Aug 282016
 

Un grupo de científicos anunció este miércoles haber descubierto un pequeño planeta potencialmente habitable, que se encuentra en órbita en torno a la estrella más cercana a nuestro sistema solar, Próxima Centauri, en un estudio publicado en la revista Nature.

Bautizado Próxima b, este exoplaneta rocoso, dotado de una masa cercana a la de la Tierra, está ubicado en una zona considerada “habitable” o “templada”, lo que permite al menos en teoría inferir la presencia de agua líquida en su superficie, una condición necesaria para la vida, según los investigadores.

A causa de su cercanía, “Próxima b podría ser el primer exoplaneta que reciba la visita de una sonda espacial el día en que el ser humano alcance a desarrollar las tecnologías necesarias”, declaró uno de los autores del estudio, Julien Morin, del Laboratorio Universo y Partículas del CNRS (Centro Nacional de la Investigación Científica) en la Universidad de Montpellier.

Desde 1995, los científicos han descubierto miles de exoplanetas (es decir, planetas ubicados fuera de nuestro sistema solar), decenas de los cuales parecen potencialmente habitables. No obstante, se encuentran muy lejos.

Próxima b, en cambio, está casi ante nuestras narices a escala universal. Orbita alrededor de Próxima Centauri (o Próxima del Centauro), una estrella enana roja muy conocida de los astrónomos y de los fanáticos de la ciencia ficción, que se encuentra a apenas 4,2 años luz del Sol. Un año luz equivale a 9.461.000 millones de kilómetros.

Próxima Centauri tiene una luminosidad muy débil para ser captada a simple vista.

Un equipo internacional de astrónomos, coordinado por Guillem Anglada-Escudé de la Universidad Queen Mary de Londres, descubrió Próxima b gracias a una campaña de investigación que duró dos años, y que se intensificó en el primer semestre de este año.

La investigación contó con la contribución del espectrógrafo HARPS instalado sobre un telescopio del Observatorio Europeo Austral (ESO) que se encuentra en Chile. Los investigadores se basaron también en una serie de mediciones realizadas entre 2000 y 2014 con telescopios del ESO.

Los astrónomos revelaron la existencia de Próxima b al lograr detectar la muy débil oscilación de la estrella, resultante de la atracción gravitatoria generada por el pequeño planeta en su órbita.

A intervalos regulares, Próxima Centauri se nos acerca (su luz vira hacia el color azul) y luego se aleja (la luz se vuelve rojiza) a una velocidad de 5 km/hora, o sea, al ritmo de caminata de un ser humano.

Los investigadores se ocuparon en verificar que este fenómeno no podría estar vinculado a la actividad magnética de la estrella.

“La señal es periódica, se repite”, indicó Anglada-Escudé durante un encuentro con la prensa. “Estadísticamente no hay dudas”, dijo. “Hemos encontrado un planeta orbitando alrededor de Próxima Centauri”, aseveró.

Una radiación intensa

Próxima b completa su órbita alrededor del astro en 11,2 días. Se encuentra a unos 7 millones de kilómetros de su estrella (o sea, apenas el 5% de la distancia Tierra-Sol) que es 700 veces menos luminosa que el Sol.

Esto permite a Próxima b encontrarse “en la zona habitable que rodea a su estrella, puesto que la temperatura en su superficie permite inferir la presencia de agua en estado líquido” sobre la misma, subraya el ESO.

Los científicos estiman que la masa del planeta Próxima b es 1,3 veces la de la Tierra. “Se trata muy probablemente de un planeta rocoso y no gaseoso”, subraya Pedro Amado, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (sur de España).

Sin embargo, Próxima b es sin lugar a dudas bastante diferente a la Tierra. “Se encuentra claramente en un medio ambiente bastante exótico comparado al de nuestro planeta”, subraya Morin.

“El nuevo planeta orbita muy cerca de su estrella, pensamos que las fuerzas de las mareas tienden a sincronizar la rotación del planeta sobre sí mismo y alrededor de su astro”, subraya. “Sin lugar a dudas muestra siempre la misma fase a su estrella como la Luna” a nosotros, añade.

La cuestión de saber si el planeta posee atmósfera es crucial para determinar sus chances de albergar alguna forma de vida.

Con una atmósfera “es plausible que las temperaturas sean de -30 grados Celsius en la parte a la sombra y de +30 sobre la expuesta a la luz”, declara Anglada-Escudé.

Pero hay sobre la mesa un aspecto sombrío a destacar: a causa de la proximidad con su estrella, que está bastante activa, Próxima b recibe muchos más rayos X y ultravioletas extremos que los que la Tierra recibe del Sol (alrededor de 100 veces más, según los investigadores).

Y, sobre la Tierra, la atmósfera y la presencia de un campo magnético nos protegen de las radiaciones y las partículas solares.

Para observar si hay agua y una atmósfera sobre el planeta Próxima b, “habrá probablemente que esperar a desarrollar nuevos instrumentos astronómicos, que verán la luz durante la próxima década”, indicó Franck Selsis, director de investigación del CNRS en la Universidad de Burdeos, Francia, que ha participado en estudios complementarios sobre Próxima b.

Article source: http://www.elpais.com.uy/vida-actual/descubrieron-planeta-potencialmente-habitable-cerca.html

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Aug 282016
 

Ciudad de México (Rasainforma.com/Redacción).- El proyecto internacional CALIFA (Calar Alto Legacy Integral Field Area), realizó la observación, por primera vez, que revela que las galaxias crecen de la parte central a la externa, es tan sólo uno de los resultados del la investigación, que aporta una visión panorámica sin precedentes de esos objetos, es encabezada por Sebastián Sánchez, investigador del Instituto de Astronomía (IA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Gracias al conocimiento derivado del proyecto, que comenzó en 2008 y que concluyó recientemente, luego del estudio de 732 galaxias del llamado Universo local –el más cercano a nosotros, y que corresponde a sólo el uno por ciento del tamaño de todo el cosmos– será posible saber de mejor manera cómo se forman y evolucionan esas estructuras.

Mejor aún: su estudio es una herramienta fundamental para nuestra comprensión de los procesos físicos que dieron lugar al Universo, tal y como lo observamos, precisó el universitario.

 En el Universo local hay millones de galaxias: la escala es enorme. Por ello, en CALIFA se definió una muestra significativa y, por lo tanto, representativa de todas ellas, para luego estudiarlas a detalle, mucho mayor al alcanzado hasta ahora.

Proyectos anteriores obtuvieron imágenes que permitieron observar la morfología y composición galácticas, o bien, tener un espectro por cada galaxia –descomposición de la luz en sus diferentes colores, es decir, de la radiación electromagnética en diversas longitudes de onda, que permite conocer su velocidad, temperatura y composición química, entre otros aspectos– y, en consecuencia, un valor promedio de sus propiedades, como la edad, sin diferenciar la presencia de estrellas viejas o jóvenes.

“Lo que hicimos fue un estudio donde tomamos miles de espectros por cada galaxia –que indican el gas que contiene en cada una de sus localizaciones–, que nos permite saber cómo son sus propiedades espacialmente resueltas”, refirió Sebastián Sánchez

Comparado con los millones que están presentes en el Universo local, 732 podría parecer un número bajo, pero si se considera que se obtuvieron más de dos mil espectros por cada una, “en realidad hablamos de más de ocho millones de mediciones”, aseguró

Así, durante los últimos cinco años se obtuvo espectroscopía 3D de esas estructuras, utilizando la Unidad de Espectroscopía Integral de Campo (IFU, por sus siglas en inglés) del telescopio de 3.5 metros del Observatorio de Calar Alto, en Almería, España.

Para entender cómo se forman y cómo funcionan esos objetos se requería información más detallada y hasta la fecha no se había obtenido. “Ésa es la diferencia: tenemos un número menor de galaxias, pero mucha más información por cada una de ellas”. El detalle logrado equivaldría a distinguir entre el valor medio de ingresos de un país y el ingreso de cada habitante en cada una de las ciudades.

Gracias a ello, Sebastián Sánchez y un equipo de más de 80 astrónomos en 17 países rompen paradigmas, porque “estamos encontrando datos nuevos que no éramos capaces de ver”. Por ejemplo, se sabía que hay una correlación entre la tasa de formación estelar y la cantidad de masa de las estrellas.

Hoy se sabe que esa correlación se mantiene a escalas locales, es decir, que ocurre lo mismo si se observa una galaxia completa o sólo un “pedazo” de ella. Eso permite entender que la física de la función estelar es local, no global.

CALIFA es un proyecto de legado, dirigido a tomar datos no sólo para la comunidad que ha impulsado el proyecto, sino para distribuirlos de manera pública. Así ha ocurrido en varias ocasiones y en la última, de datos intermedios, se registraron 10 mil descargas por parte de la comunidad científica mundial.

“Casi un tercio de los artículos relacionados con el proyecto no los ha realizado la comunidad que tomó los datos, sino otros investigadores, quienes se han beneficiado, gratis, de información con un estricto control de calidad”. Al cierre de la investigación se ha hecho ya la última distribución de datos de 667 galaxias.

Un resultado no menos importante de CALIFA son las 17 tesis doctorales (de ellas, 14 ya se han defendido) y ocho más de maestría, además de la publicación de más de 35 artículos. “Hemos visto crecer una generación de científicos, que han creado conexiones científicas y personales entre ellos”.

En CALIFA –con sedes principales en México, Alemania y España, en instancias como el Instituto de Astrofísica de Potsdam o el Max Planck Institute, en Heidelberg; el Instituto de Astrofísica de Andalucía, y la UNAM– también participan el Instituto de Astronomía de la Universidad de Cambridge, las universidades de St. Andrews, Sídney, Wisconsin y Kansas, así como la Universidad de Guanajuato y el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica.

Ha sido en el IA donde se han brindado las posibilidades para culminar el proyecto. “Un tercio de los datos se tomaron aquí, y aquí es donde ha florecido”. Asimismo, se contó con el cofinanciamiento de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico de esta casa de estudios.

Durante la reunión The Interplay Between Local and Global Processes in Galaxies, efectuada en Cozumel en días pasados, se dieron a conocer los datos finales de CALIFA a 150 asistentes de todo el mundo. Ahora ya están a disposición de los científicos, quienes podrán seguir contribuyendo al avance de la ciencia y del conocimiento del Universo.



Article source: http://rasainforma.com/noticias/ciencia-y-tecnologia/por-primera-vez-observan-que-las-galaxias-crecen-de-la-parte-central-a-la-externa/165037/

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Aug 282016
 

El 8 de agosto se celebró en muchas partes del mundo el Día Internacional del Orgasmo Femenino. El lema de la curiosa jornada fue «Háganlo, no lo finjan», pues según una encuesta realizada a más de 13 000 mujeres latinoamericanas, el 54 por ciento de ellas declaró haber simulado el clímax con su pareja.

El orgasmo en las relaciones sexuales es imprescindible para que el coito se disfrute de forma plena. No obstante, hombres y mujeres lo experimentan de una forma diferente, algo que ha inquietado a los científicos por muchos años.

La cuestión más polémica en el estudio de la evolución de la sexualidad humana es sin duda si el orgasmo femenino es o no una adaptación funcional. En otras palabras, si toma o no partido en la supervivencia; algo a lo que parece haber respondido recientemente la ciencia.

Un nuevo estudio de científicos de la Universidad de Yale y el Hospital de Niños de Cincinnati, Estados Unidos, sugiere que el orgasmo femenino es un vestigio de nuestro pasado evolutivo, cuando las fuertes descargas de hormonas que acompañan el clímax eran necesarias para ovular.

«LUJO» EVOLUTIVO

Desde un punto de vista fisiológico, el placer masculino es una adaptación para expulsar los espermatozoides mediante contracciones musculares. Sin embargo, para la fecundación de sus óvulos las mujeres no necesitan tener orgasmos y ni siquiera estos ocurren siempre en las relaciones sexuales.

Esto ha llevado a considerar el orgasmo femenino como un mero subproducto del masculino, teniendo en cuenta que las féminas comparten algo de su ontogenia temprana con los hombres, en la que el orgasmo es una adaptación.

Otra de las hipótesis más extendidas sugiere que el orgasmo femenino habría surgido como un mecanismo de retención del esperma en el interior del tracto genital, para así facilitar la fecundación, por lo que tendría también una verdadera utilidad.

Según la reciente investigación de la Universidad de Yale y el Hospital de Niños de Cincinnati, publicada en la revista JEZ-Molecular and Developmental Evolution, el orgasmo femenino en la actualidad no cumple ninguna función, más allá del mero placer. Es decir, que se trata de un esquivo «lujo» evolutivo, gracias a que la aparición de la ovulación cíclica desligó reproducción y placer en las hembras de los primates.

DESCARGA DE HORMONAS

Los científicos se centraron en el estudio evolutivo y en diferentes especies de uno de los fenómenos que acompaña el orgasmo femenino, la fuerte descarga de hormonas como prolactina y oxitocina.

«Investigaciones anteriores se enfocaron en la biología humana, pero no en la evolución de una determinada característica en diferentes especies», comentó Günter Wagner, profesor de Ecología y Biología Evolutiva en Yale y uno de los autores del estudio.

«Las características homólogas en especies suelen ser muy difíciles de rastrear», afirmó la coautora Mihaela Pavlicev, del Hospital de Niños de Cincinnati.

«Las fuertes descargas hormonales caracterizan uno de los aspectos del orgasmo femenino y por eso seguimos la pista evolutiva de esa característica en diferentes especies», aseveró.

En muchos mamíferos, como gatos o conejos, esta descarga hormonal ocurre durante la relación sexual con el macho y es necesaria para estimular la liberación de óvulos. Pero en los seres humanos y otros primates, la ovulación es espontánea e independiente de la estimulación sexual.

Los investigadores señalan que la ovulación inducida apareció antes que la ovulación espontánea, que habría surgido hace unos 75 millones de años. El orgasmo femenino sería, entonces, un vestigio de ese pasado ancestral común, cuando una fuerte descarga hormonal era necesaria para una función tan vital como la ovulación.

CLÍTORIS MOVEDIZO

Con la ovulación cíclica, que se produce de forma regular e independiente de las relaciones sexuales, el orgasmo femenino quedó libre de una función concreta, y el clítoris, responsable de la sensación placentera, se convirtió en algo accesorio para la reproducción.

En la mayoría de los mamíferos con ovulación inducida por actividad sexual, el clítoris se encuentra dentro o muy cerca del canal vaginal. La cópula va ligada a la excitación de este órgano, que induce la secreción hormonal que, a su vez, provoca la liberación de óvulos, para aumentar la eficacia reproductiva.

En el caso de las mujeres, la aparición de la ovulación espontánea también habría llevado a otros cambios evolutivos, especialmente la reubicación del clítoris, que ahora se encuentra más distante del canal vaginal.

Pero este cambio anatómico hace que sea menos probable que el clítoris reciba la estimulación adecuada durante la relación sexual, para provocar el reflejo neuroendocrino conocido en los humanos como el orgasmo.

«Esto explicaría por qué la cópula no está necesariamente acompañada por el orgasmo», afirmó Pavlicev, quien no descartó que la fuerte descarga hormonal pueda estar asociada a otras funciones.

«Aún hay mucho debate sobre si el orgasmo podría cumplir otras funciones, como un fortalecimiento del vínculo emocional. Así que no podemos excluir que aunque perdió su conexión con la reproducción, el orgasmo femenino puede tener otras funciones», concluyó.

No obstante, algunos investigadores apuestan por otras explicaciones. Ese es el caso de Elisabeth Lloyd, profesora de Biología de la Universidad de Indiana y autora del libro El caso del orgasmo femenino, quien describió el trabajo de Yale como «importante», por su enfoque original de estudiar la evolución de especies.

Lloyd aseguró que aún se sabe muy poco sobre el orgasmo en los animales y que, además de la descarga hormonal, es necesario tener en cuenta otros aspectos neurológicos y musculares que intervienen en el fenómeno.

Para ella, el orgasmo femenino es simplemente un vestigio del desarrollo embrionario. «Solo a las ocho semanas se produce una fuerte descarga de hormonas que transforma los genitales en genitales masculinos», explicó.

Los hombres necesitan el orgasmo para transferir esperma, pero las mujeres, según la científica, tendrán también los tejidos musculares y terminales nerviosas para el orgasmo, lo que la autora describió como una «yapa fantástica».

«Aparte del placer, parece no tener un objetivo. Pero esto no significa que el orgasmo femenino no sea importante. Simplemente no parece tener una función desde el punto de vista evolutivo», argumentó.

EL ORIGEN DE LA FECHA

Existen varias teorías sobre el origen del Día Internacional del Orgasmo Femenino. La más difundida es que nació en Brasil en el año 2006, por iniciativa del concejal del pueblo brasileño de Esperantina, Arimateio Dantas, quien decidió compensar a su esposa por algunas deudas sexuales que tenía con ella.

En un primer momento, los habitantes de Esperantina fueron obligados por ley a que cada 9 de mayo deberían realizar un esfuerzo para que su pareja llegara a conseguir el orgasmo. Tiempo después se cambió al 8 de agosto.

A partir de ese particular comienzo, organizaciones de mujeres en todo el mundo comenzaron a promover la fecha para alentar a otras a disfrutar de su sexualidad y dejar atrás los tabúes. La celebración se ha extendido ya a países como Dinamarca, Noruega, España, México, Argentina y Perú.

En Dinamarca y Noruega, por ejemplo, se rinde homenaje a las mujeres de distintas épocas que fueron en contra de los prejuicios y mandatos culturales.

En Noruega es declarado como día feriado, y en Dinamarca el orgasmo es obligatorio. De no cumplirse ese día, el hombre es multado con un año de abstinencia vigilada por una mujer policía.

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Article source: http://www.invasor.cu/ciencia/10368-orgasmo-femenino-al-desnudo

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Aug 282016
 

Antropólogos forenses se dedican a estudiar órganos aún sin desintegrarse que fueron encontrados en fosas durante la Guerra Civil en España y que a pesar de los estudios ya realizados comentaron que aún queda mucho que realizar.

Foto: Especial

Madrid, 27 de agosto 2016 (dpa) – Cuando hace seis años abrieron la tierra en los montes de La Pedraja, el equipo de exhumación de las fosas de la Guerra Civil española se quedó atónito. Muchos de los cráneos encontrados contenían todavía sus cerebros y un cuerpo el corazón, que no se habían desintegrado gracias a un extraño fenómeno natural.

Desde entonces, un equipo comandado por el antropólogo forense Fernando Serrulla se ha dedicado a estudiar los órganos y a establecer una hipótesis para un fenómeno que es “absolutamente excepcional”, según cuenta a dpa.

El caso de La Pedraja es tan “excepcional y único”, asegura, que se considera “la colección de cerebros mejor conservada del mundo” y “un patrimonio científico interesantísimo”.

Las conclusiones de sus investigaciones acaban de ser publicadas en una revista científica en la que se explica que los órganos se conservaron gracias al fenómeno de la “saponificación”, que se produce cuando un cuerpo graso se convierte en jabón.

En los primeros días de la Guerra Civil española (1936-1939), los cuerpos de decenas de víctimas del franquismo fueron enterrados en estos montes pertenecientes a la comunidad de Burgos, en “un terreno arcilloso impermeable, extremadamente ácido”, donde se han encontrado “restos de cal”.

“Al cavar la fosa la tierra arcillosa se convirtió en una piscina de tierra saturada de agua en la que los órganos con mayor componente graso se saponificaron”, explica el forense. Y es que aquel verano de 1936 fue bastante lluvioso, cuenta, lo que ayudó a que este extraño fenómeno se produjera.

Serrulla es miembro de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que ha participado en más de un centenar de exhumaciones en España. La de La Pedraja se ha podido llevar a cabo gracias a una ayuda gubernamental de la época del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y al dinero de la Agrupación de Familiares de las personas asesinadas en los Montes de La Pedraja.

Según explican estos en su página web, en este paraje, al que se accedía a través de una carretera estrecha y sinuosa, fueron inhumadas clandestinamente centenares de personas tras ser asesinadas en los primeros meses de la Guerra Civil. Eran llevadas en grupos y asesinadas a pie de fosa.

En esta fosa de La Pedraja (después fueron encontradas otras) se hallaron restos humanos de 104 personas. Serrulla, miembro del Instituto de Medicina Legal de Galicia, recuerda el día en el que el director de la excavación lo llamó para informarle del hallazgo.

“Fue impresionante. Me llamó Paco Etxeberria a las tres de la tarde y a las ocho de la noche estaba ya en Burgos. Era un fenómeno de mucho interés desde el punto de vista forense y había que evaluarlo”, cuenta.

Pese a los seis años de investigación, explica, “queda mucho por investigar”, ya que se ha hecho “un análisis genérico, no cuantitativo” y por ello lo que se necesita es que haya más financiación “para hacer un estudio más preciso”.

Por ejemplo, explicó, no han logrado extraer ADN de ninguno de los órganos, por lo que no se han utilizado para identificar a ninguno de los cadáveres.

La mayoría de los 104 cuerpos siguen sin nombre y los pocos que se han podido identificar no ha sido por los órganos sino por el ADN encontrado en los dientes. Identificar los cuerpos para poderles dar sepultura es el principal objetivo de los familiares y la principal reivindicación de muchas víctimas del franquismo.

Serrulla explicó que se necesitaría aplicar técnicas más sofisticadas de investigación que se aplican en países como Alemania, donde hay laboratorios “especializados en ADN antiguo y degradado”. “Estamos muy limitados (…). Si pudiéramos buscar ADN sería una maravilla para poder identificarlos”, asegura.

Si bien es extraño encontrar un caso de conservación de cerebros, es “mucho más excepcional” el haber encontrado el corazón. Hay decenas de estudios publicados de conservación de órganos por tratamientos artificiales pero no por algo natural como la saponificación. “Un corazón conservado así, yo no conozco ningún caso”, confirma.

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Article source: http://www.sinembargo.mx/27-08-2016/3085229

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Aug 282016
 

También ayuda a ajustar medicaciones. Un grupo de genetistas locales barre con los prejuicios y lleva la bandera de una pequeña gran revolución que está sucediendo acá y que podría incluirnos en un boom mundial.

Aveces a Víctor Raggio la lentitud lo exaspera. Si uno quiere dedicarse a la genética en Uruguay debe aprender a esperar, pero no acostumbrarse. “Cuando empecé el panorama era muy incierto. Era discutible si la genética era realizable o no, y más si uno podría vivir dedicándose a ella”, rememora.

A fines de 1990, cuando ya se había recibido de médico y trabajaba investigando el ADN humano, le dijeron que se iba a crear un título de postgrado de genética para médicos, pero el tiempo pasó sin novedades. Entonces decidió intervenir para acelerar el reloj: primero comenzó a presentarse como genetista a pesar de que aún no existía ese título, y luego ayudó a crear esta especialización en la Facultad de Medicina. Ahora, los médicos que quieren destinar su talento al análisis de genes lidian con una espera menos.

En nuestro país ningún genetista se salva de la mirada atónita que le devuelven cada vez que dice en voz alta su profesión. Incluso es habitual que deban explicar que no diseñan bebés perfectos, ni clonan animales y que muchos de ellos ni siquiera trabajan con pipetas en un laboratorio, sino frente al monitor de una computadora.

El número de genetistas se cuenta con los dedos de las manos. Muy pocos pacientes saben cuál es su función dentro de la medicina clínica o para qué sirve leer el ADN. Raggio opina que aunque la genética es la base de la biología, hay cierta falta de cultura dentro del ámbito médico acerca de cómo usarla. Esto la convierte en una especialización poco popular, mal paga y con menos reconocimiento del que merece.

Sin embargo, está ocurriendo una pequeña gran revolución en el sistema médico. En pocas semanas una socia de ASSE podrá hacerse gratis en el Pereira Rossell el mismo estudio que se hizo la actriz Angelina Jolie para saber qué tan alta era su predisposición a desarrollar cáncer de mama y de útero. Aquellos padres portadores de una mutación genética ya pueden prevenir esta transferencia al embrión mediante exámenes preimplantacionales. Y varios pacientes con enfermedades complejas recibirán un diagnóstico genético sin costo o a un precio accesible estudiando su genoma (o exoma, que es su parte más importante).

Así lo resume Raggio: “Estamos haciendo estudios y aplicando técnicas que hasta hace poco tiempo eran impensables en Uruguay”.

Es que a veces la lentitud de los procesos acepta una tregua. El abaratamiento de la tecnología de nueva generación abrió las puertas para que genetistas locales accedan a las máquinas, desarrollen proyectos de investigación, se formen como analistas capaces de interpretar resultados y elaboren diagnósticos confiables. Incluso permite que apuesten a la exportación de estos servicios.

Para los pacientes, acceder a estudios de secuenciación del genoma (leer el ADN) es una herramienta valiosísima de prevención, diagnóstico, pronóstico y tratamiento de distintas enfermedades. También es útil para ajustar medicaciones o determinar cuáles son los más adecuados.

Raggio es profesor agregado del Departamento de Genética de la Facultad de Medicina y encargado de la sección clínica. Es uno de los genetistas más atareados del medio y está más satisfecho que nunca. Le dice a todos esos sorprendidos por su profesión que luego de dos décadas de carrera, los cambios de los últimos dos años le hacen sentir que está formando parte de algo realmente importante para la salud nacional.

Saberlo todo.

¿Cuál fue el detonante de este cambio? En 1990 el Proyecto Genoma Humano demoró diez años en secuenciar el genoma de unas 20.000 personas. Insumió una inversión de 3.000 millones de dólares y la colaboración de universidades y centros de investigación de Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, Inglaterra, Alemania, Japón y España.

Hoy, 15 años más tarde, secuenciar el genoma completo de un paciente demora cuatro semanas, se puede hacer en Uruguay y cuesta aproximadamente 1.500 dólares. El desarrollo tecnológico y la impresionante disminución de costos lo hicieron accesible a nivel masivo, y como consecuencia comenzó a utilizarse como un estudio clínico cada vez más común.

En el Instituto Pasteur un equipo liderado por Hugo Naya pretende hacer su propia versión del Proyecto Genoma Humano: Urugenomes. Son 18 genetistas que, desafiando el lugar común, pasan la jornada analizando series de letras y números en una computadora.

Estudiar el genoma de un paciente implica interpretar las 3.000 millones de posiciones de los genes, es decir, 3.000 millones de lugares donde puede haber información. “Un paciente sano, por ejemplo, puede tener unas cuatro millones de variantes con un genoma de referencia”, dice Naya para dimensionar la complejidad del objetivo de su equipo: aprender a interpretar el resultado que aporta un secuenciador. ¿Qué significa esto? Que un uruguayo que quiera hacerse este estudio completo de ADN puede hacerlo en el país. O que si desea enviar la muestra a un laboratorio del exterior, ahora tiene la posibilidad de que el resultado pueda ser interpretado por genetistas locales. De esta manera, Uruguay se queda con el mayor valor agregado del servicio.

Conocernos mejor.

Urugenomes se inició en marzo de 2015 con financiamiento del BID y en sociedad con la Universidad Nacional de Seúl, una de las ciudades insignias en genética. Desde ese momento, Naya viajó cuatro veces a Corea del Sur, se reunió con los científicos de la empresa socia Macrogen y se dio la cabeza contra la pared discutiendo resultados. Es que en la genética también se paga derecho de piso. Más si estamos hablando de miles de millones de datos que podrían ser dañinos o inofensivos: así de asombroso es conocer la constitución del hombre. Macrogen tiene una máquina cotizada en 10 millones de dólares capaz de secuenciar 19.000 genomas por año. Estas cifras hacen que el Proyecto de Genoma Humano que asombró al mundo hace una década, parezca ingenuo.

Su espejo en Uruguay está compuesto de tres fases. La primera está relacionada a la genética antropológica, que busca brindar un conocimiento sobre cómo fue conformada la sociedad. Para eso se analizaron 10 genomas de afrodescendientes y 10 de supuestos descendientes de charrúas.

La segunda fase tiene que ver con una caracterización general de la población: se tomaron 30 muestras al azar para analizar la variabilidad genética local (por ejemplo qué genes son los más predispuestos a mutar y desarrollar ciertas enfermedades).

La tercera fase es la más importante. Enfocada en la genómica médica, se seleccionarán 30 pacientes con enfermedades de difícil diagnóstico y se estudiará su genoma para hallarlo. Uno de los trabajos que tiene a Raggio ocupado es seleccionar a estos pacientes. Es probable que varios de ellos sean niños.

“Hay pacientes que luego de cuatro años en el sistema médico no tienen diagnóstico y el sistema gastó miles de dólares en ellos haciendo estudios. Analizar el genoma permite resolver cuál es el origen de la enfermedad en el 40% de los casos”, estima Naya.

Este tipo de estudios no es una novedad aislada en la región. Argentina acaba de anunciar el estudio de 100 exomas gratis para diagnosticar enfermedades raras. “Lo que nosotros estamos creando es la capacidad para que Uruguay decida cómo quiere hacerlo”. Naya se refiere a qué sucederá cuando en junio de 2017 se cierre este ciclo y haya decenas de genetistas especializados en análisis. ¿Qué pasará con este conocimiento? ¿El Estado lo tomará a cargo? ¿Podría ser un programa del BPS? ¿Las mutualistas privadas podrían interesarse? Porque, advierte Raggio: “Los estudios genéticos todavía no están incluidos en la canasta básica de prestaciones de las mutualistas”; en el sector público sí.

Un buen augurio para los propósitos de Urugenomes es el reciente lanzamiento de dos empresas que secuencian y analizan genomas, ambas incubadas en el Pasteur por miembros del equipo de Naya: Oxygen y Gen Lives.

VÍctor Raggio es uno de los genetistas más consultados del país. Foto: D. Borrelli

Prevenir el cáncer.

El foco de las técnicas genéticas está puesto en el diagnóstico de riesgos y en la prevención, es decir que se suelen indicar para detectar la predisposición a desarrollar una enfermedad genética en sí misma o con base genética (como pueden ser las cardiovasculares, o el cáncer de mama, útero o colon) y actuar precozmente.

El Hospital de Clínicas y el Militar cuentan con departamentos especializados en el área y en septiembre el Pereira Rossell presentará su Unidad de Predisposición Genética Oncológica. Daniel Raggio, adjunto de la Dirección General, se cargó el proyecto al hombro junto al cirujano ginecológico Nelson Martínez y la oncóloga Isabel Alonso. “Hace unos años era una utopía pensar en tratar a las pacientes ginecológicas basados en una clasificación genética, pero ahora está resuelto”, dice Raggio.

Las pacientes de ASSE con riesgo de desarrollar una mutación hereditaria serán analizadas sin costo y también los familiares que podrían estar afectados. Esta unidad médica busca diferenciarse de las otras aplicando una visión nuclear de la familia como paciente de riesgo: “No se trata solamente de operar el cáncer de una paciente sino de investigar cuándo lo desarrolló, qué antecedentes familiares había y cómo prevenir a sus herederos”, agrega. Por eso se trabaja con un equipo compuesto por ginecólogos, genetistas, psicólogos, oncólogos y hasta nutricionistas.

Bebés más sanos.

Uno de los aspectos cuestionados de la genética tiene que ver con los exámenes prenatales, que muchas veces son malinterpretados por falta de conocimiento. Lidia Cantú es experta en embriología y dirige Fertilab, una de las clínicas de fertilización más importantes del país, con la que ganó una beca para poder desarrollar técnicas de Diagnóstico Genético Pre Implantacional. “Es una herramienta muy importante para determinar si el embrión es sano genéticamente, o si será portador o si está enfermo”, explica.

Para desmitificar rumores, aclara que este no es un examen rutinario y que está justificado en el 10% de las parejas que realizan una fertilización in vitro “cuando son portadoras de mutaciones genéticas (el caso más habitual es la fibrosis quística), pacientes añosas o abortadoras habituales. Y aún así el número de pacientes que accede es muy inferior”, asegura.

Es que el costo de este examen sigue siendo alto: entre 2.000 y 3.000 dólares por embrión.

Lejos de manipular genéticamente, lo que este estudio permite es seleccionar al embrión más sano para ser implantado. “A veces se piensa que esto se usa para crear niños lindos y es un grave error: se utiliza para tratar patologías que son invalidantes, sobre todo cuando los dos padres son portadores del mismo gen defectuoso. Cuando uno identifica en el embrión una patología severa, muchos de esos casos son niños que se abortan o nacen y mueren rápidamente. Evitarlo no me parece que tenga ningún conflicto ético”, opina.

Para Víctor Raggio, aunque este es un método complejo, caro y no siempre efectivo, tiene una característica fundamental que enorgullece a cualquier genetista: es el único que previene realmente una enfermedad genética. Al menos una entre las más de 5.000 documentadas.

Los genes del futuro.

El optimismo también rodea a Bernardo Bertoni, biólogo, presidente de la Sociedad Uruguaya de Genética y profesor al frente del Laboratorio de Epidemiología Genética de la Facultad de Medicina, donde se hacen investigaciones de muy alto nivel. “Hoy podemos proponernos cualquier problema de investigación genética y resolverlo en nuestro laboratorio”, lanza con orgullo.

El equipo de Bertoni realizó importantes estudios de cáncer de mama, melanoma, parto prematuro, fertilidad masculina y ahora está en proceso una investigación sobre centenarios, es decir, averiguar qué hace que una persona no desarrolle las enfermedades habituales que nos impiden llegar a festejar los 100 años de vida.

Trabaja en colaboración con distintos departamentos de la Universidad, y genera alianzas económicas y laborales con agencias nacionales de investigación e institutos nacionales y extranjeros con quienes comparte preguntas, ideas y datos. Pero en Uruguay el 85% de la financiación es pública: “El problema que tenemos es financiero, porque nosotros desarrollamos proyectos de 50.000 dólares que en el resto del mundo cuestan 250.000″, explica. Eso genera que no se llegue antes, ni con más volumen, “pero nos permite mantenernos a la par de las grandes investigaciones”.

Según su visión, el país debe continuar fortaleciendo la parte más teórica del desarrollo genético realizando investigaciones básicas que realmente puedan influir en la salud. “Creo que lo que necesitamos es un estudio longitudinal, que se traduce en seguir a un grupo de miles de personas desde su nacimiento hasta su vejez. Un estudio de este tipo nos permitiría conocer de verdad cuáles son las variables genéticas y ambientales que están involucradas en el desarrollo de una enfermedad. Este es un proyecto que debería tener un encare nacional, pero que podría generar finalmente políticas de salud literalmente dirigidas a nuestra población”.

Bertoni sueña con los pies en la tierra: la mayoría de los países del primer mundo realizan este estudio. Incluso está ocurriendo uno ahora mismo en la ciudad de Pelotas, apenas cruzando la frontera con Brasil.

Tendrá que esperar, pero sin acostumbrarse, como su colega Víctor Raggio que hace más de 20 años es médico genetista y aún se topa con gente que cree que pasa el día en un laboratorio clonando animales. “Están equivocados”, repite: “Yo veo pacientes todos los días porque hay muy pocas especialidades capaces de analizar a la medicina como un todo. La genética es fundamental, porque tenés genes desde la cabeza hasta la punta de los pies y desde antes de nacer hasta después de morir”, insiste.

El panorama es prometedor. La cuestión ahora es decidir hasta dónde queremos saber qué es lo que llevamos en la sangre, porque este despertar de la genética podría transformarse en un verdadero boom.

Un proyecto de investigación que podría cambiarnos.

¿Qué sucedería si Uruguay se estudiara a sí mismo genéticamente? Esta es la pregunta que plantea Bernardo Bertoni, presidente de la Sociedad Uruguaya de Genética y profesor encargado del Laboratorio de Epidemiología de la Facultad de Medicina.

“Un país pequeño como el nuestro tiene grandes chances de tener éxito con un estudio longitudinal”, anticipa. Esta investigación que se está llevando a cabo en distintos países, acompaña a un grupo de individuos desde que nacen hasta que envejecen, observando qué tipo de enfermedades desarrolla y qué factores pueden haber influenciado: genéticos, ambientales, nutricionales y hasta emocionales. Esta sería una buena manera de comprobar, por ejemplo, si la angustia es o no un detonante de ciertas enfermedades.

“Es muy importante para una población chica como la nuestra, de pocos habitantes”, insiste. Según Bertoni, si este estudio tiene éxito podría contribuir a aplicar políticas de salud específicas para nuestro país.

Todas las genéticas que componen una especialidad.

Cuando se habla de genética la gama de especialidades es amplísima. Para empezar está la genética animal y vegetal, responsable del 70% de los estudios y servicios que se realizan en el país. Según Bernardo Bertoni, Uruguay tiene unas investigaciones de primer nivel en esta área. Se estudia, por ejemplo, cómo mejorar animales y plantas. Luego está la genética antropológica. Desde esta especialidad se pudo comprobar recientemente que los uruguayos somos una raza mestiza y que cualquiera de nosotros tenemos un aporte del genoma indio, europeo o africano.

Más popular es la genética forense, esa que, entre otras cosas, permite identificar un cadáver o restos óseos.

La gran protagonista del momento es la referida a investigaciones y la clínica que es la genética humana enfocada en la medicina, y cuyo estudio estrella es la secuenciación del genoma humano.

Otras de las utilidades más demandadas por médicos nacionales es la farmacéutica. Los hemato-oncólogos son junto a los ginecólogos los especialistas más interesados en aprovechar los avances genéticos. La información que se puede conseguir es útil para pronosticar tratamientos, analizando qué fármacos son mejor recibidos por el organismo afectado.

Otro punto a favor de los estudios genéticos es su leve agresividad: se realizan mediante muestras de sangre, saliva o raspaje de la mucosa bucal.

Article source: http://www.elpais.com.uy/que-pasa/uruguay-da-salto-genetica-revolucion.html

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Aug 282016
 

Las constantes noticias de universidades colombianas en clasificaciones internacionales tienen relación directa con el hecho de que han venido incrementando su producción científica en los últimos años. Según datos del grupo de investigación Scimago, en 1996 representaban el 2,5 por ciento de la producción científica en América Latina y en el 2015 llegaron a 6,2 por ciento, con lo cual el país ocupó el quinto lugar dentro del top diez de las naciones con mayor producción.

Para Félix de Moya, director de Scimago, “Colombia se incorpora más tarde en estos procesos. Sin embargo, en los últimos 10 o 12 años ha crecido más de un 500 por ciento en el ámbito mundial. No solo es uno de los países que más ha crecido en producción científica, sino que es uno de los que más se ha desarrollado”.

Esta plataforma de evaluación y generación de clasificaciones analiza universidades e instituciones enfocadas en la investigación teniendo en cuenta tres factores, que además pesan de manera diferente: investigación (50 por ciento), innovación (30 por ciento) y social (20 por ciento).

En el 2009, solo seis universidades colombianas lograron entrar a su evaluación, porque se requiere superar el umbral de los cien trabajos con visibilidad internacional al año. En el 2016 son 18 las que están en este análisis que incluyó a 5.147 instituciones a nivel mundial.

En esta clasificación, la Universidad del Rosario ocupó el primer puesto en Colombia, el lugar 563 a nivel mundial y el 26 en Latinoamérica. “Es la mejor posicionada por los temas de innovación, porque cuenta con dos grupos que hacen aportes a procesos en ese sentido: el de la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (Fidic) y el del Centro de Estudio de Enfermedades Autoinmunes (Crea), cuya producción científica es referenciada en patentamientos en todo el mundo”, agregó De Moya.

¿Cómo lo han logrado?

Profesores con doctorado y maestría, contratados a tiempo completo, y documentos académicos digitales a disposición en las bibliotecas de las universidades son algunos de los recursos con los que las instituciones de educación superior logran producir ciencia y hacer los cambios que señala Scimago.

La mayoría de las instituciones colombianas no disponen de manera abundante de dichos recursos, razón por la cual deben ser eficientes en su uso.

Las bases de datos son una ventana al conocimiento que han cristalizado otros investigadores en el mundo. Es como montarse en los hombros de unos gigantes para ver más allá. Y los profesores de tiempo completo son la masa crítica de las universidades por su preparación”, explica Juan David Cortés-Sánchez, profesor auxiliar de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario, quien realizó una investigación sobre la eficiencia con la que los profesores de tiempo completo de las universidades colombianas acreditadas utilizan las bases de datos para la producción científica. Su estudio fue publicado de manera reciente por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de España.

La muestra estuvo compuesta por las 27 universidades que al momento de elaborar el estudio (2014) contaban con acreditación institucional de alta calidad, otorgada por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA). Fueron seleccionadas por generar cerca del 80 por ciento de la producción científica nacional, contar con la mayor cantidad de profesores con doctorado y concentrar más de la mitad de la inversión nacional en Investigación y Desarrollo (I+D).

Las seis universidades con mayor eficiencia fueron los Andes, Industrial de Santander, Nacional de Colombia, Icesi, Tecnológica de Bolívar y Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Estas instituciones lograron un buen aprovechamiento de sus recursos y publicaron la mayor cantidad de documentos indexados en Scopus, una de las más importantes plataformas científicas del mundo.

Según el estudio, las universidades con mayor producción acumulada de documentos indexados (que cumplen con ciertos criterios de calidad y son aceptados por la comunidad científica) durante el periodo 1996-2012 en la base de datos Scopus son la Nacional, de Antioquia, los Andes, del Valle, Javeriana, Industrial de Santander, el Rosario, Pontificia Bolivariana, del Norte y Eafit. “El Rosario, que obtuvo el reconocimiento de Scimago en 2016, pasó de publicar siete artículos en Scopus en el 2002 a 236 en el 2015, experimentando un crecimiento promedio anual del 43 por ciento”, agrega Cortés-Sánchez.

La investigación señala que Colombia además está incrementando el trabajo científico en alianza con grupos de Estados Unidos y España, seguidos de Brasil, México y Argentina. “La tendencia en el mundo es hacer ciencia de esa forma. El camino es formar parte de grandes equipos de investigación internacionales para llegar lejos. Durante los últimos 45 años, el promedio de coautores por artículo científico pasó de 1,9 a 3,5 y en los últimos 25 años el promedio de coautores por patente pasó de 1,7 a 2,3”, asegura el autor del estudio.

Para mejorar la eficiencia, la investigación recomienda a las universidades que adquieran de manera conjunta bases de datos, intensifiquen aquellas que son de acceso abierto y formulen políticas de incentivos para la investigación. De esa manera, quizá el país logre alcanzar a Chile, que se ubicó en el cuarto lugar en el escalafón de Scimago en Latinoamérica, con una producción acumulada casi del doble de la de Colombia; y a Brasil, el primero del escalafón, que tiene una producción acumulada once veces mayor que la de nuestro país.

CONSTANZA JEREZ
Para EL TIEMPO

Article source: http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/ciencia/produccion-cientifica-en-colombia/16685019

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Aug 272016
 

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Comandante Walter Flores Servat, director de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú presentó el nuevo buque científico peruano con capacidad polar, B.A.P Carrasco. (Cortesía)

Los viajes que realizaron a la Antártida los años 2013 y 2015 les permitieron a tres científicos peruanos concretar uno de sus principales anhelos: realizar una investigación sobre el sorprendente continente blanco.

Las conclusiones de sus estudios fueron presentados esta semana en el principal foro internacional dedicado a la Antártida, el Comité Científico para la Investigación en la Antártida (SCAR, por sus siglas en inglés), que celebra por estos días una conferencia científica en Kuala Lumpur, Malasia.

El biólogo marino Bernabé Moreno (24), quien llegó a la Antártida en la expedición peruana ANTAR XXI (2013) a bordo del B.I.C. Humboldt,  presentó el proyecto “Clasificación funcional y variabilidad en la distribución de macrobentos en la Ensenada Mackellar, Antártida” y un estudio sobre microplásticos encontrados en el fondo marino.

Allison Durand (23), por su parte, presentó el avance de su tesis vinculada al estudio de las macroalgas que abundan en la ensenada Mackellar, Antártida, cerca al lugar donde está ubicada la base peruana Machu Picchu. Su trabajo lleva por título: “Macroinvertebrados asociados a dos especies de macroalgas. El rol de la complejidad del hábitat”

En tanto, el comandante Walter Flores Servat, director de Hidrografía y Navegación de la Marina de Guerra del Perú, presentó el nuevo buque científico peruano con capacidad polar, B.A.P Carrasco, que se está construyendo en España y tendrá capacidad para 100 personas, ocho laboratorios, helipuerto y tecnología de punta para incrementar los estudios en la Antártida.

Desde Kuala Lumpur, la periodista y fotógrafa Denisse Sotomayor informó a El Comercio que las presentaciones de estas investigaciones tienen como finalidad divulgar la ciencia antártica y así incrementar el conocimiento para protección del medio ambiente en esta región polar austral.

“Con la difusión de los estudios se cierra el circuito de la investigación. Esta es la parte de divulgación y comunicación de resultados”, precisó al señalar que cuarenta y un países del mundo estuvieron presentes en el SCAR que se realiza cada dos años.

elcomercio.pe

Miembro de
Grupo de Diarios América

Article source: http://elcomercio.pe/ciencias/investigaciones/peruanos-presentaron-malasia-estudios-sobre-antartida-noticia-1927391

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Aug 272016
 

El ingeniero civil Adrián Yoris fue seleccionado entre 186 candidatos de todo el país para realizar una maestría en España, en el marco del Programa de becas de formación en el exterior de profesionales argentinos en áreas de ciencia, tecnología e innovación productiva (BEC.AR).

Yoris tiene 32 años y trabaja desde 2006 en el Centro de Investigación y Desarrollo para la Construcción y la Vivienda (CECOVI) de la Universidad Tecnológica Nacional Seccional Santa Fe. Se desempeña en el Área de Investigación y Desarrollo de Materiales de dicho Centro. Actualmente cursa, además, el último año de la Especialización en Patologías y Terapéuticas de la Construcción en la UTN.

A principio de este año, se postuló en la convocatoria Maestría en Ciencia y Tecnología para Profesionales Argentinos en el Reino de España del mencionado Programa (impulsado por el Ministerio de Modernización), que busca formar profesionales argentinos en áreas de relevancia estratégica para el desarrollo sustentable del país. A mediados de febrero le anunciaron que se encontraba entre los 45 preseleccionados. Y en marzo, luego de una entrevista personal de carácter obligatorio, quedó entre los 20 seleccionados (de los cuales solo tres son de la provincia de Santa Fe). Los evaluadores son: una persona por el Programa; una persona por el Ministerio; una persona por el BEC.AR de España y un especialista en la temática seleccionada. La carrera elegida es la Maestría de Investigación en Ingeniería Civil que cursará en la Universidad de Cantabria (ubicada en Santander) desde el 19 de septiembre próximo.

En cuanto a las características de la carrera, Yoris explicó: Es una maestría amplia, no está focalizada en un tema específico sino que abarca la ingeniería civil en general pero desde el punto de vista de la investigación. La particularidad que tiene es que todas las materias son optativas y cada estudiante tiene que ir armando su propio plan de estudio. Luego de elegir las materias básicas hay que seleccionar una de las dos ramas de la carrera: vial o construcciones. Yo me incliné por esta última, ya que es el área en la que me desenvuelvo. La carrera tiene una duración de un año: nueve meses de cursado y tres para preparar el trabajo final y defenderlo.

Entre los criterios de selección del programa, se valoran: el mérito académico; la experiencia laboral, publicaciones de artículos en revistas y congresos, afinidad de actividades desarrolladas con la postulación y el compromiso de regresar al país para volcar en el ámbito específico los conocimientos adquiridos.

Adrián Yoris es el segundo de los integrantes del CECOVI seleccionado para becas por este programa, habiendo sido anteriormente favorecida para una estancia corta la Licenciada en Química Anabela Guilarducci.




Article source: http://www.elsantafesino.com/ciencia-tecnologia/2016/08/24/19510

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 Posted by at 3:36 pm