técnica. En un paso más lejano, habría que realizar ensayos clínicos para trasplantar “los embriones a las madres y después seguir la salud de sus hijos”, explicó ayer Mitalipov. Este ensayo “requeriría acuerdos parlamentarios para cambiar las leyes de EE UU y muchos otros países. Queda aún un largo camino por delante”, advirtió.
Izpisúa vislumbra dos futuras aplicaciones de esta tecnología. La primera sería en “los precursores de los gametos masculinos y femeninos para parejas con síndromes recesivos muy severos. De esta manera, la corrección génica no se haría en el embrión, sino en las células precursoras de los gametos, y se mitigarían ciertos aspectos éticos y de seguridad”, explica. Con esta intervención se podrían corregir, por ejemplo, las mutaciones de cáncer de mama y ovario.
La segunda opción es usar el CRISPR directamente en el útero para corregir “enfermedades genéticas severas, como la trisomía que origina el síndrome de Down, en estados de gestación avanzados”, detalla. En estos casos el proceso no sería perfecto, pues no se corregirán todas las células del feto. Pero sí se podría dirigir el CRISPR a los órganos más afectados, por ejemplo cerebro y corazón, con la esperanza de cambiar suficientes células como para corregir el problema. “Aún nos falta bastante investigación, por ahora hablamos de corregir una sola mutación, con lo que esta tecnología no sería extensible a otros problemas”, advierte Izpisúa.
El bioquímico español fue uno de los miembros de un panel internacional de científicos reunido por la Academia de Ciencias de EE UU que publicó un documento a principios de este año señalando qué usos de CRISPR deben ser permitidos. La tecnología, decían, debe usarse solo en los casos en los que sea el último recurso para evitar enfermedades graves y nunca para intentar mejorar las capacidades físicas o mentales de un individuo, algo que, para Izpisúa, ni siquiera sería posible desde el punto de vista técnico hoy por hoy. “Lo que más me preocupa es que estas tecnologías sean de utilidad para todos, como lo han sido las vacunas, y no solo para los ricos”, comenta.
El trabajo deja también una importante sorpresa desde el punto de vista del conocimiento básico de la biología humana. Las secuencias de CRISPR contienen unas guías de ARN que buscan el punto exacto del genoma sobre el que hay que intervenir y unas enzimas que cortan el fragmento defectuoso. La secuencia también incluye una plantilla con la versión correcta del gen. Una vez cortado el genoma, los mecanismos naturales de reparación de la célula vuelven a pegar la secuencia genética añadiendo la versión proporcionada. La gran sorpresa es que los óvulos no usan la versión introducida por CRISPR, sino que duplica la propia copia correcta del gen que ya porta en su genoma.
Este fenómeno no se había observado antes ni en animales de laboratorio ni en las células somáticas humanas, las que dan lugar a todos los tejidos del cuerpo, lo que apunta a que las células reproductoras tienen un mecanismo único y robustísimo de autoprotección que no se lleva bien con adiciones externas. Desde un punto de vista evolutivo tiene todo el sentido, pues son las células encargadas de perpetuar la especie. Una de las primeras preguntas a responder es si esto impide corregir defectos genéticos cuando estos están en el óvulo y no en el espermatozoide.

Escasas aplicaciones en el corto plazo

Esta investigación no habría sido posible en España. La ley prohíbe expresamente crear embriones para investigación. Solo se pueden usar aquellos que sean descartados en las clínicas de reproducción asistida. El rápido avance de la tecnología —CRISPR fue el descubrimiento del año en 2015— pilla por sorpresa a la sociedad y los gobernantes. “Esto era algo que tenía que pasar”, señala Ángel Raya, presidente electo de la Sociedad Española de Terapia Génica y Celular. “Ahora tenemos que pensar para qué queremos usarlo. Modificar la línea germinal a propósito es una barrera ética en muchos países y es la sociedad la que debe decidir. Se trata de una decisión grande porque define el futuro de la humanidad”, opina el también director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona.
La razón es que hay peligro de introducir cambios irreversibles en la descendencia. “Si hay algún defecto, ¿qué habría que hacer, impedir a esa persona tener hijos o eliminar a su descendencia?”, reflexiona Raya. En su opinión, “la única justificación posible sería cuando hay una enfermedad que no se puede solucionar de otra forma”. El problema, añade, es que por ahora “apenas se conocen casos en los que supondría una ventaja significativa respecto al diagnóstico preimplantacional”.
Este logro es “sorprendente y preocupante a la vez”, señala Lluís Montoliu, miembro del comité de bioética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. “Son unos resultados muy convincentes y demuestran que para reparar un gen no hace falta ni siquiera un factor exógeno, el propio óvulo lo repara”, añade. “Lo preocupante es que esta investigación también contraviene el Protocolo de Oviedo”, un pacto europeo sobre medicina y biología firmado por 29 países, incluida España, “y en el que no están EE UU, China ni Reino Unido”, señala.
Montoliu también advierte de que la aplicación de esta técnica en gametos “solo sería útil en un reducidísimo número de casos”, en el resto el diagnóstico preimplantacional permitiría identificar y descartar los embriones con defectos genéticos. Lo realmente importante es la futura aplicación a las células somáticas. Estudios en ratones han demostrado que CRISPR permite revertir 10 enfermedades monogénicas —causadas por un solo gen— diferentes, dice Montoliu. Si esto se consigue trasladar a humanos, se beneficiaría “un número mucho más elevado de pacientes”, resalta.

Article source: https://noticiasyprotagonistas.com/actualidad/cientificos-de-varios-paises-corrigen-una-enfermedad-hereditaria-en-embriones-humanos/

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ago 072017
 

El catedrático de Psiquiatría de la Universitat de València (UV) Rafael Tabarés-Seisdedos ha codesarrollado un estudio publicado en The New England Journal of Medicine que revela que el 30 por ciento de la población mundial tiene problemas de obesidad o sobrepeso, según ha indicado la institución académica en un comunicado.

La revista especializada acaba de sacar a la luz esta investigación global sobre los efectos en niños y adultos del sobrepeso y la obesidad, que expone que, en todo el mundo, más de 2 mil millones de niños y adultos sufren problemas de salud relacionados con la obesidad y el sobrepeso.

La investigación se ha realizado en 195 países y durante 25 años, de 1980 a 2015. Según el estudio, un porcentaje creciente de personas mueren por estos problemas de peso al aumentar el riesgo a sufrir enfermedades como las cardiovasculares, la diabetes o diversos tipos de cáncer.

De los cuatro millones de muertes atribuidas al exceso de peso corporal en 2015, casi el 40 por ciento se produjo entre las personas cuyo índice de masa corporal (IMC) estaba por debajo del umbral considerado “obeso”.

Los hallazgos representan “una creciente y preocupante crisis mundial de salud pública”, según los autores del artículo. Tabarés-Seisdedos ha reseñado que este trabajo, “sin hipérbole, es enciclopédico por la magnitud y exhaustividad.

“Los resultados son realmente alarmantes a nivel global, también para España, y especialmente para grupos de población más vulnerables como los niños y las personas con trastornos mentales. Estamos subestimando la magnitud del sobrepeso y la obesidad y las consecuencias sobre la salud”, ha advertido.

Los niños con sobrepeso tienen menos amigosLos niños con sobrepeso tienen menos amigos

2 mil 300 COLABORADORES EN 133 PAÍSES

El estudio se basa en los datos del estudio más reciente sobre la carga de la enfermedad mundial (GBD), un esfuerzo sistemático y científico para cuantificar la magnitud de la pérdida de salud de todas las principales enfermedades, lesiones y factores de riesgo por edad, sexo y población. Con más de 2 mil 300 colaboradores en 133 países, el estudio GBD examina más de 300 enfermedades y lesiones.

El trabajo incluye análisis de otros estudios sobre los efectos del exceso de peso y los posibles vínculos entre el alto IMC y los cánceres de esófago, colon y recto, hígado, vesícula y vías biliares, páncreas, mama, útero, ovario, riñón y tiroides, así como la leucemia.

Según la investigación, en 2015 el exceso de peso afectó a 2.2 mil millones de niños y adultos en todo el mundo, o el 30% de todas las personas. Esto incluye casi 108 millones de niños y más de 600 millones de adultos con IMC superior a 30, el umbral de la obesidad.

El 28% de adultos en México padece obesidadEl 28% de adultos en México padece obesidad

LA OBESIDAD SE DUPLICA EN 70 PAÍSES

La prevalencia de la obesidad se ha duplicado desde 1980 en más de 70 países y ha aumentado continuamente en la mayoría de las otras naciones. Aunque la prevalencia de la obesidad entre los niños ha sido menor que entre los adultos, la tasa de aumento de la obesidad infantil en muchos países fue mayor que la de los adultos.

Entre los 20 países más poblados, el nivel más alto de obesidad entre los niños y los adultos jóvenes fue en los Estados Unidos en casi el 13%; Egipto encabezó la lista de adultos obesidad en alrededor del 35%. Las tasas más bajas fueron en Bangladesh y Vietnam, respectivamente, al 1%.

China, con 15.3 millones de habitantes, y la India, con 14.4 millones de personas, tienen el mayor número de niños obesos; los Estados Unidos con 79.4 millones y China con 57.3 millones tenían el mayor número de adultos obesos en 2015.

En España, el 20% de las mujeres mayores de 20 años son obesas, así como el 16% de los hombres, lo que significa una aumento de cinco puntos porcentuales respecto a 1980.

The New England Journal of Medicine tiene un factor de impacto en 2016 de 72’04 que la sitúa en la primera posición de 154 en la categoría de Medicina y en la segunda posición de las 12062 revistas del Journal Citation Reports

nrv

Article source: http://www.eluniversal.com.mx/articulo/ciencia-y-salud/salud/2017/08/7/el-30-de-la-poblacion-mundial-tiene-problemas-de-sobrepeso

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ago 072017
 

Los efectos del calentamiento global son ya más que evidentes. Desde 1950, la atmósfera y los océanos se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, y el nivel del mar se ha elevado. Además, todos estos cambios se han acelerado en los últimos años, los más calurosos desde que se tienen registros.

En cualquier caso, cada país y cada región del mundo está amenazada de manera diferente por el calentamiento global. Sin embargo, en este punto, los científicos coinciden: el Mediterráneo es una de las zonas del planeta más sensibles a los cambios en el sistema climático. 

La cuenta del Mediterráneo: muy sensible a los cambios climáticos

“El Mediterráneo es una de las zonas donde están previstos cambios de temperatura más drásticos, junto a otras zonas como, por ejemplo, el Ártico”, explicó a RT Iris Hendriks, investigadora que trabaja en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), un centro mixto entre la Universidad de las Islas Baleares (UIB) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El problema, según la científica, es que el Mediterráneo “es un mar cerrado”, lo que conlleva, entre otros, “que los organismos que viven” en él “no puedan migrar más al norte”.

Solo durante los últimos 20 años, el nivel de agua del mar Meditarráneo ha ascendido unos tres centímetros por década. Asimismo, la temperatura atmosférica es hoy, de media, 1,5ºC superior a la registrada a principios del siglo XX, aunque en algunas áreas este incremento se ha producido en solo 50 años. Y la tendencia es que estos cambios en el sistema climático se vayan acelerando: a finales de este siglo, el nivel del mar habrá aumento entre medio metro y un metro y la temperatura atmosférica sufrirá un incremento de entre 3ºC y 5ºC.

Sin embargo, el Acuerdo de París se marcó como límite ideal no sobrepasar los 1,5ºC de la temperatura respecto a los niveles preindustriales y, en ningún caso, superar los 2ºC. Por encima de esta última cifra, los veranos serán mucho más largos y las olas de calor serán más frecuentes. El mar anegará playas, paseos marítimos y algunas zonas residenciales. Las consecuencia serían dramáticas para los ecosistemas mediterráneos, “en una forma que no ha tenido precedentes en los últimos 10.000 años”.

España se convertirá en un desierto a finales de siglo

Así lo afirman los expertos en clima Joel Guiot y Wolfgang Cramen, del Centro Europeo de Geociencias Ambientales, en un reciente estudio publicado en la revista ‘Science‘. Los investigadores, además, aseguran que si no se hace nada para limitar el calentamiento global, todo el sur de España se convertirá en un desierto. Otras zonas de la cuenta Mediterránea, como el sur de Italia y Grecia, tendrían un futuro similar.

Aunque las sequías son naturales en el clima Mediterráneo, el problema es que el cambio climático está intensificando su recurrencia e intensidad. Según Greenpeace, un tercio de España ya sufre una tasa de desertificación muy alta y, si no se toman medidas urgentemente, esa superficie árida seguirá creciendo. “La sobreexplotación de los recursos hídricos, las malas prácticas agrarias en zonas de pendiente, el sobrepastoreo, la agricultura intensiva y la urbanización irracional resultan también responsables de esta situación”, asegura la ONG en un comunicado.

Por su parte, el Ministerio de Medio Ambiente también ha advertido sobre los riesgos del calentamiento global para España en un informe publicado el pasado mes de marzo. Según el Gobierno español, “la desertificación es ya un problema real” en más de dos tercios del territorio, agravado por la falta de lluvias y las temperaturas más altas. Además, el 80% del territorio total de España está en riesgo de transformarse en un desierto en lo que queda del presente siglo. Las zonas que más peligro corren son el norte de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, el Valle del Ebro, así como el sur de Cataluña y la submeseta norte.

Un presupuesto de carbono total para el planeta

Los expertos en la materia no han cesado de publicar estudios en los últimos años advirtiendo a gobiernos, empresas y ciudadanos: para contener el cambio climático es necesario reducir de forma sustancial y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero. “Es la hora de tomar responsabilidad, no podemos seguir destruyendo el planeta”, apunta la investigadora del IMEDEA, que explica la necesidad de fomentar las energías sostenibles, como la solar, comprar coches que sean más limpios para el medioambiente o reducir la cantidad de plástico que consumimos.

Los científicos han calculado que existe un “presupuesto total de carbono”, fijado entre las 150 y las 1.050 gigatoneladas, para no superar el límite ideal de 1,5ºC establecido en el Acuerdo de París. Aunque las emisiones de carbono se han estabilizado en los dos últimos años en cerca de 41 gigatoneladas al año, esto significa que en solo cuatro años se alcanzaría el rango más bajo de este presupuesto y en 15 años habríamos gastado la mitad.

Por ello, seis destacados científicos y diplomáticos, incluyendo la investigadora y ex responsable de medioambiente de la ONU Christiana Figueres y el físico Stefan Rahmstorf, publicaron una carta en la revista científica ‘Nature’, el pasado mes de junio, en la que advierten: el mundo tiene tres años para reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero o el cambio climático afectará peligrosamente a la humanidad.

María Jesús Vigo Pastur

Article source: https://actualidad.rt.com/actualidad/246182-cambio-climatico-espana-convertira-desierto

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ago 072017
 

La pérdida de datos es una cosa común. Alguien que haya usado computadoras ha pasado, con toda probabilidad, por la experiencia de no poder abrir un archivo porque está dañado o ha dejado de ser compatible con programas actuales, o porque está guardado en un soporte que las computadoras comunes no leen. Pero es irónico que en tiempos en que los científicos se especializan en big data, muchos de los datos que han recabado sean, en realidad, inaccesibles.

En el estudio “The availability of research data declines rapidly with article age”, un equipo encabezado por Timothy H. Vines analizó una muestra de 516 estudios científicos con una antigüedad de entre 2 y 22 años y encontró que, en muchos casos, los datos –que podríamos llamar crudos, es decir, aún sin interpretación– que acompañaban a los mismos eran imposibles de localizar, ya fuera porque los autores habían cambiado sus direcciones electrónicas y no podían ser contactados o porque los datos se guardaron usando tecnología material que ahora es obsoleta, como los floppy discs. Según el artículo, la probabilidad de que estos datos sigan disponibles cae en un 17% cada año.

Puesto que el conocimiento científico se basa principalmente en la posibilidad de replicar experimentos o en el análisis de datos replicables, la pérdida de datos, sumada a la imposibilidad de contactar a las personas que los generaron, da pie al cuestionamiento de esos resultados, que probablemente se han usado para generar otros estudios, que a su vez son el soporte de otros y así sucesivamente. La materialidad del conocimiento son los resultados de los experimentos: datos y medidas necesarios para hacer cualquier tipo de análisis o para criticar un análisis previo. Ya después vienen las teorías que se sustentan en ellos, o las contrahipótesis para cambiar la dirección de una teoría con base en los datos.

Hallazgos como los de Vines ponen en relieve al menos tres grandes problemas. El primero es que cuando no se puede tener acceso a los datos, el conocimiento surgido de ellos queda, por decirlo de una manera, “en el aire”. Sabemos que el conocimiento es acumulativo, al menos en la mayoría de las disciplinas, pero si los datos sobre los que se acumula dicho conocimiento ya no existen, ¿sobre qué está en realidad basado? No se puede prescindir de los datos.

La situación recuerda al cuento de Hansel y Gretel, en el que Hansel deja un rastro de migas de pan para marcar el camino de vuelta a su casa, pero su esfuerzo es inútil porque los pájaros se comen el pan. ¿Es que, como los personajes del cuento, ya no podemos volver atrás en el camino del conocimiento? ¿Tenemos que volver a generar todos esos datos perdidos que sirvieron de soporte para generar conclusiones y seguir avanzando en el conocimiento? ¿O debemos confiar ciegamente en las conclusiones a las que dieron?

Se supone que confiar sin cuestionarse o sin poder reproducir un experimento es anticientífico. Es el hecho mismo que se le critica a cualquier dogma. Por eso la ciencia no puede dejar que sus datos sean imposibles de rastrear, porque de ese modo se perderían todas las facultades metodológicas que acreditan que un conocimiento es científico.

Por lo tanto, siendo estrictos, diríamos que los resultados basados en datos no rastreables son inválidos, al no poderse corroborar. Por poner un ejemplo, si no tuviéramos los datos reales que Galileo recabó en sus experimentos de mecánica, ya no tendríamos certeza de sus resultados, ni podríamos analizar a fondo su trabajo experimental, ni el trabajo teórico surgido a partir de sus datos. Tal la importancia que estos conllevan.

Vines y su equipo sugieren que los datos sean entregados junto con el artículo al órgano que los publica, para que así los responsables vayan generando un soporte sistemático de la información que deciden publicar. Es una solución que lleva al segundo problema: cómo almacenar millares de datos que se producen a diario y cómo prever que sigan siendo accesibles en cien o doscientos años. Se trata de encontrar un soporte material que haga esto posible. Además de que es necesario crear o perfeccionar los soportes virtuales que respalden todos los datos, sería bueno no depender de uno solo, sino tener uno o varios que no se vuelvan obsoletos con el tiempo. Tal vez no sea descabellado pensar en contar, al menos en casos especiales, con un soporte material como el papel. Después de todo, libros científicos del pasado, como los de Galileo, aún se conservan y atesoran

Un tercer problema es el de lo público y lo privado. Muchos investigaciones se financian con capitales privados, de modo que los datos que producen tendrían propietarios que podrían decidir, o no, ponerlos al alcance del público.

Sin embargo, hay datos que son obtenidos en proyectos de investigación realizados con apoyos estatales. Algo que hace que un conocimiento sea exclusivo es la primicia de medir o experimentar sobre cierto material. Una vez que se tiene la exclusiva del conocimiento, es decir, que se publican arbitradamente los resultados, ¿deberían volverse públicos los datos sobre los cuales se basaron?

Se han dado ya varios pasos para que esto ocurra, tanto por parte de científicos con iniciativa propia como de los gobiernos. El antropólogo Lee Berger, autor de un importante estudio sobre los antepasados del homo sapiens, ha optado, una vez publicados sus resultados, por poner sus datos a disposición del público y dejar que la comunidad los use para comprobar sus análisis o hacer sus propias teorías. Este hecho fue muy original en su momento (2015) y es relevante para el caso que hablamos, pues conjuga la posibilidad para el que quiera, lego o no, de rastrear los datos sobre los que un científico hizo sus conclusiones y, además, los pone a disposición del público en la red, marcando una especie de transparencia científica. Lo que Berger pretende es devolverle la importancia a los análisis y las teorías que se hacen al respecto de los datos, y no a la exclusividad sobre los mismos.

Siguiendo este ejemplo, desde hace seis años la revista Molecular Ecology pide a sus autores que hagan accesibles los datos de los estudios que envían para dictaminación. Esto indica que se hace ya en algunas instituciones, pero debería volverse una práctica común, que evitara la pérdida de contacto con los autores o la obsolescencia del soporte material, tal como se menciona en este artículo.

Sería deseable que, al menos en lo que hace a la investigación financiada por el Estado, una vez publicados los resultados y análisis, se hicieran públicos los datos o quedaran guardados en los repositorios de quien los publica o financia. Existen ya varios esfuerzos para materializar esta idea. La Unión Europea ha establecido que a partir de 2014, todos los artículos realizados gracias a la financiación de Horizonte 2020 –el programa de financiación de la investigación y la innovación en la UE – tendrán que ser accesibles. Plantean dos rutas para ello, la dorada y la verde. En la primera, un investigador pone en acceso abierto su artículo en el momento mismo de la publicación en una revista especializada, la cual debe ser compensada económicamente por la cesión del copyright para dejar el artículo a la libre consulta. En la segunda, el científico deposita su artículo ya publicado en un repositorio abierto al público, tiempo después de su aparición en medios especializados. En España y en México, se ha optado por un esquema similar al de la vía verde. En México, se reformaron en 2014 las leyes de Ciencia y Tecnología, General de Educación y Orgánica del Conacyt, para adoptar la estrategia de acceso abierto.

Finalmente, podemos decir que se han hecho intentos de hacer bases de datos gigantes para estos fines, como aquí se cuenta. Sin embargo, históricamente, los científicos han tenido objeciones y han sido reacios a compartir sus datos: es demasiado trabajo como para volverlo público, no existen bases de datos buenas y confiables, quienes financian la investigación no tienen interés en compartirlos. Además, es difícil ponerse de acuerdo en los estándares para formatear los datos.

Otro problema es que la información contextual de los dato puede llevar a su utilización fraudulenta o errónea, divulgando como ciertos resultados que parecen apoyados por los datos, pero haciendo en realidad una mala lectura de ellos, no revisada por los expertos.  

La pérdida y conservación de los datos es un problema en el día a día del trabajo científico, para el cual no se ha encontrado una solución enteramente satisfactoria. Es un tema delicado e importante, pues se trata del rastro del conocimiento, sobre el cual se sostiene todo lo que se investiga. Quienes alcanzan a ver más lejos no están, como dijera Newton, “subidos a hombros de gigantes”, sino en un rastro de datos que crece día a día. Hay que hacer algo para que siempre podamos seguirlo.

Article source: http://www.letraslibres.com/espana-mexico/ciencia-y-tecnologia/perder-el-rastro-los-datos-cientificos

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ago 072017
 


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Article source: http://www.trt.net.tr/espanol/video/ciencia-y-tecnologia/espana-podria-convertirse-en-un-desierto-en-2090

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 Posted by at 3:08 pm
ago 072017
 

La habitación está iluminada solo con una luz tenue que sale de unos pequeños led y el brillo que sobresale de las 48 pantallas planas, todas colocadas en un tapiz digital de 45 metros en forma de U. Este espacio casi futurista combina la tecnología y la educación en el IE Business School.

La escuela de negocios con sede en Madrid, España, apuesta por la innovación y rompe con la visión tradicional con su aula WOW Room, la cual revoluciona la experiencia del aprendizaje a través de inteligencia artificial, simulaciones en tiempo real, análisis de big data, robots interactivos y sistemas de reconocimiento emocional.

Sus profesores pueden estar presentes físicamente en esta aula futurista o se proyectan a través de un holograma, mientras ellos se encuentran en una salita adjunta al salón conectados por una computadora. El holograma, que es manejado por un robot, se mueve por toda la sala para interactuar con los alumnos que están conectados vía internet desde cualquier parte del mundo.

En México, la educación a distancia ha cambiado y evolucionado junto con los avances tecnológicos. Actualmente la universidad en línea ha ganado terreno en la educación gracias al internet. Ahora es posible acceder a casi cualquier programa de estudio sin importar la hora y el lugar donde te encuentres.

De acuerdo con el Estudio sobre los hábitos de los usuarios de internet en México 2017, 40% de la población ha cambiado actividades que requieren su presencia a la opción online. El mismo estudio señala que 38% de la población realiza cursos o estudia en línea, un aumento de 13% en comparación con 2016.

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“La educación en línea es una industria que ha evolucionado en estos últimos dos años, y seguirá cambiando, se volverá más práctico y especializado”, dice Jolanta Gonalowska, directora de Learning Innovation de IE. “Aunque las clases tradicionales no se dejarán por completo, pueden evolucionar para ser híbridas”.

Hay muchas universidades en México que cuentan con tres modalidades de enseñanza: presencial, donde el alumno toma sus clases en las instalaciones de la escuela; online, donde el alumno, sin importar donde se encuentre, se conecta vía remota por internet; y la semi presencial, en la cual combinan la modalidad presencial y online.

38% de los mexicanos toman cursos en línea.


A nivel internacional, una de las primeras escuelas en aliarse con la tecnología es la IE Business School, con su WOW Room (Window on the World), los alumnos pueden tomar sus cursos empresariales, diplomados o maestrías prácticamente desde cualquier parte del mundo.

“WOW Room anticipa la formación del futuro. La tecnología revoluciona nuestras vidas y nosotros nos movemos en esa dirección”,dice Gonalowska.

A un año de haber lanzado esta aula en España, hoy cuenta con más de 1,000 alumnos provenientes de 130 países y 100 profesores.

“Los alumnos toman decisiones bajo presión durante el curso, enfrentan crisis empresariales, definen procesos de producción, negocian en escenarios bélicos y resuelven conflictos diplomáticos entre países, entre muchos otros casos”, dice Gonalowska.

Con todo y título

Con el WOW Room, IE Business School quiere dar un impulso a su oferta educativa, y es una de las primeras en ofrecer títulos de grado y posgrado a través de Internet.

“Este espacio es un paso a nuestra apuesta de inmersión tecnológica, por eso hemos invertido más de 25 millones de euros en proyectos innovadores de formación en los últimos 15 años, estrategia por la que estamos reconocidos como la mejor escuela de negocios del mundo en MBAs online”, dice Gonalowska.

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En lo que respecta al software, la directora de Learning Innovation de IE comenta que “fue diseñado en colaboración con una startup española, y no requiere una red de alta capacidad para transportar datos, lo cual asegura la participación de los alumnos a través de cualquier dispositivo ya sea tableta o computadora”.

Pero el WOW Room es solo una de las aulas del futuro. Actualmente, el equipo de Technology Lab del Learning Innovation de IE, trabaja con la versión beta del producto Spaces, el cual fue lanzado el pasado mes de abril por Mark Zuckerberg, fundador de Facebook. “La finalidad de probar Facebook Spaces, es crear aulas virtuales donde los alumnos puedan colaborar e interactuar en equipo sin estar en el mismo lugar”, dice Gonalowska.

Article source: http://www.milenio.com/tendencias/regreso_a_clases/tecnologia-escuelas-aulas-futuro-wow_room-ie_business_school-regreso_a_clases_0_1004899690.html

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 Posted by at 3:08 pm
ago 072017
 

El ministro español del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha señalado en relación al código de conducta para las ONG que trabajan en el Mediterráneo exigido por Italia que se debe “concienciar” a esas organizaciones “de que se está para ayudar” y no “para favorecer la inmigración irregular”.

“Hay que concienciar a las ONG de que se está para ayudar y no se está para favorecer o potenciar la inmigración irregular, cuando esa inmigración irregular está dando lugar a que corra peligro en el Mediterráneo, como está sucediendo con demasiada frecuencia”, comentó Zoido a su llegada al consejo informal de ministros del Interior de la Unión Europea (UE) en Tallin.

Las declaraciones de Zoido llegan después del anuncio de la creación de un “código de conducta” para la actuación en el Mediterráneo de los barcos de rescate de ONG, que han salvado cientos de miles de vidas de migrantes. Lo más probable es que la medida ponga a estas organizaciones bajo control de las guardias costeras de Italia y Libia, que podrían así restringir su capacidad de salvar a los pasajeros de las inestables embarcaciones en las que viajan. En lo que va de año, 1.889 personas han muerto tratando de cruzar el Mediterráneo Central.

La medida fue impulsada por los gobiernos de Libia e Italia, pues consideran que las ONG que han movilizado barcos de rescate en el Mediterráneo generan un “efecto llamada”. Algunas organizaciones, como la ONG Pro Activa Open Arms ya han respondido alarmadas, defendiendo que el “efecto llamada” es causado por las autoridades europeas pues, a su juicio, la inexistencia de vías legales de entrada empuja a estas personas a arriesgar su vida y fomenta el “negocio de los traficantes”.

Justifica el retraso en la reubicación

Ante la petición italiana al resto de Estados miembros de la UE para acelerar la reubicación de solicitantes de asilo, el ministro ha justificado la lentitud con la que España está llevando a cabo los traslados afirmando que España también tiene “una presión importante” en los puertos.

Según recuerda, la inmigración irregular a través del Mediterráneo occidental ha crecido “en un 140%”. Sin embargo, las cifras son mínimas en comparación con las llegadas registradas en las costas italianas. En lo que va de año, 6.464 personas han cruzado el Estrecho frente a los 69.382 migrantes que han arribado a Italia en el mismo periodo de tiempo.

El pasado 1 de julio, Zoido dijo que prevé que la Unión Europea rebaje “ostensiblemente” la cifra de refugiados que España debe acoger antes del próximo mes de septiembre a “en torno 7.000 o 7.500”, y no los más de 17.000 comprometidos al inicio.

Por su parte, insistió en actuar en los países de origen y tránsito de los migrantes para evitar la “presión migratoria” en el Mediterráneo. “España tiene el firme convencimiento de que cuando una persona recorre mas de 4.000 o 5.000 kilómetros superando dificultades, cuando ya llega al mar Mediterráneo es muy difícil que se le pueda convencer de que retorne nuevamente de manera voluntaria a su país de origen”, comentó.

Así, instó a desarrollar proyectos que generen riqueza en los territorios de los cuales proceden los inmigrantes que llegan al Viejo Continente, aunque también y ha calificado de “fundamental” el control de fronteras.

Article source: https://businessmonkeynews.com/pt/zoido-hay-que-concienciar-a-las-ong-de-que-no-favorezcan-la-inmigracion-irregular/

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